Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 13 de noviembre de 2012

Amadís de Gaula (I: El Amadís y el Lazarillo)



Pues nada, que he decidido retomar la lectura del Amadís, que abandoné por el final de la segunda parte hace al menos diez años. Y aunque sea una obra en ningún modo de lectura actual, la entiendo como imprescindible para llegar a dos novelas que son la base de la narrativa española, el Lazarillo de Tormes y el Quijote.
Iré tratando en sucesivas entradas de la obra porque es muchísima la información que he acumulado. De momento hablaré sólo de esa relación con las dos novelas antedichas y que ya se ve al poner en relación los títulos y apreciar el calco a partir de la fórmula antropónimo + de + topónimo (Amadís de Gaula, Lazarillo de Tormes, don Quijote de la Mancha).
Empezaré diciendo que poner el Lazarillo junto al Amadís supone ir directamente a la idea hegeliana y marxista de tesis y antítesis. En efecto, parece como si el autor del Lazarillo hubiera ido tomando una a una las características del Amadís y las hubiera ido invirtiendo. Una conclusión rápida es que el Lazarillo y la novela picaresca serán contestación desde abajo al Amadís y la novela de caballerías: el Lazarillo representará la España real del hambre y la supervivencia mientras que el Amadís reflejará un mundo ideal basado en valores como el honor o la valentía que tan bien sirven de cobertura ideológica a la España de Carlos I y Felipe II embarcada en descubrimientos y conquistas de un lado y en guerras de religión de otro.
Esa oposición entre mundo ideal y mundo real se observa nítidamente al comparar ambas novelas:
1) Las dos parten de un elemento común, la asociación al agua y al río del nacimiento del protagonista. Los padres de Amadís lo conciben antes del matrimonio aunque, simbólicamente, ya ha habido vínculo entre ellos en tanto el padre ha entregado un anillo en prenda a la madre; pero, de momento, para ocultar su nacimiento, lo meten en un arca que dejan en el río como a Moisés. Lázaro, por su parte, nace sobre el río Tormes porque su padre está encargado de una aceña o molino de agua.
2)  A partir de ahí, Amadís y Lázaro se oponen diametralmente en cuanto a su genealogía. Amadís desciende de reyes: su padre es Perión, rey de de Gaula, y su madre Helisena, hija de Garínter, rey de la Pequeña Bretaña; y tendrá dos hermanos, Galaor y Florestán, que se le aproximarán en valor. Los padres de Lázaro tendrán nombres vulgares, Tomé González y Antona Pérez, y caerán del lado de la deshonra: el padre, al descubrirse que sisa en la moliendo, sufrirá destierro y morirá; su madre viuda se amancebará con un negro y de ahí el hermano mulato de Lázaro.
3)   Tiempo y espacio también serán opuestos: Amadís se mueve en un ambiente medieval pero sólo en lo que se refiere a castillos, armamento o relaciones de vasallaje; pero el tiempo de la obra tiende a ser mítico en tanto la primera frase de la obra sitúa a su abuelo paterno No muchos años después de la passion de nuestro Redemptor. Lázaro, en cambio, vive en plena España del XVI con referencias concretas a los problemas con los moriscos o con el contraste que se da al final entre el adulterio de su mujer y las cortes que celebra Carlos I.
4)  Algo parecido podría decirse del espacio: en el Amadís hay referencias a lugares reales como Londres, la Pequeña Bretaña o Constantinopla pero la ambientación general de la obra es repetitiva: el camino donde aparece una doncella con una demanda o un caballero con un reto, y el castillo para albergarse; es decir, ni aldeas, ni campesinos con su labores agrícolas, ni ambientes urbanos. En el Lazarillo, por el contrario, los espacios saben a la España de la primera mitad del XVI con su puente romano de Salamanca, su gente vendimiando, mendigos en los caminos, aguadores en Toledo... Incluso la manera de moverse de los protagonistas por el camino es diferente: Amadís camina a la ventura en el sentido etimológico, es decir, a lo que ha de venir y por eso (a)ventura, y lo que le viene son doncellas a las que socorrer y caballeros a los que derrotar. Lázaro, por su parte, además de seguir una dirección recta de Salamanca a Toledo por Escalona y Maqueda, camina o por pura subsistencia y por eso sale de Salamanca, o huyendo de un amo para caer en otro peor.
5)  Prácticamente ya se ha dicho que los valores que mueven a los protagonistas son opuestos: búsqueda del honor en el Amadís, búsqueda del pan en el Lazarillo. Y eso se refleja incluso en las relaciones amorosas: el amor entre Amadís y Oriana gira en el terreno de lo ideal y está a mitad de camino entre el amor cortés trovadoresco y el amor platónico renacentista. Las relaciones amorosas en el Lazarillo, en cambio, vuelven a depender del hambre: si la madre de Lázaro se arrima al negro es porque le trae de comer e incluso el mismo Lázaro afirma que esa es la causa por la que lo aprecia; y al final de la obra, cuando Lázaro, ya casado, oye rumores de que su mujer le es infiel con el arcipreste, se conforma porque es ese arcipreste el que le ha ofrecido trabajo y sustento.

2 comentarios:

  1. El amor de Amadís y Oriana para nada es platónico ni trovadoresco... es una obra deformada en su contenido absolutamente moderno:

    http://ramiropinto.es/escritos-literarios/ensayos/amadis-de-gaula-2/

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  2. Hola, Ramirín. Gracias por el comentario. Si bien es cierto que en el Amadís hay elementos sobre el amor que no son ni trovadorescos ni platónicos como la práctica del sexo o la dirección al matrimonio, yo me refería con lo del amor cortés a un cierto vasallaje por el que el personaje debe cumplir las imposiciones de la dama; y elementos de amor platónico los hay en tanto se asocian la belleza a la bondad de la dama.

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