Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Marc Pellicer, Els corsaris menorquins durant la guerra d'indepèndencia dels Estats Units d'Amèrica (1775-1783)

Jabeque de tipo corsario
Marc Pellicer, Els corsaris menorquins durant la guerra d'indepèndencia dels Estats Units d'Amèrica (1775-1783) (S'auba, Sant Lluís: 2011)
Una gran labor la desarrollada por esa modesta editorial menorquina y ya es, con Soldats i corsaris menorquins a terres llunyanes de Menorca (1650-1850), el segundo libro dedicado a la historia marinera y corsaria de Menorca.
La circunstancia histórica que explica el corsarismo menorquín del XVIII es: bajo la dominación inglesa se produce la guerra de independencia de los Estados Unidos; España y Francia se ponen de parte de los rebeldes y, en consecuencia, los gobernadores ingleses de la isla conceden patentes de corso por las que se permite atacar a los barcos enemigos, esto es, franceses y españoles. De ello se sigue que, ante todo, la nave corsaria debe averiguar la nacionalidad de la presa porque, si es de país aliado o neutral, su captura no está permitida; de ahí que muchos barcos navegaran con banderas falsas que cambiaban dependiendo de las circunstancias y de ahí también los procesos que se seguían al llegar a puerto, casi siempre el de Mahón, para declarar las presas buenas o malas.
Son curiosas las sociedades que se forman para armar los barcos corsarios: en ellas se mezclan desde la nobleza, la alta burguesía, médicos, artesanos, monjas (Taula I de p. 19 y más ampliamente en este artículo)... que luego, caso de haberlo, se repartirán a prorrata el beneficio tras haber apartado la mitad, que se reparte entre la tripulación también según porcentajes previamente especificados. A este respecto, uno de los barcos mejor documentados, porque se conserva el diario de a bordo, es el Sant Antoni de Pàdua, capitaneado por mi antepasado directo Francesc Maspoch.
Ni que decir tiene que el corsarismo activa fuertemente la economía de la isla: Els artesans guanyaven els seus diners amb els equipaments per als corsaris; els metges i els farmacèutics amb el subministrament de medicaments; els capellans amb les consagracions i intercessions i els advocats amb el salvament de les sostraccions o el seu repartiment (21).
Interesantísima es también en el libro la explicación sobre los diferentes cargos en el barco (25-30) desde el capitán hasta los grumetes o el cirujano. O la descripción de los tipos de naves (31-37) de las que, la más abundante es el jabeque (xabec) caracterizado, entre otros aspectos, por la inclinación hacia proa del palo de trinquete como se ve en la ilustración de encima; o el laúd (llaüt) utilizado sobre todo como auxiliar. O sobre el armamento, con los diferentes tipos de cañones (46-61) o la curiosa ampolla de foc (52), que venía a ser como un cóctel Molotov (52) para provocar fuego en la nave contraria.
La mayor parte del texto, sin embargo, consta de capítulos donde se explican una a una las salidas en corso de las diferentes naves para acabar con una tabla donde se reflejan sus capturas (tipo de embarcación, carga y valor de la misma). De ahí se sigue un pequeño defecto: hay momentos en que dos barcos se encuentran y deciden navegar juntos dividiéndose las presas que capturen: pues bien, en esos casos el autor, quizá trabajando con fichas independientes para cada barco, describe lo que ha hecho uno de esos barcos y, más tarde, cuando va a tratar de su acompañante, lo repite casi literalmente; así ocurre en el caso del General Murray y el Sant Antoni de Pàdua con sendos párrafos (113, 135) con pocas variantes en los que se explica su navegación por la costa catalana. Aún así son más que aprovechables todos los datos que aporta: las tensiones con corsarios españoles, especialmente catalanes como Martí Badia y Jeroni Basart (204-205); las correrías de mi antepasado al mando del Sant Antoni de Pàdua (133ss) incluso con motín a bordo...
Contiene alguna anécdota divertida como la del jabeque Sant Antoni de Pàdua, y hubo varios de ese nombre, cuyas lanchas auxiliares desembarcaron cerca del cabo de Creus para hacerse con dieciséis cabras (103).
Por último, es de agradecer la profusión de tablas con todo tipo de datos (valor global de las capturas, número de tripulantes, provisiones de alimentos, ...), además de graficos, y reproducciones de cuadros y láminas de tema marinero.

2 comentarios:

  1. Hei Hola,
    Som en Marc Pallicer, l'autor del llibre que comentau a l'article. Estic content que vos hagi agradat, doncs si amb aquest teniu una font per desarrollar els conèixements sobre el corsarisme ja hem dono per satisfet. Entenc que en ocasions sigui repetitiu, però com que es tracta d'una publicació de consulta, no poden faltar dades, tot i que tindré present el comentari cap a futurs llibres. En definitiva, m'agrada que hi hagi interès en aquests temes i que es comenti la publicació. Gràcies!!!! Per cert, properament presentaré a Ciutadella i Es Castell un llibre sobre la vida d'un mariner. Crec que vos pot agradar...

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  2. Gràcies per la teua visita. Fa estona que estic recollint dades sobre el corsarisme menorquí. I com segurament estaré a Menorca quan presentis aquest llibre, ja aniré a saludar-te.
    Santiago Maspoch

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