Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 26 de noviembre de 2013

Sinn sage (y III)


Vuelvo, por tercera y -espero- última vez, con mi amada Sinn Sage: las otras dos entradas las publiqué el 27 de septiembre y el 25 de octubre de este año.
Que es una ordinaria no hace falta decirlo pero ¡qué se le va a hacer!: que me horrorice una foto como la de encima no quita un ápice al cariño que le he cogido a la criatura. Además, no es ella quien comete la guarrada, son las otras dos. Ella es una señora que se limita a separar un tanto las piernas para ver hasta dónde es capaz de llevar la lengua la rubia que, como la morena, está reducida a la condición perruna mientras ella se mantiene erguida -o casi- como las personas. Ahora bien: cuando uno ve una foto así, que la ha sacado ella misma en Twitter para hacer publicidad de sus actuaciones, no puede sino pensar que la niña, como todo el mundo, tendrá padre y madre. Y si la ven así...
 
 Aquí a la izquierda, otra foto donde la vemos en una de sus facetas más cultivadas, el sadomasoquismo. Para que se vea lo completita que es la nena y los muchos palos que toca. De momento, algo es de admirar: la mata de pelo. Discretita pero la tiene, a diferencia de Aiden Ashley o esas otras actrices del ramo que, para el gusto español, parecen bebés o muñequitas de juguete. Apréciese también otro mérito, la blancura del cuerpo libre de tatuajes a diferencia de su compañera que no ha podido resistirse a marcar su brazo izquierdo con Dios sabe qué. ¿Y la expresión facial?: ojos cerrados y boca entreabierta como si ya estuviera recibiendo su dosis de placer cuando la otra parece que simplemente se limita a situarla.
Supongo que las mentes sensibles y amantes del arte, al ver esa foto de Sinn Sage han caído rápidamente, como yo, en que la postura que adopta la niña está inspirada en la de uno de los iconos del orbe homosexual recibiendo su castigo. Nos referimos, por supuesto, a San Sebastián. Muchas son las pinturas que, reflejando su martirio, nos lo presentan en esa posición con los brazos hacia arriba. Véase, sin ir más lejos, ésta del boloñés Guido Renni y de principios del XVII.


Una última foto de nuestra amadísima Sinn Sage en posición cuasiyacente. Porque parece como si, de tanto que sabe, hubiera olvidado posturas tradicionales de las de una encima, otra debajo y a ver qué pasa. Aquí casi lo consigue pero con su vertiente sádica no puede evitar, mientras escarba con la mano derecha entre las piernas de su compañera, ahogarla con la izquierda. Y apréciese el gesto de la compañera agarrando con fuerza la colcha no se sabe si en expresión de placer, de dolor o de una mesurada combinación de ambos.

Y un vídeo con la nena haciéndose una pajilla escandalosa y sobreactuada mientras se inventa no sé qué historia galáctica. Lo único digno de comentario es cómo empieza hablando y, a medida que el placer la inunda, va perdiendo la capacidad de hablar. Definitivamente, no es lo suyo; está mucho mejor cuando otra mujer le da la réplica.

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