Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 26 de mayo de 2013

Flavia Company, Que ningú no et salvi la vida

Company, Flavia, Que ningú no et salvi la vida (Proa, Barcelona: 2012)
Otra novela propuesta por el grupo de lectura de Ciutadella de Menorca. En concreto, se discutió sobre ella el sábado 20 de abril del 2013.
Mi primer comentario, subjetivo como todos, va a ser aún más subjetivo. Que si la foto no miente, prefiero la autora a la novela: ojos y mirada de ella, que me gustaría oponer a mis ojos y mi mirada que, buscando la suya, intentaría no perderse por ese escote. Y sólo le veo un fallo aunque no pertenece al terreno de lo físico: que, según los datos biográficos que aparecen en la solapa de la obra, es gestora cultural. No sé lo que pueda ser eso pero me encantaría que me lo explicara ella misma tomando cervezas. Sea como fuere, que vaya cometiendo esas modernidades de gestionar culturalmente porque luego se salva al dedicar la obra a alguien que le va regalar la llibreta on escriure la novel·la: ¿de verdad queda alguien que escriba sobre papel?

Ahora ya, a lo que vamos, a la obra. El argumento es simple: Víctor salva la vida casualmente a Enzo; Enzo tiene una enfermedad incurable y le queda poco tiempo de vida; Víctor le pide a Enzo el favor de que, puesto que va a morir, mate a una mujer que le puede perjudicar en su carrera; Enzo se niega aunque, más tarde, sabemos que lo ha hecho. De otro lado Enzo tiene una amiga lesbiana, Gabi, que vive en pareja y que le pide su semen para ser fecundada: de ahí se seguirá una hija, Berta, a la que Enzo escribirá una carta con el encargo de que le sea entregada al cumplir los 25 años.
Resumido el texto así, lo abordaré por ejes de interés:
  1. La carta a la hija actúa como leit-motiv desde el principio hasta el final. Ya en la primera página aparece el comienzo de la carta: Estimada filla meva, tu no em coneixes (13). Y la obra se cerrará con un error, la explicación del contenido de la carta a una persona que no era su destinatario último.
  2. Ocurre, no obstante, que en ese comienzo de la carta se insinúa una paradoja: Les paraules m'han portat fins aquí, amb les paraules s'ofereix i es promet, amb les accions es compleix (13). Esa oposición entre palabra y acción parece, máxime si se sitúa en la página primera de la novela, toda una negación de lo que vamos a leer después puesto que, si llevamos esa oposición a la paralela entre literatura y vida, podemos entender que se nos invita a vivir antes que a leer la novela. Ejercicio parecido de negación se da en el Quijote las repetidas veces en que el narrador último o el traductor afirman que el narrador ficticio, Cide Hamete Benegueli, miente.
  3. A partir de lo anterior se produce en torno a Enzo todo un juego alrededor de lo que es la palabra escrita y la vida. En efecto, el personaje ha vivido más en esa escritura que en la realidad: al trabajar de traductor, recorda millor el llibres que ha traduït que no pas les dones que ha besat (13); a pesar de ello no acaba de entender que el médico se dirija a él no como Enzo sino por el nombre que aparece en su carnet de identidad: era un d'aquells individus que només fan cas de la lletra escrita (15); por fin, al tomar conciencia de su próxima muerte decide borrar su rastro (escrito) en Internet: Ha anul·lat també els comptes de twitter, de linkedIn (36).
  4. La novela se divide en cuatro partes que se corresponden a acciones focalizadas sobre diferentes personajes: Enzo, Víctor, Berta y Matías. Y puesto que la carta es el eje de la acción, se podrían relacionar esos personajes con algunos de los elementos del proceso de comunicación: Enzo es el emisor, Víctor quien provoca el mensaje, Berta el canal transmisor y, cerrando el circuito, Matías será el receptor.
  5. Hay un eje conductor entre las partes y es el principio de ironía: varios personajes actúan de forma contraria a cómo han decidido hacerlo: Enzo dice no poder con el crimen que le propone Víctor (no puc fer-ho... no podré [66]) y, sin embargo, lo comete; Berta echa a cara o cruz llevar la carta a su destinatario y, a pesar de que el resultado es negativo (Ha sortir creu, o sigui estripar la carta i oblidar-te'n per sempre més [163]), la lleva; Matías decide no abrir la puerta a nadie y se la abre a Berta (el Matíes fa tot just el que havia decidit que no tornaria a fer mai més: li obre la porta a la vida [180]).
  6. Otro de los ejes de la novela es la línea que va del crimen al perdón. Interpretado en términos de Vladimir Propp para el cuento folclórico, podríamos decir que en el origen está la carencia (crimen) y, al final, la solución a esa carencia (perdón): sólo que el perdón final no solucionará la carencia de Enzo sino la de Matías (abandono de su mujer): se genera así una nueva culpa en Matías que necesitará también de expiación en sentido contrario y ya más allá del texto de la novela; habrá de acudir a Berta a solicitar su perdón por haberla engañado... De todas maneras, Matías tiene la clave para romper la cadena de culpa y castigo en la anécdota en ningún modo gratuita que se narra poco antes del final, la del hijo del suicida deudor (si algun dia tens deutes, millor que no t'en vagis abans de pagar-los tu mateix [214]; por cierto, en el derecho se sucesiones, los hijos heredan las deudas de los padres).
  7. Una objeción, las referencias literarias. Pase que Comala, un dels restaurants més cars de Barcelona (19) al que Enzo acude por dos veces (19, 56) con Víctor pueda tomar su nombre de Juan Rulfo y su Pedro Páramo; y digo que tiene un pase porque, con seguridad, la alusión pasa desapercibida al común de los lectores. Pero las constantes alusiones a Crimen y castigo de Dostoyevsky (53ss, 64, 66, 75) o a Extraños en un tren (59) de Patricia Highsmith y llevada al cine por Hitchcock sobran a mi entender: porque la literatura es connotación más que denotación, sugiere más que explicita... Ya será el propio lector el que, si puede, establecerá la relación entre los argumentos: quizá la idea de culpa en Enzo en relación con Crimen y castigo (64) y la relación entre asesino y asesinada en relación con Extraños en un tren y que ya Víctor se preocupa de aclarar: a més a més, ni tan sols tens un mòbil (64). De igual modo habría que mirar el relato del tal Landolfi resumido más adelante (161). O la perífrasis de Fausto en el trayecto de Matías en taxi (206) por el que éste vende su alma al diablo; se da así un paralelo con la relación Víctor/Enzo: al salvar el primero la vida al segundo ocurre como si éste hubiera vendido su alma a aquél y puede verse en ello un puente entre dos personajes, Enzo y Matías que, como decíamos, son emisor y receptor, respectivamente, de la carta; de otro lado, y forzando la interpretación, como el viaje en taxi concluye frente al bar Infierno, se puede leer el episodio como la clásica nekya (Orfeo, Ulises, Jesucristo, Dante...): Matías desciende a los infiernos y sale de ellos en el momento en que rechaza la esquela que le tiende Berta pero no las simientes (217 [y última]).
  8. Algunas preguntas:
    • ¿Hay algún problema en que Enzo preñe a Gabi de modo natural?: quizá así, con ese embarazo artificial, se justifiquen las dudas de Enzo a la hora de considerar completamente a Berta hija suya (No hi tenia dret [a coneixe-la, 32]); sea como fuere hay una película por ahí, Mi hija Hildegart (1977), basada en hechos reales, en la que una mujer quiere tener un hijo sin ataduras de pareja y lo concibe de modo natural; aunque bien es cierto que el hecho se sitúa en tiempos donde la genética no ha alcanzado los progresos actuales. O quizá Gabi, aunque de nada sirve especular, pertenece a aquella raza de mujeres de fines de los 70, cuando el estallido de las libertades, que llegaron al lesbianismo desde el lema "penetración es dominación" y lindezas parecidas que salían de la boquita de Lidia Falcón. De todas maneras la relación entre Enzo y Gabi abunda en la serie de relaciones anómalas que Enzo establece con las mujeres: con la enfermera del doctor Bruix (ell i la noia havien tingut un episodi sexual... durant tres dias seguits, després dels quals no li havia tornat a trucar. L'Enzo mai repetia. [14-15]); con Marta, la enfermera del hospital donde muere y a la que solicitará, en un episodio a mitad de camino entre Proust y Freud, que compre y se ponga Opium, el perfume que llevaba su madre (Podries posar-te una mica del perfum que m'has comprat i fer-me una abraçada [55]). Habría que notar la devoción que acabará teniéndole Marta que, no sólo le asiste incluso en su tiempo libre (51) sino que acude a su entierro con un ejemplar de Crimen y castigo (75) y pedirá que se incinere con su cuerpo en un acto que puede simbolizar la posibilidad de expiación del crimen cometido.
    • Otra cuestión, ésta no de cosecha propia sino aportada por un miembro del grupo de lectura: ¿cómo es que se da por legalizada la eutanasia? En efecto, Enzo, puesto que va a morir, decide poner fin a su vida por propia voluntad recurriendo al doctor, que no opondrá objeción alguna: Doctor, s'ha acabat. Vols que vingui avui? Demà al matí, millor (34).
    • Luego: ¿está debidamente justificada la separación entre Víctor y su mujer? Ésta parece abandonarlo por la anécdota en el tren que él mantiene en secreto (119ss) cuando es de suponer que tales detalles son el pan de cada día en matrimonios de su posición. De todas maneras, se conseguirá así trazar un paralelo entre Víctor y Matías, abandonados ambos; culpable el primero y, por tanto, causante de la petición de perdón, y receptor de esa petición el segundo
    • Un aspecto puntual: ¿lleva a algún lado el hecho de que tres personajes, Víctor y su mujer de un lado (110) y Berta del otro, prefieran la misma bebida, el dry martini (110, 155, 158)? Y no es que sea una bebida del común de los mortales ni que, al menos hace años, se sirviera en muchos sitios en Barcelona, a lo sumo en Boadas y en una coctelería de la calle Aribau cuyo nombre no recuerdo. Quizá ahora, en esa Barcelona que cree que estar en Europa supone tener hoteles para homosexuales y aceras llenas de ciclistas... Sea como fuere, así como otros detalles también tienden puentes entre personajes, éste, si es deliberado, lo tiende sin más trascendencia. Y quizá todo sea un mero capricho de la autora, que gusta del cóctel.
    • Otro aspecto puntual, una buena frase que aparece como a bocajarro: Ningú no enyora en plural (167).
    Y, a modo de conclusión, retomo, a efectos de simetría, lo dicho al principio y lo rectifico parcialmente: cuanto más miro la foto de la autora, más me gusta. Pero mirando esos ojos no necesito mirarle el escote.

3 comentarios:

  1. que significa Ningú no enyora en plural ?

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    1. Es un comentario del narrador a la siguiente frase de un personaje sobre la muerte de su tía: "La trobarem a faltar". Se refiere más o menos a que la añoranza es un sentimiento muy personal y nadie puede presumirlo en otra persona.

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  2. Diré que el 2/6/13 le dirigí un correo electrónico a la autora con el texto de debajo sin que me haya contestado hasta la fecha:
    Apreciada señora:
    Pertenezco a un grupo de aficionados a la lectura de Ciudadela de Menorca que, mensualmente, leemos una novela catalana y, después, en tertulia, hablamos de ella. El mes de abril lo hicimos sobre su novela Que ningú no et salvi la vida. Yo suelo leer tomando notas y, después de la tertulia, ya más descansadamente, las ordeno, las redacto y las publico, para bien o para mal, en un blog que llevo hace tiempo. Como haciendo una busca en Internet por su nombre con el fin de añadir una foto suya a la entrada vi que Vd. también tenía un blog y en él aparecía esta dirección a la que le estoy escribiendo, me he tomado la libertad de dirigirme a Vd. y, así, le remito la dirección de la entrada de mi blog:
    http://misojosentusojos.blogspot.com.es/2013/06/flavia-company-que-ningu-no-et-salvi-la.html#more
    Atentamente,
    Santiago Maspoch Bueno

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