Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 25 de marzo de 2013

Pauley Perrete

Ya iba tocando algo de mujeres. Por eso traigo una curiosidad, Pauley Perrette (Nueva Orleáns, 1969), la que interpreta a Abby Sciuto, la friqui intelectual de la serie N.C.I.S. U.S. Navy. Ni que decir tiene que ostenta un cuerpazo de una estatura superior a la media.
Claro está que más que traerla a la niña, traemos primero ese generoso escote en la foto de la izquierda invitando a sumergirnos en él a olerle los pechos. Precioso parece también el ángulo en que separa las piernas.

Ahora ya, en la foto de la derecha, los pechos enteros al descubierto. Blanquísimos, hermosos. Y la expresión de la cara con que se deja fotografiar no consigue echarnos para atrás sino todo lo contrario, nos invita a cambiársela por otra de placer. Por fin, invito al lector a imaginar cuál sería el movimiento pendular de las coletas en caso de tener semejante hembra encima.

jueves, 21 de marzo de 2013

Camí de cavalls, III (10/3: Por cala en Blanes)

Cala'n Blanes
Esta tercera etapa, hecha el domingo 10 de marzo por la tarde, no tiene interés ninguno en cuanto a su entorno y sirve sólo para ir completando el camino. Saliendo de cala en Blanes por la parte izquierda de la playa según se ve en la foto, tomamos una calle asfaltada que no es otra cosa que la vía de servicio para ese hotel cuyo ángulo blanco se adivina más que se ve. Subimos por esa calle y vamos a parar a una zona urbanizada. Luego nos limitamos a seguir las marcas del camino a través de las calles asfaltadas de las urbanizaciones hasta que, por aburrimiento o por dolor en las articulaciones, volvemos atrás y recorremos el camino inverso.
Así, lo único que habría que destacar es que en esas urbanizaciones no se ven tantos chalets en venta como en otras zonas de playa de la península.
El tiempo total de ida y vuelta ha sido sólo de 26 minutos y la distancia recorrida, de 0,9 quilómetros de ida y otros tantos de vuelta. En cómputo global y por las dificultades para andar, el promedio de velocidad ha bajado a 4,38 quilómetros/hora.
Completamos la entrada con una foto del hotel Menorca Sea Club, otra de las hazañas del gran Ruiz Mateos.

Hotel Menorca Sea Club

jueves, 14 de marzo de 2013

Camí de cavalls, II (10/2: De sa Farola a Cala en Blanes)

Al fondo y a la derecha, sa Farola
El viernes 8 de marzo, con una mañana soleada, me pongo con la segunda etapa del camí de cavalls desde donde lo dejé hasta cala en Blanes. El recorrido es llano y va bordeando el mar por la costa del  poniente menorquín. La mar está algo picada y, mirando hacia la izquierda, se ven las montañas de Mallorca. A la derecha del camino chalets: los unos tradicionales de los años treinta, los otros mezclando el vanguardismo con trazos típicamente menorquines (piedra marés, pared seca, tanca...).
Cala en Blanes en verano
El recorrido es llano, un tanto elevado sobre el mar, y por eso desciende luego con escaleras hasta la playa de cala en Blanes. El tiempo del recorrido, ida y vuelta, ha sido de 46 minutos y la distancia de 1,7 quilómetros de ida y otros tantos de vuelta.
En total, pues, llevamos andados 5,800 quilómetros en un tiempo de 78 minutos. Ello da una media de 4,46 quilómetros/hora.
Ejemplo de tanca menorquina

sábado, 9 de marzo de 2013

Camí de cavalls, I (10/1: Del puerto de Ciudadela a sa Farola)

Puerto y ayuntamiento de Ciudadela
A ver en cuántas etapas soy capaz de recorrer el camí de cavalls que circunvala Menorca. En realidad es el llamado GR-223; dicen por la web que tiene 185 quilómetros y, por muchas vueltas que dé el camino, lo veo difícil para una isla de cincuenta quilómetros de largo por unos veinte de ancho como máximo.
Mi primera etapa, que en realidad forma parte de la etapa 10 -de Punta Nati a Ciudadela- es fácil y llana, desde sa Quintana, en el lado norte del puerto de Ciudadela, hasta sa Farola, un pequeño faro que señala la entrada al puerto. Ni que decir tiene que el puerto natural de Ciudadela, aunque incomparable en anchura y profundidad con el de Mahón, es belleza de por sí.
Tras las casas blancas de la derecha vivo yo
En total he tardado 32 minutos en un recorrido de 1.200 metros de ida y otros tantos de vuelta aprovechando el atardecer del domingo (3/3/13). Sólo que, a pesar de caminar en dirección a poniente, las nubes y la bruma tapaban la puesta de sol y a duras penas se podían ver las montañas de Mallorca. Y en el momento de llegar a sa Farola, ya al final del puerto y mirando a mar abierto, zarpaba el barco de pasajeros de Balearia rumbo a Alcudia. Y el paseo ha sido agradable: bastante gente haciendo footing, bicicleta o paseando al perro. Y sin lugar a dudas, la cala de sa Farola es de lo mejorcito de Menorca.
Sa Farola, en el lado norte del puerto de Ciudadela





jueves, 7 de marzo de 2013

Marta y Ester, 60: El guardagujas


Ester tiene el día hablador. Ha empezado a explicar que una vez tuvo un novio y luego ha derivado a cuando fue a pedir al maquinista que parara el tren para bajar a comprar ropa. Fuera es casi noche oscura.
-…entonces el maquinista me dio una cervecita y me preguntó que qué quería. Le pedí que si podíamos parar al llegar a un pueblo grande y sacó un mapa, lo desplegó, me lo enseñó y me dijo:
-¡Qué suerte! Podemos parar dentro de dos horas. Quería parar mañana porque sólo me quedan dos cajas de cervezas, pero si cambiamos la aguja en la próxima bifurcación y vamos a la derecha en vez de a la izquierda podemos parar de aquí un rato.
-…porque el maquinista siempre estaba bebiendo cerveza y tenía llena una nevera muy grande. Y entonces le pregunté que cómo íbamos a cambiar la aguja.
-Ya verás lo fácil que es.
-A los cinco minutos llegamos a la bifurcación y paró la locomotora junto a la caseta del guardagujas. Pitó y luego cogió una caja de cervezas y me pidió que lo acompañara. Bajamos del tren y, junto a la caseta del guardagujas, estaba su casa, muy mona y con un huertecito delante. Llamamos, salió, le dio la caja de cervezas, le pidió que cambiara la aguja y la cambió.
Entonces Marta, que todavía no ha visto aparecer al novio de Ester, dice:
-Y te hiciste novia del guardagujas.
-No, qué va, si ya estaba casado. Como que también salió su señora, muy amable, y nos pidió que nos quedáramos un ratito. Fuimos al huerto, nos sentamos en una mesa debajo de un emparrado y, cervecita va y cervecita viene, nos sacó berberechos, patatitas fritas, tomates del huerto que nos comimos allí mismo… Y así estuvimos un rato la mar de ricamente, que hasta nos pusimos a jugar al dominó.
Marta ya se impacienta e insiste:
-Bueno, pero tu novio, ¿cuándo aparece?