Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 29 de octubre de 2013

James Joyce, Dublineses

Joyce, James, Dublineses (Alianza, Madrid: 1990)
Leemos este libro con motivo del encuentro mensual que, bajo el título Temps de lectura, se celebró el pasado 25 de octubre en el Ateneo de Mahón y que tuvo este texto como tema.
Dublineses es un conjunto de relatos cortos que, en cierto modo, podrían considerarse excursos, aproximaciones, ensayos preparatorios del Ulises en tanto contienen retazos de la vida cotidiana en Dublín. Incluso aparecen personajes comunes a ambas obras como los Paddy Leonard o Flyn, del cap. 15 del Ulises, que ya habían aparecido en el relato "Duplicado" de Dublineses; o, en el mismo capítulo del Ulises, los Cunningham, M'Coy, Kernan y Power del relato "A mayor gracia de Dios". También hay personajes que pasan de un relato a otro si el Farrington del mismo "Duplicados" que responde ingeniosamente a su jefe (p. 87) es el Joe de "Polvo y ceniza" que se reía tanto con la respuesta que le dio al gerente (98). En realidad ese recurso había sido utilizado por grandes narradores del XIX como Balzac o Galdós.

viernes, 25 de octubre de 2013

Sinn Sage (II)

Volvamos a mi último descubrimiento en el terreno del porno lésbico, Sinn Sage, a quien ya dediqué una entrada el mes pasado. De momento, la foto con la que se presenta en Twitter; así, a lo terrorista intergaláctico, y no sé por qué sospecho que esas niñas que van de superhembras agresivas son, a la hora de la verdad, la encarnación de la dulzura.
Por cierto, también en Twitter exhibe su reverso: bien formado, apetitoso, diciéndo "muérderme mientras decides cuál de mis espacios eliges para darme placer". Y quién fuera mujer para ello, quién pudiera, como Tiresias, el adivino de Tebas, -y que se me perdone la alusión culta tan fuera de lugar- cambiar de sexo y poder gozar todos los recovecos de ese cuerpo de maravilla y ponerlo en tensión hasta el estallido. Pero ahí queda como fruto prohibido.
Véase ahora miradita tierna mientras nos quedamos dudando si mirarla a los ojos o a los pezones y nos preguntamos si es para nosotros que no se ha sabido ajustar el biquini.

¿Y en movimiento? Pues algún vídeo he encontrado de ella. Uno actuando con mi apreciada Aiden Ashley, de quien creo que prometí no volver a tratar pero, claro...:


 Y son varios los aspectos dignos de comentario:
  • La cara de sufrimiento de Sinn Sage en los momentos previos al  orgasmo que, en el minuto 14, le provoca Aiden Ashley.
  • La flexibilidad de Aiden Ashley en la abertura de piernas a partir del minuto 16 y su variedad de expresiones faciales cuando Sinn Sage le devuelve el juego de lengua combinado con la penetración del dedo. Tales expresiones no las encontrábamos en el vídeo de Aiden Ashley con Andy San Dimas aunque, igual que en esa ocasión, la primera se pone cariñosa tras el orgasmo y busca los besos de su compañera.
  • Por fin, lo que verdaderamente le va a Sinn Sage, cabalgar frotando bulto contra bulto. Véase a partir del minuto 19 cómo lleva a Aiden Ashley: cómo la sitúa de nuevo con las piernas completamente separadas, cómo le cambia luego la postura para pillarla en tijera y cómo Sinn Sage empieza a revolucionarse y arrastrar a Aiden Ashley, que no parecía muy convencida. Sin embargo, queda tan satisfecha que lo agradece situando a Sinn Sage de espaldas y llevándola de nuevo a la gloria con un juego de lengua que parece comenzar en zona heterodoxa
Y como considero que la niña lo merece, me reservo material para volverla a sacar el mes que viene.


jueves, 17 de octubre de 2013

Stefan Zweig, Una partida de ajedrez. Una carta

Zweig, Stefan, Una partida de ajedrez. Una carta (Espasa-Calpe, Buenos Aires: 1945)
Hemos leído, en parte por recomendación personal y en parte porque está en la lista de los desafíos que explicamos en otras páginas de este blog, estos dos relatos del autor austríaco.
Una partida de ajedrez, que ha sido también publicada con otros títulos semejantes es, al parecer, su obra más famosa. El tema es el enfrentamiento sobre el tablero de dos personajes completamente distintos, Mirko Czentovic y el doctor B. Y se nos narra la acción desde una primera persona que, casualmente, asiste a ese enfrentamiento con motivo de un trayecto en barco hacia Buenos Aires. Ese narrador nos da cuenta, también, de la historia de ambos personajes en sendos flash back:

domingo, 13 de octubre de 2013

H.G. Wells, La guerra de los mundos

Wells, H.G. La guerra de los mundos (Margen, Barcelona: 1959)
Otra de las obras que hemos leído porque está en los catálogos de los desafíos que explicamos en las páginas a las que remiten las pestañas de la parte superior de este blog. Y entendemos que es una obra que, si ha alcanzado alguna celebridad, ha sido por la adaptación radiofónica de Orson Wells y, sobre todo, por sus consecuencias. Porque no pasa de ser una temprana (1898) novela de ciencia ficción en la que se narra una invasión de la tierra por parte de los marcianos. Quizá en la pluma de un Julio Verne... Aunque tiene alguna relación, por el tratamiento lateral de la ciencia, con otra novela del autor, La isla del doctor Moreau, de cuya película hicimos una reseña hace tiempo.
La historia se nos presenta en primera persona narrada seis años después por alguien que asistió a los hechos: Hace ahora seis años que el cataclismo se abatió sobre nosotros (7). Con ello ya se nos anticipa que el final no fue, como se podría suponer por el desarrollo de los acontecimientos, catastrófico. En efecto, ya en el capítulo I,1 se observa por el telescopio una explosión en la superficie de Marte de la que se sigue lo que aparentemente es un meteoro que caerá sobre la Tierra en las cercanías de Londres. Tal meteoro resulta ser un cilindro del que salen marcianos que fabrican ingenios en forma de trípode semejantes al de la ilustración y alrededor de los que va creciendo una hierba roja que todo lo invade. La consecuencia va a ser la destrucción de cuanto encuentran los marcianos a su paso avanzando hacia Londres. El narrador busca refugio para su familia y luego, al regresar a su casa, ve cómo nada puede el ejército contra la invasión y huye hacia Londres, que se va evacuando. Al final ocurrirá algo semejante a la intervención de un deus ex machina que, por lo artificial, no acaba de convencer: tanto los marcianos como la hierba roja que todo lo impregna sucumben ante las bacterias terrestres.
De algún mérito son ciertas reflexiones que se reparten por la novela:
  • La relatividad del hombre y la idea de que puede no ser el centro de todo: sentí una sensación de destronamiento, una persuasión de que yo no era el amo, sino un animal más entre los otros animales bajo el talón de los marcianos (103).
  • La fragilidad de Inglaterra como potencia, y no hemos de olvidar que estamos en 1898: se han instalado en buenas condiciones y cortado los brazos y las piernas a la nación más poderosa del mundo (108).
  • La necesidad, ante una catástrofe de consecuencias imprevisibles, de salvar el saber: Lo que nos hace falta es salvar nuestro saber y aumentarlo. Prepararemos locales especiales en sitios muy profundos, y llevaremos allí todos los libros que podamos. Nada de novelas, ni de versos, nada de tonterías, sino ideas, libros de ciencia, de ese género (112; y véase la coincidencia con el papel que Platón concede a los poetas en La república).

miércoles, 9 de octubre de 2013

Walter Scott, Ivanhoe

Walter Scott
Scott, Walter, Ivanhoe (GP, Barcelona: s.f.)
He leído Ivanhoe por cumplir los desafíos que aparecen en las páginas que, con esos títulos, presento en las pestañas de la zona superior del blog.
De hecho, no sé si he leído la novela o la he releído, porque el ejemplar que he utilizado procede de la biblioteca de mi abuelo Domingo y recuerdo que hará ya más de 40 años pasaba tardes y tardes de verano leyendo de esos librillos económicos y minúsculos de la Enciclopedia Pulga que sacó ya desaparecida editorial GP. He conseguido en la red una foto de un ejemplar semejante al mío que vendían de segunda mano y la adjunto a la derecha.

martes, 1 de octubre de 2013

Erri de Luca, Il giorno prima della felicità

Luca, Erri de, Il giorno prima della felicità (Feltrinelli, Milán: 2011)
Copio la sinopsis de lo que parece una página oficial de la editorial Feltrinelli y que coincide con la contraportada del libro:

Don Gaetano è uomo tuttofare in un grande caseggiato della Napoli popolosa e selvaggia degli anni cinquanta: elettricista, muratore, portiere dei quotidiani inferni del vivere. Da lui impara il giovane chiamato “Smilzo”, un orfano formicolante di passioni silenziose. Don Gaetano sa leggere nel pensiero della gente e lo Smilzo lo sa, sa che nel buio o nel fuoco dei suoi sentimenti ci sono idee ed emozioni che arrivano nette alla mente del suo maestro e compagno. Scimmia dalle zampe magre, ha imparato a sfidare i compagni, le altezze dei muri, le grondaie, le finestre – a una finestra in particolare ha continuato a guardare, quella in cui, donna-bambina, è apparso un giorno il fantasma femminile. Un fantasma che torna più tardi a sfidare la memoria dei sensi, a postulare un amore impossibile. Lo Smilzo cresce attraverso i racconti di don Gaetano, cresce nella memoria di una Napoli (offesa dalla guerra e dall’occupazione) che si ribella – con una straordinaria capacità di riscatto – alla sua stessa indolenza morale. Lo Smilzo impara che l’esistenza è rito, carne, sfida, sangue. È così che l’uomo maturo e l’uomo giovane si dividono in silenzio il desiderio sessuale di una vedova, è così che l’uomo passa al giovane la lama che lo dovrà difendere un giorno dall’onore offeso, è così che la prova del sangue apre la strada a una nuova migranza che durerà il tempo necessario a essere uomo.
Y ahora trato la obra a partir de varios ejes de interés:
  • Es una novela de aprendizaje: desde la infancia de Smilzo cuando acude a la escuela, juega a fútbol y se enamora de la vecina hasta la llegada a la edad adulta donde toma conciencia de su pasado y ha de repetir los viajes a la Argentina de su padre biológico, que mató a su madre por encontrarla con un soldado americano tras la liberación de Nápoles, y de don Gaetano, que ejerce de su verdadero padre. Y se produce una cierta inversión con respecto a su padre y a su triángulo amoroso: la vecina ha crecido y mantiene relaciones con Smilzo mientras está comprometida con un miembro encarcelado de la Camorra; al salir éste libre se enfrenta a Smilzo, muere y Smilzo ha de huir de la justicia y de la Camorra.
  • Es una novela basada en lo que en francés llaman la relación maître / valet o señor y criado: es la que se da entre don Quijote y Sancho, Phileas Fogg y Passepartout... Y a la vez en la relación, variante de la anterior, puer / senex (que ya sé que se emplea también para otra cosa): la del ciego y Lázaro, Iturrioz y Andrés en El árbol de la ciencia de Baroja, o, invertida, el niño Jesús discutiendo en el templo con los ancianos. Así, es don Gaetano quien va introduciendo a Smilzo en el mundo de los adultos a base de frases que parecen sentencias: cuando Smilzo empieza a tener, antes de tiempo, aspiraciones propias de la edad adulta recuerda un consejo que le daba don Gaetano jugando a las cartas: Prima impara a giocare (24). Y, simbólicamente, es con el juego de cartas como se marca la llegada de Smilzo a la madurez; extrañado de ganar por primera vez a su maestro le pregunta si ha jugado distraído y éste responde: Sono lo stesso giocatore di tutte le sere, tu sei cambiato e non te ne accorgi (118). Efectivamente, al día siguiente Smilzo se enfrenta y mata a su rival amoroso y don Gaetano le explicita el final de su aprendizaje justo antes de embarcarlo a la Argentina: Ieri hai vinto a scopa. Hai finito di imparare da me (132).
  • Es también una novela de amor y, ya se ha anunciado, sin final feliz. Anna, la amada infantil de Smilzo, desaparece y vuelve al cabo de los años. Impresionantes las palabras que se dicen tras el reencuentro: "Anna, è passata una eternità." "È finita. Ora incomincia il tempo, che dura momenti." (62); "Non sono al tuo fianco, Anna. Io sono il tuo fianco." (63); pure le mani se baciano e si abbracciano." "Hai palpebre che sono curve come le chiglie delle barche, Anna." "Ho palpebre che non dormono e non piangono." (64); "sono fatta di foglie come un albero e riconosco un vento anche se non è mai venuto." (65)
  • Contiene otros temas secundarios como la guerra y la liberación de Nápoles con el comportamiento de las gentes. De ahí, con la liberación, la frase que no sólo da título al libro sino que lo recorre como lema. Por eso Smilzo piensa que ancora non era arrivato per me il giorno prima della felicità (37); y cuando, jugando a fútbol, el adversario acude a excusarse por haberle roto la nariz, Smilzo responde: "Sono cose che capitano il giorno prima". "Il giorno prima di che?" "Il giorno prima della felicità" (73).
  • Aparecen personajes de corte costumbrista como el conde que, cual hidalgo español, presume de que mai uno della mia stirpe ha lavorato (43), si gioca le propietà ai tavoli del circolo (38) y causa en el narrador la impresión de que los señores tienen diferente visión del mundo: Loro vedono solo quello che vogliono vedere (38). O la viuda insaciable de extracción felliniana: como don Gaetano y Smilzo tienen a su cargo la portería y el mantenimiento de una comunidad de vecinos, don Gaetano, en su papel de maestro, cede a Smilzo cuanto compete a la vecina viuda; es de imaginar lo que ocurre y curiosa la despedida: "Se ho bisogno ti chiamo." "Sì signora." E questa fu la mia prima riparazione (53). Mejor aún el capo de la Camorra: la primera vez que el novio camorrista de Anna acude a pedir cuentas y no encuentra a Smilzo rompe un cristal; al poco se presenta el capo, abraza a don Gaetano, deja el dinero en la mesa y dice en napolitano: Nun pozzo fa' niente, 'o bbrito se pava, l'anore no e se lava (119, que yo traduzco: No puedo hacer nada. El cristal se paga, el honor, no, y se lava).
  • Pero hay mucho más: 1) Una alabanza de la escuela y del maestro desde un punto de vista que convence por lo ingenuo: un uomo che spiegava ai bambini i numeri, gli anni della storia, i posti della geografia. C'era una carta collorata del mondo... I continenti e le isole erano di genere femminile, i mari e i monti maschili (11); Mi divertiva il latino, lingua escogitata da qualche enigmista... Non mi piaceva il caso accusativo, aveva un brutto nome... La storia era una cucina di ingredienti, si cambiavano dosi e ne usciva tutt'un'altra pietanza (68-69). 2) Una exaltación de la lectura: Smilzo descubre, en lo que había sido un depósito de contrabando y luego el refugio de un judío perseguido por los nazis, los libros que éste había abandonado al salir, y los lee: La bibbia no. Dio mi faceva impressione. Così presi il vizzio di leggere. Il primo si chiamava I tre moschettieri, ma erano quattro (13); ello le lleva a conocer a un librero, don Raimondo, que le presta un libro diario durante el verano y así puede suplir la falta de escuela: Sceglievo quelli sottili. Presi il vizio d'estate, per mancanza del maestro che insegnava le cose nuove. Non erano libri per bambini, molte parole in mezzo non le capivo, però la fine sì, la fine la capivo (14).
  • Y el regionalismo napolitano ponderando, sobre todo, el habla como ya se ha visto antes con la Camorra: Il napoletano è fatto aposta, dici una cosa e ti credono. In italiano c'è il dubbio (25). Divertida es la idea de que Nápoles está en Italia por error: città... monarchica e anarchica. Voleva un re però nessun governo. Era una città spagnola. In Spagna c' è sempre stata la monarchia ma pure il più forte movimento anarchico. Napoli è spagnola, sta in Italia per sbaglio (95); hay que recordar que parte del casco antiguo de Nápoles sigue llamándose Quartieri spagnoli y traer a colación un dicho italiano que viene a decir que toda ciudad africana tiene un barrio europeo; excepto Nápoles.
  • Tiene momentos de tierna delicadeza como la reflexión del librero don Raimondo cuando acude a comprar la biblioteca que liquidan los herederos de un difunto: Più di vestiti, e scarpe, i libri portano l'impronta. Gli eredi se ne liberano per esorcismo... Il vuoto in faccia a un muro, lasciato da una libreria venduta, è il più profondo che conosco... la seconda vita di un libro è la migliore (38). También don Gaetano, hablando a Smilzo de los incendios causados por los bombardeos durante la guerra, cuenta cómo el fuego trataba con dulzura a los libros: (il fuoco) Lo guardavo sfogarsi, spegnersi lasciando in piedi i muri e pure i libri. Un po' di copertina bruciacchiata, non consumava più del titolo. Il libro è un riccio, se sta chiuso e compatto regge il fuoco (46). De don Gaetano es también -recuérdese su papel de maestro- una hermosa reflexión sobre los viajes: I viaggi sono quelli per mare e con le navi, non coi treni. L'orizzonte dev'essere vuoto e deve staccare il cielo dall'acqua. Ci dev'essere niente intorno e sopra deve pesare l'immenso, allora è viaggio (72).
  • Y muchos otros momentos buenos como la reflexión de Smilzo sobre los zurdos jugando a fútbol: Hanno nel piede un estro che non dipende dal cervello, ma dal piede stesso (70); o sobre el mismo Platón: Platone imbrogliava, metteva in bocca al suo maestro e agli altri quello che pareva a lui. Lui se ne stava nascosto dietro di loro. È così che fa uno scritore? (76); o, ya maduro, sobre la escuela pública: La scuola dava peso a chi non ne aveva, faceva uguaglianza. Non aboliva la miseria, però tra le sue mura permetteva il pari (125). O las apreciaciones de don Gaetano sobre cualquier cosa como la diferencia entre la taberna y el teatro: L'osteria è meglio del teatro, ogni tavolo è una commedia. Tragedie no, all'osteria si fanno solo recite leggere, chi tieni guai pesanti non ci va (74); o sobre su estancia en la Argentina: Viaggiavo a cavallo in compagnia delle farfalle. Milioni di farfalle volano basse sulla superficie per farci correre sopra la loro ombra (47). O las ancianas que, al ver por primera vez a un negro con motivo de la liberación de Nápoles por los aliados, si facevano il segno della croce ogni momento (89).
En resumen, un buen libro de un gran autor de peso en Italia al que hay que respetar no sólo por los preciosos títulos que escoge para sus novelas -véase, además de ésta, I pesci non chiudono i gli occhi o Il peso della farfalla- sino por sus muchas traducciones de libros paleotestamentarios como Éxodo, Eclesiastés, Rut... Y para eso hace falta una sólida cultura.