Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 3 de febrero de 2013

J. G. Frazer, La rama dorada

Frazer, J. G., La rama dorada (F.C.E., México D. F.: 1991)
Impresionante, por supuesto, el clásico libro de Frazer, aunque sea en su versión reducida (¡de 800 páginas!). Dada esa vastedad, lo abordo por puntitos en los que destaco los centros de interés:
-Las explicaciones sobre los dos tipos de magia que obran por simpatía (magia simpatética): la magia homeopática, que actúa por semejanza; y la magia contaminante, que opera por contacto (34ss.). Y ello con curiosos ejemplos como la cura de la ictericia a base utilizar animales o materiales de color rojo para eliminar la amarillez de esa ictericia (39); o untar los ojos con bilis de águila para aguzar la vista (57). O la división entre magia positiva, que busca que ocurra un acontecimiento, y la magia negativa, que busca evitarlo (43) con el ejemplo de no quedarse indeciso ante la puerta de la casa de un cazador porque, en caso contrario, también la caza será indecisa (44-45). De ahí, normas sobre alimentación y, así, en Madagascar los guerreros no comen gallos muertos en pelea por miedo de morir ellos mismos en la batalla (46); o no comen corazón de gallina por miedo a volverse cobardes del mismo modo que comen corazón de león para volverse bravos (562).
-La clara distinción entre magia y ciencia: mientras el orden con que cuenta la magia sólo es una generalización o extensión por falsa analogía del orden en que las ideas se presentan a nuestras mentes, el orden  sobre el que se asienta la ciencia deriva de la paciente y exacta observación de los propios fenómenos (797).
-La explicación del paso del animismo al deísmo: en principio los objetos naturales tienen espíritus o almas que los animan; posteriormente se dota gradualmente a estos espíritus de atributos humanos (482).
-El extensísimo tratamiento de los tabúes sobre los reyes (244ss), sobre las mujeres menstruantes (250ss), sobre los nombres (290ss)...
-La creencia de que el rey es el origen de la prosperidad en lo que se refiere a cosechas y ganado (120). En realidad ese va a ser el eje rector de la obra puesto que la premisa va a ser intentar explicar por qué se mata a ciertos reyes o sacerdotes. Y así se vuelve una y otra vez al tema: al rey no se le puede consentir que enferme o envejezca, temiendo que al disminuir su vigor, los ganados enfermarán y dejarán de reproducirse, las cosechas se pudrirán en los campos y los hombres, atacados de enfermedades, morirán en creciente número (315). Ejemplos de ello son el de los reyes antiguos prusianos que, al sentirse enfermos y débiles, se quemaban ellos mismos en una pira ante su pueblo (323)
-El extensión del culto a los árboles desde el roble celta, aunque el roble también está asociado a Zeus (197), hasta los bosques sagrados germánicos o nórdicos (143) y que alcanza a la Europa moderna con ritos celebrados en mayo.
-Los paralelos entre el mundo cristiano y pagano como el de los semitas cuyo rey, en época de peligro nacional, entregaba a su hijo para que muriera como sacrificio por el pueblo (342); o el del dios frigio Atis, concebido también por una virgen (402); o la celebración en Egipto, el día del solsticio de invierno, de la natividad del sol (414); o la muerte y resurrección de Osiris (418); o la cena sacramental al final de la cosecha en la Europa septentrional: se sacrificaba a un animal en el que se suponía que había encarnado el espíritu del grano y se comía (526); del mismo modo, los aztecas comían pan sacramentalmente como cuerpo de un dios (554).
-Interesantísima la explicación sobre los cantos de los segadores: mientras que yo siempre había creído que ese tipo de cantos pretendían aliviar las penas del trabajo, se nos da el dato de que en Egipto, al segar, se cantaban oraciones fúnebres por la muerte, en relación con lo dicho más arriba sobre el animismo, del espíritu del grano (484-485); y ello es una buena explicación sobre el origen de los cantos de trabajo.
-Muchos datos aislados interesantes: la bicefalia del dios Jano, el que presidía la entrada de la casa romana -y de ahí que puerta sea ianua y la puerta del año, enero, ianuarius- explicada porque, al vigilar la casa, mira en dos direcciones (203); el hecho de que en Egipto quemaran hombres pelirrojos y luevo aventaran sus cenizas (435) o de que en Roma sacrificaran perros de pelo rojizo (505). La larga explicación sobre la ambigüedad del cerdo en la cultura semita por la que parece deducirse que si comerlo o incluso tocarlo es tabú es porque en principio es la encarnación de algún dios (536ss).
-Como dato curioso diremos que se afirma de un extenso bosque inglés que  una ardilla podía cruzarlo entero saltando de árbol a árbol (142), es decir, algo semejante a lo que se afirma sobre la España amtigua.

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