Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 8 de diciembre de 2012

Cecil Roberts, Estación Victoria a las 4'30

Cecil Roberts, Estación Victoria a las 4'30 (Orbis, Barcelona: 1983)
Si leí esta novela fue porque la regalaban en la liquidación de una biblioteca. Y me sonaba. Claro que me sonaba a novela de misterio del tipo Agatha Christie y será otras cosas excepto eso. Es una novela de estructura sencilla por el proceso de convergencia y divergencia. Explicado, eso supone que en una primera parte se presenta a toda una serie de personajes de lo más variopinto que, por motivaciones de lo más diverso, convergen en esa estación porque todos han de tomar allí un tren cuyo destino es Atenas.Y en la segunda parte, a la inversa, divergen porque cada uno de ellos va llegando a su destino.
Lo que sí huele a Agatha Christie es el punto de vista más bien aristocrático desde el que se observa la realidad. Por lo demás, poco que decir: sólo que carga bastante en lo lacrimógeno o que con la cantidad de personajes que maneja el autor el lector puede caer en la confusión.

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