Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 7 de septiembre de 2013

Julio Cortázar, Rayuela, I (notas de Andrés Amorós)

Cortázar, Julio, Rayuela (edición de Andrés Amorós, Cátedra, Madrid: 2010 [21])
Ando releyendo Rayuela en una  edición que compré hace poco porque otra que tenía se me perdió en el traslado de mi biblioteca que explicaba en esta entrada de enero. Y, como todo tiene su compensación, esa misma mudanza me sirvió para encontrar el primer volumen de la Recherche de Proust en la edición de Folio que tenía perdido desde la mudanza anterior; aunque claro, como en el caso actual, ya había comprado otro ejemplar en la colección classique de la misma editorial.
A lo que voy: yo confiaba en el editor de Rayuela en Cátedra, Andrés Amorós. Es decir, no es que confiara en él, es que lo tenía por un sabio o, al menos, le otorgaba confianza. Había leído de él una Introducción a la literatura muy general en Castalia que había utilizado para programar durante unas oposiciones hacia el 94. Que no saqué gracias a Dios: porque si las hubiera sacado no sólo estaría ahora a orillas del Cantábrico sino que no habría podido sacar las del 97 con las que alcancé la cumbre de toda fortuna, en palabras de Lázaro de Tormes, y gracias a las que estoy ahora rodeado de Mediterráneo por todas partes y sin otra obligación que acudir a las seis y media de la tarde a jugar a dominó.
A lo que voy (por segunda vez), al papel de Andrés Amorós como editor. El prólogo bien, sólo faltaría, pero el aparato de notas... Sí, hay un montón de notas de tipo enciclopédico por las que, si Cortázar cita un músico de jazz, ya sale él a relacionar toda su discografía; si estamos en un café de París ya sale a explicar dónde está. Ah, que incluye un plano parcial de París, de la zona sobre todo de los bulevares de la rive gauche, como si Rayuela fuera El señor de los anillos. Y digo yo: ¿importa tanto dónde está tal café o tal calle? Y si a alguien le importa, que vaya y lo busque: seguro que enriquece más una tarde sentado en una terraza del boulevard Saint Germain que la lectura de todo Rayuela.
A lo que voy (definitivamente): si nos salimos de esas notas sobre jazz o sobre el callejero parisino... Un ejemplo: dice el texto -numero por el orden número de capítulo y número de página-:  andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos (93, 597). Y para draken anota la siguiente burrada: 'draque, aguardiente aguado'.  ¿No se ve, por lo de si es blanco y en botella... que es un barco vikingo?
Pues eso. Y como pensaba hacer, despacio, una reseña de la obra, de momento voy a catalogar los errores o defectos en el aparato de notas. Había pensado imprimirlo y enviárselo a Andrés Amorós para que corrigiera todo en ulteriores ediciones pero, digo yo, ¿para qué?, ¿para qué voy yo a hacer el trabajo de otros?, ¿para qué imprimir, ir al estanco a comprar un sello, pegarlo a un sobre, echarlo al buzón,...? uffff. Me limitaré a explicarlo aquí y así me libero de un montón de notas que he tomado para esa reseña.
Ahora el orden es, número de capítulo, número de página, texto de Cortázar objeto de nota en cursiva, nota de Andrés Amorós en cursiva y comentario mío:
5, 154: Pasífase: Hija de Helios y Perseida... Poseidón hizo que se enamorara de un hermoso toro... De esta unión nació Dédalo. Error gordo: Dédalo no es el hijo sino el que, igual que se inventa las alas de cera para volar, inventa una ternera de madera para atraer al toro. Pasífae se mete dentro, el toro acude, la cubre y de la unión nace -otra vez blanco y en botella- el Minotauro y no Dédalo. El dato es de conocimiento común entre filólogos y, si no, el filólogo sabe que encontrará la explicación en el Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal. Si con la nota podría haberse lucido Amorós añadiendo que al Minotauro está dedicado uno de los cuentos más célebres de Borges, "La casa de Asterión", en El Aleph.
13, 183: Jugando al truco: argentinismo, juego de naipes. Vale, bueno, ahora tiene una disculpa porque el error le viene inducido por el DRAE, que dice "Arg., Bol., Ur. y Ven. Juego de naipes tradicional con baraja española." Porque digo yo: si se juega en Menorca y se juega en Almería no veo el argentinismo por ningún lado.
21,231: Estás viejo, Horacio. Quinto Horacio Oliveira, estás viejo, Flaco. Estás flaco y viejo, Oliveira. No hay nota. De acuerdo, pero del mismo modo que anota otras mínimas alusiones a autores o películas como en 45,431, que para el texto Tal vez con la muerte en los talones corre a anotar que es el título español de una película de Hitchkock, aquí cabría anotar el juego de palabras por el que Flaco adquiere triple sentido: el recto de 'delgado', el vocativo coloquial y, por último, la alusión al nombre entero del poeta latino Quinto Horacio Flaco que ha empezado con Quinto Horacio Oliveira. Según mi criterio el vacío se corresponde con lo mismo de más arriba, el desconocimiento de los clásicos.
23,258: La belleza, la exaltación, la rama de oro: Posible alusión a una obra clásica de la historia de las religiones: La rama dorada (1890), del inglés James George Frazer. Primero, un error clarísimo: La rama dorada no es un clásico de historia de las religiones sino de la antropología según se sigue de una reseña mía en este mismo blog. Segundo, Frazer, sir James George Frazer no es inglés sino escocés de Glasgow. Y tercero y volviendo a lo mismo de los clásicos, la rama dorada viene de una leyenda que cuenta Virgilio en la Eneida y que motiva un cuadro de Turner que, a su vez, motiva el título y el contenido del libro de Frazer.
41,399: este mozo Snorri Sturlusson tan mencionado en la literatura argentina: Snorri Sturlusson (1179), poeta y guerrero islandés... Y la nota elude la ironía de tan mencionado en la literatura argentina. Vamos a ver: alguien que edita Cortázar se supone que, aunque sólo sea por simpatía, ha de conocer Borges. Y ahí va la alusión, a la fascinación de Borges por la literatura nórdica, que se concreta en su estudio desde los años 50; alguno está al alcance de cualquiera como el publicado por Alianza (Libro de bolsillo, 738), bajo el título de Literaturas germánicas medievales con un capítulo dedicado a la literatura escandinava y en el que aparece Snorri Sturlusson (pp. 77ss) de cuya Edda menor traduce la parte inicial.
41,399: la imagen talismánica del halcón. -Los raudos torbellinos de Noruega -dijo Traveler: No hay nota y estamos en lo que decía antes, que a veces un texto merece nota y otro semejante no. Así, en 12,175 detecta y anota que tan alto que a la caza di alcance es de San Juan de la Cruz; en 93,595 anota que era un aire suave de pausados giros es verso de Rubén Darío y, a renglón seguido, que era del año la estación florida es el primer verso de la Soledad primera de Góngora, algo del dominio común porque es el verso primero. Pero resulta que los raudos torbellinos de Noruega -salta a la vista el endecasílabo- es otro de los más conocidos versos del poema gongorino. En concreto Soledad segunda, 973.
Y ya lo dejo para no aburrir. Pero por poner sólo otros casos rápidos de desequilibrio. Si ha anotado esas alusiones a Hitchkock o a San Juan de la Cruz, ¿por qué no anota, en 14,185 que una sonrisa de gato de Cheshire es alusión clarísima a Alicia en el país de las maravillas?; ¿o en 47,445 que las aladas palabras son de origen homérico?; y si cita repetidas veces en nota a Unamuno, ¿por qué no dice que su conocida frase Me duele España está calcada en le duele el mundo de la p. 199.
Y por casi último y volviendo a los clásicos: en 93,593, al anotar que Argos es un príncipe argivo que tenía cien ojos  me da que está confundiendo dos Argos homónimos, el gigante de mil ojos y el dios y rey epónimo de la ciudad de Argos. Y ¿qué obra de Esquilo es Las Básaras que cita en nota de 54,480?
Ahora sí, por último: en 1,126 para el texto las Albertinas anota: Albertina es el gran amor del narrador, en la novela de Marcel Proust. Albertine disparue apareció en 1925... ¿A que parece que el anotador conozca la Recherche de Proust? Bueno, pues yo saco la conclusión contraria: porque Albertine disparue es el sexto tomo de la Recherche y Albertine ya aparece en el segundo y es una de sus jeunes filles en fleurs. Con lo cual son ya dos las zonas vacías del anotador y a cual más grave: el mundo clásico y la literatura francesa.
(Esta entrada tiene continuidad en la reseña del propio texto de Rayuela que comienza aquí.)

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