Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 17 de febrero de 2013

Maria del Mar Bonet, No trobaràs la mar

Pues lo que pasa cuando me meto en esos bucles en los que me meto periódicamente, que me limito a poner música sólo para dar constancia de que ando por aquí, bajo las nubes menorquinas.
De esta canción siempre me ha impresionado lo de que te enseñaré un núvol que tenc as pati.




miércoles, 13 de febrero de 2013

Fabio Geda, En el mar hi ha cocodrils

Geda, Fabio, En el mar hi ha cocodrils (La Galera, Barcelona: 2012)
He leído, en el entorno de un grupo de lectura, el libro de ese título. Diré, como algunos analistas de valores, que me manifiesto neutral: ni sí ni no; ni defectos ni méritos.
Una narración itinerante acerca de un niño al que su madre hace huir de Afganistán para evitar problemas con los talibanes. A partir de ahí, y con muy poca edad, el niño cuenta en primera persona cómo ha de buscarse la vida pasando de país a país en manos de traficantes y, a través del Pakistán, Irán, Turquía y Grecia, consigue llegar a Italia y forjarse un futuro. Un libro destinado a un público sobre todo infantil en el que se da una visión del mundo completamente diferente al que estamos acostumbrados. Sólo que el narrador en ningún momento se queja ni de sus largas jornadas de trabajo ni de la explotación a que lo someten los traficantes ni de las dificultades en sus trayectos. Por cierto y ya que estoy con eso: un toque de atención a quienes tratan de ganarse el cielo a través de las oenegés y andan diciendo que hay que erradicar el trabajo o la prostitución infantil; en caso de acabar con ello, las familias de esos niños ¿de qué comen?

domingo, 10 de febrero de 2013

Glosas menorquinas, II

En una entrada anterior presentábamos un ejemplo de glosas menorquinas. Pues bien, hay un grupo en Menorca, Soca de mots, que reúne a los glosadores menorquines y vela por la conservación del arte de glosar. ¿Y qué son las glosas y los glosadores? El pasado 11 de enero se presentó en el Cercle Artístic de Ciutadella el número 98 de la publicación Quaderns de folklore -y apréciese que es el número 98- publicado por Aina Tur y dedicado a "La glosa menorquina (anàlisi contemporània del glosar i els glosadors)" donde se da una visión general e histórica de la cuestión.
En general la glosa es una composición cantada e improvisada. Por ello la autora, citando a Joan López Casasnovas, sitúa la glosa en el contexto de la poesía oral de todos los tiempos: Els poetes orals devien aparèixer durant la prehistòria i des de llavors han existit sense solució de continuïtat, fins els nostres dies (13). Añadiremos de propia cosecha que ello se relaciona con la visión que se viene dando tradicionalmente de la lírica popular en varias direcciones: de un lado, las canciones de trabajo o de amor que vienen pasando de generación en generación; de otro, las canciones interpretadas por profesionales llámense juglares, bardos,  aedos,... Ya concretando, y con definición del diccionario de Alcover-Moll, la glosa es una cançó o composició en vers, generalment curta i improvisada (18); consta de seis o siete versos heptasílabos y se improvisa siguiendo la melodía de ses porgueres, es decir, la música de guitarra repetitiva que acompaña las glosas. Se ve así, por la improvisación, su paralelo con los versolaris vascos; de ahí que uno de los principales glosadores, Miquel Ametller, decidiera dar un empuje al arte de glosar tras un viaje al País Vasco (38).
Aparte de la glosa oral e improvisada, se ha dado históricamente la glosa escrita compuesta por glosadores que no la cantaban y en la que difundían, para su venta, noticias destacadas. Añadiremos nosotros que casi lo mismo ocurría hasta época no tan lejana con romances noticieros que cantaban los ciegos. Y junto a la glosa queda la codolada (de còdol, piedra), composició poètica de to popular en què es combinen alternadament els versos de vuit síl·labes, i antigament també rimaven versos de set amb versos de quatre o cinc síl·labes (23 siguiendo la definición del DCVB de Alcover-Moll); se solían recitar en los momentos en los que los glosadores descansaban de modo que, sin ser glosas, se asociaban al hecho de glosar. Y, por fin, la xacra, improvisació conjunta en la qual cada participant canta dos mots, apariats o rodolins, seguint la proposta que el company que el precedeix li fa (24); tiene acompañamiento musical aunque diferente de la glosa.
Por supuesto, el espacio ideal para todas estas manifestaciones folclóricas era el rural y, así, se aprovechaban acontecimientos como la matanza del cerdo para que se reunieran varios glosadores en la casa de campo y cantaran para pasar la velada.
Por fin, diremos que en tiempos antiguos los glosadores se ponían a veces a fer assuntos, esto es, glosas en que cada participante adquiría un papel, un personaje. Uno de los más conocidos es éste Enamorat i al·lota (enamorado y muchacha) que Maria del Mar Bonet canta en versión moderna:




martes, 5 de febrero de 2013

Marisol, Tu nombre me sabe a hierba

Marisol es otra mujer que necesita -y merece- un largo comentario de texto que podría empezar y acabar con sus ojos. Pero me conformo con presentar su versión de Tu nombre me sabe a hierba, que prefiero a la de Serrat. Y apréciese la voz a veces rota y tan lejos de la voz repipi de cuando era niña.
 

viernes, 1 de febrero de 2013

Dando vueltas por el bucle

Cinta de Moebius
Pues nada que de momento ando metido como en un bucle y ya pariré alguna entrada nueva cuando salga.