Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 1 de julio de 2013

Márius Serra, Plans de futur

Serra, Márius, Plans de futur (Proa, Barcelona: 2013)
Otra de las novelas leídas en común con el grupo de discusión que se reúne mensualmente en Ciudadela. Esta vez fue el pasado 1 de junio y contamos con la presencia del autor al que conocía de referencia por su participación en algún programa matinal de Radio Nacional de España los fines de semana, ese que provoca que yo apague la radio cuando la individua que lo presenta -o conduce sin carné- dice lo de radioescuchantes y se queda tan tranquila.
A lo que vamos: estamos ante una novela de base histórica enmarcada en el período que va desde la década de 1910 a la posguerra; se centra en un matemático catalán minusválido y cuenta con la presencia de personalidades también históricas como la familia Dalí. Girará alrededor de la familia de ese matemático y, sobre todo, de sus figuras femeninas.

Quizá sea ése, el de los personajes, el elemento narrativo central de la obra partiendo del presupuesto de que una novela tiene cuatro elementos narrativos que se pueden representar con la siguiente fórmula: N = Pv(P+T+E); ello significa que una novela presenta bajo un determinado Punto de vista a unos Personajes que se mueven durante un Tiempo y por un Espacio determinados.
Antes de entrar en los personajes valdría la pena detenerse un momento en el punto de vista: éste es cambiante. A la manera polifónica, hay varios narradores internos que alternan presentando visiones complementarias de los hechos: de un lado un padre que se dirige epistolarmente a sus dos hijas (Sempre m'heu semblat dues bessones... [13]); y viceversa, cada una de las hijas que narra acontecimientos de por sí (Àngels: La Maria es passa la vida enyorant el pare [67]) o también de forma epistolar dirigiéndose al padre (Maria: Abans de pujar a les golfes, pare paret, m'he fet el sopar [243]). Dos notas: 1ª) Puesto que enseguida sabremos que el padre narrador ha huido del ambiente familiar cae la pregunta de cómo puede narrar acontecimientos de la familia a los que no ha podido asistir: se solventará la contradicción cuando sepamos que no había huido realmente sino que se hallaba oculto en zonas de la casa desde donde podía observar. 2ª) Así adquiere doble sentido el vocativo con el que Maria se dirige a él, pare paret, dada la homonimia en catalán de la voz paret: de un lado diminutivo de padre y de otro, pared; dicho de otra manera: el padre está emparedado; más aún, ése será su final (248-249) como en el cuento de Poe El barril de amontillado; y ello le da un toque nominalista, aquello de que Al principio fue la palabra (Juan 1,1), y la palabra aquí no se hace carne sino realidad en el sentido de que la hija, a base de repetir pare paret, provoca ese final para el padre.
Visto así, los personajes centrales se organizan alrededor de los matrimonios de dos hermanas, Clara y Teresa, con, respectivamente, ese narrador emparedado y Ricard: el primer matrimonio tiene dos hijas, Maria y Àngels, y un hijo, Ferran; el otro tiene un hijo de nombre también Ferran pero apodado Ferri y minusválido. A ese cuadro inicial de ocho personajes -dos matrimonios, cuatro hijos- le ocurrirá:
1º) Que se irá vaciando por esa presunta desaparición de uno de los maridos, la muerte del otro, Ricard, y la muerte de una de las mujeres, Clara: a partir de ahí serán prácticamente las mujeres, incluída la criada Modesta, quienes saquen adelante a la familia.
2º) Que sabremos que se ha producido un cuasi-incesto en tanto el marido desaparecido ha tenido relación con su cuñada: de ahí, y de una caída que sufre ella embarazada, la posible causa -médica, literaria, da igual- de la minusvalía de Ferri y el concepto de culpa; a su vez se traza un paralelo con la familia Dalí, con la que se relacionan al veranear en el Ampurdán (sic, porsu, que hay que ir recordando algo tan básico como que lugares de España tienen nombre en español): La mare de l'Anna Maria i el Salvador va morir fa nou anys i el pare s'ha tornat a casar amb la germana de la difunta (102: por cierto, el matrimonio con la cuñada al morir la mujer es la institución del levirato presente, por ejemplo, en la historia bíblica de Onán [Gn 38,8]).
3º) Que se irán trazando paralelos entre los personajes: los niños, al quedar a cargo de una sola mujer, Teresa, la llamarán tiamare porque, siendo tía de unos, ejerce de madre de todos; se explicitará (102) la semejanza con los hermanos Anna Maria y Salvador Dalí cuya tía pasa a ser madre. De otro lado, cruza la obra el motivo de un retrato hecho por Dalí de una de las dos hermanas hasta que al final se insinúa que, en realidad, la retratada es una fusión de las dos, Maria i Àngels (Us va pintar a les dues en una [234]); con ello se repite una generación después la confusión (en el sentido etimológico de fundir con): dos hermanas en el lecho del mismo hombre, dos hermanas en el cuadro del pintor.
4º) Que esos paralelos entre personajes llegarán también al terreno del incesto: si antes era entre cuñados, en la generación siguiente será entre primos y, según se mire, hermanastros. En efecto, Maria insinúa una relación entre Ferri y Àngels de nuevo confundida con Maria: l'Àngels... es posa la roba que jo llueixo al retrat que ens va fer Dalí... i de tot el que passa després no n'has de fer res, pare paret. Nosaltres també tenim dret a tenir els nostres secrets.(217-219).

5º) Que ciertos personajes se oponen -o complementan- alrededor de dos ejes temáticos que giran alrededor del arte y la ciencia: mientras que las hermanas Maria y Àngels aparecen continuamente asociadas a la pintura de Dalí, Ferran y Ferri se decantan del lado de la ciencia. El primero, del de la ciencia aplicada en tanto es ingeniero y por eso lo requiere la FAI para poner en funcionamiento una fábrica requisada. Ferri, del lado de la matemática abstracta y ya precozmente jugando al ajedrez (49) mientras las mujeres juegan al parchís; también precozmente vislumbra la conjetura de Fermat: Tres per tres més quatre per quatre és igual a cinc per cinc (51; por cierto, que me comentó el autor que eso es el teorema de Pitágoras; por supuesto, pero expresado así
   x^n + y^n = z^n  \,
llegamos al teorema de Fermat que demuestra que, siendo x, y, z enteros, esa igualdad sólo se cumple cuando n no es mayor que 2).
Cuestiones aparte:
Cuestión aparte 1: Me sobra la pedantería, sólo empezar la obra, nella fine del cammin (14) puesta en boca de uno de los narradores: será calco del comienzo del Infierno de Dante (Nell mezzo del cammin I,1) pero, si no tiene continuidad en la voz del mismo narrador, parece detalle gratuito.
Cuestión aparte 2: el mismo narrador,  ya en el terreno de los tropos, hace gala, también al comienzo de la obra, de una metáfora -o sinestesia o lo que sea- como por apneica (19): para entenderla o hay que saber griego, o ser médico, o submarinista, o tener problemas de ronquido; y justo antes, refiriéndose a la vocal i final de un grito, dice vocal anterior tancada (18) como si el lector medio estuviera al cabo de la calle de los triángulos fonéticos.
Cuestión aparte 3: el autor parece hacerse eco de algunos de los dogmas que han venido divulgando por las provincias del noreste español los partidos que las gobiernan: que Franco convocó la guerra civil para acabar con la lengua catalana, que en Madrid no tienen cosa que hacer que atacar a Cataluña... Viure a l'Espanya de Franco és com tenir cagarrines, pare paret (182); els del Régim bé deuen conèixer tots els moviments culturals de la resistència catalanista (184). Vale, sí, quizá. Pero antiguamente había un concepto de origen marxista llamado lucha de clases que explica cómo la guerra civil se podía reducir a la oposición oligarquía terrateniente y financiera / proletariado. Y la familia alrededor de la que gira la obra está más cerca de la primera que del segundo: porque son de Sarrià hasta el punto de no saber por dónde para un barrio laborioso como la Barceloneta (la Barceloneta, un planeta que és a prou distància de Sarrià [217]) y porque se pueden permitir el lujo de pasar la guerra en el campo -¿no son los Manent y/o los Bofill quienes se la pasan en Viladrau? La conclusión, en el refranero: no se puede estar en misa y repicando.

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