Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 24 de agosto de 2012

El gintónic: basta ya con las tonterías

Esto de la izquierda es un gintónic como Dios manda: con su ginebra, su tónica, su hielo y su rodaja de limón. Y con capacidad de elección: se puede elegir la tónica entre Schweppes u otra; se puede elegir la ginebra entre Gordon's, Beefeater, Bombay o, en plan local, el ginet menorquín Xoriguer; se puede elegir la cantidad de hielo; se puede elegir entre añadirle o no una rodaja de limón o, más menorquinamente, exprimir a mano la rodaja y echar dentro el jugo e incluso el liquidillo que sale al presionar la piel. Hasta aquí, vale. Porque lo que no se puede elegir es el vaso.
Todo eso viene a propósito de esa moda esnob o, más bien, papanata, del gintónic en copa de balón. ¿A que a ningún alfarero se le ha ocurrido nunca fabricar botijos fusiformes o troncocónicos? Pues eso, los experimentos con gaseosa como decía Eugeni D'Ors.
Pocas veces lee uno algo en el periódico con lo que esté al 100% de acuerdo. Pues bien, en La Vanguardia de este sábado 18 de agosto, página 8 del suplemento Vivir en verano había un artículo firmado por Joaquín Luna en el que se trataba de la cuestión. Resumido decía que esto que se ve a la derecha es una gilipollez.
Diría que la única discusión sobre el gintónic vendría de su origen. Lo que he oído siempre, al menos en Menorca y por la presencia inglesa durante el XVIII, es que el gintónic se inventó a partir del uso de la tónica para prevenir el paludismo. A la tónica se le añadía ginebra para darle sabor.
Ah, y lo bueno del artículo de Joaquín Luna es la conclusión. Viene a decir que prefiere beberse un cubalibre en un puticlub de los Monegros a beberse un gintónic en copa de balón.
Por último, para quien no sepa qué es el gin Xoriguer, coloco debajo una botella de cerámica de las que ya no sé si aún se comercializan.

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