Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 30 de agosto de 2013

Marta y Ester, 103: Olisqueando



Marta ha ido besando a Ester mientras le desabotonaba la blusa y le quitaba el sostén. Ha acabado dejándola desnuda de cintura para arriba y le está besando los pechos mientras Ester le acaricia el pelo. Ester dice:
-¡Qué ganas tengo de que ya no nos duela para poder hacerlo a lo bruto y ponernos el dedito dentro!
Marta contesta:
-Al menos hoy y mañana lo hemos de hacer así. Y en adelante, a ver si no lo hacemos tan a lo bruto que luego ya ves, nos duele.
Ester se conforma. Marta le ha desabrochado el cinturón y los botones de los pantalones. Se levanta, le quita los zapatos y tira de los pantalones desde abajo. Ester levanta el culito del asiento y Marta le quita los pantalones con cuidado de no arrastrar también las braguitas. Marta dice:
-Lo más bonito para después.
Porque ha dejado a Ester con las bragas y los calcetines puestos. Los lleva a juego: de color blanco con cachorros de gato amarillos estampados. Ester sigue sentada, Marta vuelve a tumbarse y empieza a pasarle la lengua por el ombligo. Ester aprovecha un momento en que Marta para, le coge un mechón de pelo y, apartándose la goma de las braguitas, lo deja caer dentro. Marta acude a las braguitas de Ester, le mantiene la goma apartada del cuerpo y se pone a olisquearla. Ester dice:
-Lo tengo limpito, ¿no?
-Y muy rico.
Ester dice:
-Pues a ti, cuanto más deseosa te pones, mejor te huele.

4 comentarios:

  1. Parece que Marta y Ester, cuando se encuentran tribuladas, no traducen a Sófocles precisamente ;) (guiño)

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    1. Hola:
      La historia de Marta y Ester es uno de esos ejemplos que te decía de proyectos que se quedan en el camino. Entre un grupo montamos un blog, el Convoy89 del que aún tengo un enlace arriba a la derecha. Ahí nos inventamos una historia de gente que iba en un tren y cada uno de nosotros teníamos un vagón y montábamos una historia para después mezclarse las historias entre los vagones. Y como yo había parido una novelita con una historia de amor fina entre lesbianas me propusieroh que hiciera algo parecido. Y eso hice. Luego el proyecto se frustró pero yo seguí. La historia es muy larga, unas 500 secuencias como ésta, y va adquiriendo tintes simbólicos y míticos. Y lo bueno es que las lesbianas no lo saben, pero no son mujeres. El tren en el que van es un tren eléctrico con el que juega un niño con abuelo y ellas son figuritas a escala de tecnología biomecánica. Pa'c'alucines.
      Y no es que no me vayan los icoñitos, es que los miro y no los entiendo.
      Y ya te hablaré por otro lado.
      Ah, que ya llevo Rayuela por la mitad.
      ¿Pa'cuándo otra entrega de tu voz?, ¿te la comparo con la de Sabina harto de cazalla?

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  2. Jajaja!! Me cuido bastante más que mi flaco favorito. Esta noche colgaré "La última lágrima" con audio. Lo cierto es que estoy poniendo audio a aquello que previamente publiqué en T.R. para poder ofrecer algo nuevo.

    El proyecto del tren me parece una idea fabulosa, muy originaaaaal (aunque me has destripado el final) jaja Lo malo de los proyectos largos es que hay que ser muuuuuy constantes y en ocasiones cuesta, aún más si dependes de terceros. :) (amplia sonrisa) Un abrazo, nos leemos.

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    1. Que no, que no, que no te he destripado el final porque ni siquiera yo lo tengo claro. Tengo claro el tamaño del texto pero no el final, que será feliz, eso sí. (sonrisa+mirada+interrogación porque por más que miro no sé qué es eso rojo que sostienes con la mano en tu avatar).

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