Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 10 de febrero de 2013

Glosas menorquinas, II

En una entrada anterior presentábamos un ejemplo de glosas menorquinas. Pues bien, hay un grupo en Menorca, Soca de mots, que reúne a los glosadores menorquines y vela por la conservación del arte de glosar. ¿Y qué son las glosas y los glosadores? El pasado 11 de enero se presentó en el Cercle Artístic de Ciutadella el número 98 de la publicación Quaderns de folklore -y apréciese que es el número 98- publicado por Aina Tur y dedicado a "La glosa menorquina (anàlisi contemporània del glosar i els glosadors)" donde se da una visión general e histórica de la cuestión.
En general la glosa es una composición cantada e improvisada. Por ello la autora, citando a Joan López Casasnovas, sitúa la glosa en el contexto de la poesía oral de todos los tiempos: Els poetes orals devien aparèixer durant la prehistòria i des de llavors han existit sense solució de continuïtat, fins els nostres dies (13). Añadiremos de propia cosecha que ello se relaciona con la visión que se viene dando tradicionalmente de la lírica popular en varias direcciones: de un lado, las canciones de trabajo o de amor que vienen pasando de generación en generación; de otro, las canciones interpretadas por profesionales llámense juglares, bardos,  aedos,... Ya concretando, y con definición del diccionario de Alcover-Moll, la glosa es una cançó o composició en vers, generalment curta i improvisada (18); consta de seis o siete versos heptasílabos y se improvisa siguiendo la melodía de ses porgueres, es decir, la música de guitarra repetitiva que acompaña las glosas. Se ve así, por la improvisación, su paralelo con los versolaris vascos; de ahí que uno de los principales glosadores, Miquel Ametller, decidiera dar un empuje al arte de glosar tras un viaje al País Vasco (38).
Aparte de la glosa oral e improvisada, se ha dado históricamente la glosa escrita compuesta por glosadores que no la cantaban y en la que difundían, para su venta, noticias destacadas. Añadiremos nosotros que casi lo mismo ocurría hasta época no tan lejana con romances noticieros que cantaban los ciegos. Y junto a la glosa queda la codolada (de còdol, piedra), composició poètica de to popular en què es combinen alternadament els versos de vuit síl·labes, i antigament també rimaven versos de set amb versos de quatre o cinc síl·labes (23 siguiendo la definición del DCVB de Alcover-Moll); se solían recitar en los momentos en los que los glosadores descansaban de modo que, sin ser glosas, se asociaban al hecho de glosar. Y, por fin, la xacra, improvisació conjunta en la qual cada participant canta dos mots, apariats o rodolins, seguint la proposta que el company que el precedeix li fa (24); tiene acompañamiento musical aunque diferente de la glosa.
Por supuesto, el espacio ideal para todas estas manifestaciones folclóricas era el rural y, así, se aprovechaban acontecimientos como la matanza del cerdo para que se reunieran varios glosadores en la casa de campo y cantaran para pasar la velada.
Por fin, diremos que en tiempos antiguos los glosadores se ponían a veces a fer assuntos, esto es, glosas en que cada participante adquiría un papel, un personaje. Uno de los más conocidos es éste Enamorat i al·lota (enamorado y muchacha) que Maria del Mar Bonet canta en versión moderna:




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