Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 30 de noviembre de 2013

Raúl Dans, Un corrent salvatge

Dans, Raúl, Un corrent salvatge (Arola, Tarragona, 2013)
Debe de ser la única ocasión en que he leído un texto apenas 13 días después de haber salido de la imprenta. En efecto, entre el 27 y el 28 de noviembre he leído esta obra de teatro acabada de imprimir el 15 de noviembre. El único problema es que, contra natura, la he leído en la pantalla del ordenador y no sobre el papel. Mejor aún hubiera sido asistir a su representación teatral puesto que ya se sabe que en una obra de teatro no cuentan sólo las palabras sino otros muchos aspectos como puedan ser la iluminación, vestuario, sonidos...

La cuestión es que la he leído. Y lo he hecho por esas cosas de la culturilla local, porque hoy se celebra una tertulia en la que se discute sobre esta obra, que fue la  ganadora del XXXVII premio Born de teatro 2012, convocado por el Cercle Artistic de Ciutadella del que, otra vez por lo de la culturilla local, soy socio.
Ah, y la he leído en catalán. Mejor dicho: empiezo a leerla en catalán, creo por inercia que ha sido escrita en catalán y, ya en el primer parlamento, veo que dice: Un matí ella es mira al mirall (I,1: cito por número de acto y de escena teniendo en cuenta que el acto II tiene una única escena). Considero en primer lugar que un autor en catalán no habría utilizado ahí esa figura de derivación y que sólo puede ser resultado de la traducción del castellano se mira al espejo; busco en internet al autor, veo que es gallego y pienso que también podría darse un original del tipo ollou-se no espello. Aunque la cuestión es: si el original es castellano, ¿a qué traducirlo al catalán?; ¿Y por qué no aparece el nombre del traductor en las páginas iniciales? Por lo demás, la traducción, correcta y menorquizante por el uso del indefinido cosa o del verbo amollar. Sin embargo, un detalle gramatical sin necesidad de comentario:
Clara: Quina història?
Carles: La que us he dit abans.
Clara: Sí, però al final no l’has contat (II).

Ahora, el argumento por encima: Ana (y castellanizo los nombres sin necesidad del argumento del hijoputa de José Luis Carod Rovira de que Ana es Ana aquí y en la China) es una mujer al parecer separada y con una hija. Es pretendida por Carlos y, antes de casarse, quiere cerrar su vida anterior volviendo a su pueblo para devolver a Lidia, una amiga de la infancia, un poney de juguete que le robó. Ana, Carlos y Clara alquilan durante un fin de semana una casa rural a las afueras del pueblo de Ana y durante ese período se irá desvelando que: 1º) en el pueblo se produjo un crimen, el asesinato de Lidia; 2º) la versión oficial consistía en que Ángel, el padre de Clara y antes llamado Mario, mató a Lidia para que ésta no revelara los juegos sexuales a que la sometía; 3º) la versión real es que los juegos sexuales se daban entre Ana, ahora llamada Eva, y Ángel, que son hermanos -y Clara fruto de su relación incestuosa-, que Lidia lo sabía y que Ana la mató para que no lo revelara. Y en la escena final, el poney acaba sobre la tumba de Lidia.

Comentaremos la obra a partir de los aspectos que creemos destacables:
  1. El planteamiento es clásico. Nos referimos a que el argumento discurre desde la carencia inicial (Lidia sin el poney) hasta la superación final de la carencia (Lidia con el poney). Es lo del Éxodo como camino del pueblo de Israel desde la esclavitud hasta la libertad, el de Lázaro de Tormes desde el hambre hasta lo que llama buena fortuna, el de don Quijote desde la locura hasta la cordura... Claro que, visto así, nos viene a la memoria un clásico del folclore y la antropología, la Morfología del cuento de Vladimir Propp (Fundamentos, Madrid: 1981): en efecto, en su estructuración de los cuentos folclóricos, el robo del poney se corresponde con lo que llama fechoría (función A,2: robo del objeto mágico) y su devolución con la llamada reparación (función K; y Propp añade que al llegar aquí el cuento alcanza su culminación [p. 62]). Y al margen -o no- de Propp hay que notar cómo hay un objeto simétrico al poney, el anillo de pedida de Ana, que cambia de mano paralelamente a como lo hace el poney: en efecto, Carlos regala el anillo a Ana y ésta, antes de casarse, se propone devolver el poney (I,1) pero, como resultado de la trama, Ana rompe el compromiso, se quita el anillo (II) y devuelve el poney (III,2).
  2. Sin salirnos del terreno de Propp, observamos cómo se cumplen a las claras otras dos de sus funciones relacionadas, la llamada prohibición (función designada con la letra griega gamma) y la llamada transgresión (de la prohibición, función delta). En realidad, toda la acción dramática viene generada por el incesto, esto es, por la transgresión de una prohibición. Sin embargo ello ha ocurrido previamente a la acción dramática. Y ya plenamente en ella, Ana ha prohibido a Clara el uso doméstico de internet para evitar que busque noticias sobre su padre. Carlos le regala un módem USB al llegar a la casa rural (I,2) y se transgrede así la prohibición. Veáse lo que dice Propp tras tratar la trangresión: Ahora hace su entrada en el cuento un nuevo personaje: se le puede calificar de agresor del protagonista (de malo). Su papel consiste en turbar la paz de la familia feliz (39). En efecto, tras ello, y reforzado con la tempestad exterior, irá apareciendo Mario, primero en el exterior como salvador de Carlos, que ha tenido un incidente pescando en el río, más tarde hablando por teléfono con Ana y luego ya en la casa; y su presencia provocará los recelos de los demás personajes entre sí hasta la catástrofe final. Y se podría continuar con el análisis de Propp asimilando la salvación de Carlos por parte de Mario a la función D, el héroe sufre una prueba, y todo ello teniendo en cuenta la posible mezcla de tipos (héroe, agresor, donante), es decir, que un mismo personaje puede responder a varios tipos simultáneamente o invertir su tipo a lo largo de la trama: como el caso de Carlos, donante de objetos a Clara y Ana, y agresor involuntario de la familia Ana-Mario-Clara; o de Mario, héroe salvador de Carlos y agresor de la familia Ana-Carlos-Clara.
  3. Además del folclore, también se puede acceder a la obra desde algún otro ángulo como la tragedia clásica. En realidad, el módem USB, por más que sea un dispositivo de última tecnología, cumple en la obra la misma función que en la tragedia clásica cumplía el personaje designado genéricamente con el nombre de Fílax (guardián, mensajero...) y que aportaba noticias del exterior por las que avanzaba la acción dramática; lo mismo ocurre cuando Carlos llega a la casa de vuelta de la tienda (II) con la historia oída sobre un asesinato.
  4. Otros detalles podrían ser el cuento de la princesa (I,4) reforzando la acción central. O los nombres motivados de ciertos personajes: Clara en tanto insiste en saber la verdad; Ángel como custodio porque ha cargado con la culpa protegiendo a Eva; Eva como mujer primigenia, o pecadora...
  5. Anecdóticamente diré que la escena final en el cementerio me ha recordado la escena final de Don Juan Tenorio.  No digo que tenga nada que ver, sólo que me la ha recordado por la cantidad de veces que leí la obra en otros tiempos. También me podía haber recordado la escena de Hamlet con los sepultureros, pero no, ha sido Don Juan Tenorio con aquella acotación de los angelitos rodeando a don Juan y doña Inés.
  6. Por lo demás, es una obra de corte tradicional, con sus tres actos, sus tensiones clímax / anticlímax, su ruptura de las unidades postaristotélicas de tiempo y espacio, y su unidad de acción. Aunque no entendemos qué función cumplen las referencias de Ana (I,1 y III,2) a una historia que alguien a quien se refiere con una segunda persona del plural va a contar: parece como si toda su historia fuera a publicarse, es decir, hacerse pública, en televisión. De todas maneras detrás de ello hay una mínima reflexión sobre el arte al servicio de la verdad.
  7. Ah, y un detalle que nos parece una contradicción interna en el texto en esta acotación en I,3:
    Habitació de la Clara a la casa rural. La Clara jeu al llit, amb uns auriculars que estan connectats a l’ordinador. Sona Nirvana a tot volum. Pausa llarga. Entra l’Anna, que queda dreta a la porta de la cambra. Diu alguna cosa, però la música impedeix que se sentin les paraules. Finalment, la Clara veu l’Anna, prem una tecla de l’ordinador i s’atura la música. La Clara es lleva els auriculars: quizá no lo acabe de entender pero si Clara tiene los auriculares puestos, ¿por qué suena la música a todo volumen?
Hasta aquí, pues, nuestro comentario. Y con estas reflexiones acudimos a la tertulia que, a propósito de la obra, se organizó en pasado jueves 28 de noviembre en el Cercle Artístic y a la que asistimos no más de diez personas. Y de ella extrajimos algunas ideas:
  1. El complejo de culpa: ¿lo tiene Ana o no?; ¿lo tiene por el incesto?; ¿lo tiene por haber matado a Lidia?, ¿lo tiene por haber permitido que su hermano pague por ello? En principio parece que no con algún detalle: quizá su complejo de culpa se reduzca al hecho de haber robado el poney cuya restitución es el eje de la obra; quizá su alcoholismo, cuya función no se acaba de ver porque no se ve que revele ninguna verdad ni secreto a causa de estar bebida, sea consecuencia de ese complejo de culpa.
  2. ¿Es posible una vida posterior entre Eva, Ángel y Clara? Ésa fue una pregunta de una de las participantes en la tertulia. La respuesta lógica fue que por eso el final queda abierto, para que el espectador o, en nuestro caso, el lector de la obra saque sus propias conclusiones. Ahora bien: ya he dicho más arriba que, cómo acto paralelo a la devolución del poney se da la del anillo de compromiso: con ello se rompe el matrimonio entre Ana y Carlos; a la vez se produce un proceso de -podríamos llamarlo- anagnórisis por el que Ana se reconoce como Eva y Mario como Ángel. Es decir, parece como si recuperaran los nombres que tenían en su infancia y juventud y, con ellos, su estatuto de amantes.
  3. Y algunas otras ideas que podrían desarrollarse: el poney como tótem; Carlos pescando y ahogándose como símbolo de algo; la vía del tren donde Ana ha ocultado el poney como espacio de transición entre el mundo urbano y el rural...

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