Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 31 de diciembre de 2012

El hobbit: un viaje inesperado

Cate Blanchett
El hobbit: un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, Peter Jackson, 2012)
Pues nada, que el día 24 de diciembre mi niño me sacó al cine a ver El hobbit. Y, de momento, va a ser que no. Quizá cuando la vea media docena de veces... pero de momento, no y no.
Resumiendo la razón: todo lo que tenía que decirnos visualmente el director ya nos lo dijo -y muy bien- en la trilogía dEl señor de los anillos: valga como ejemplo que aquí el submundo de los orcos es eco del que ya nos había presentado en la torre de Saruman; o esas repeticiones de grandes estatuas flanqueando puertas que ya estaban en el río Anduin cuando la compañía llegaba a Gondor.
Para mi gusto sólo se salva Gollum, que es mi héroe particular y, si me pongo, el verdadero héroe de toda la serie porque es el único que sabe habitar el bien y el mal, no como Frodo, Gandalf, los orcos, que no ven más mundo que el suyo. Y de la película se salva también, por supuesto, la nena de arriba: pero ello no es mérito de Tolkien ni de Peter Jackson.
Por último, una pregunta. Vamos a ver, Peter Jackson, que yo me leí El señor de los anillos y El hobbit allá por los ochenta en las ediciones de Minotauro: si el grosor dEl hobbit es la mitad de cualquiera de los tres tomos dEl señor de los anillos, ¿no te parece un poco desproporcionado dividir El hobbit en dos partes de modo que dure el doble que cualquier parte de la trilogía?  Dicho de otra manera: guardando las proporciones, El hobbit tendría que durar la mitad y no el doble que, por ejemplo, La comunidad del anillo.

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