Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 28 de agosto de 2012

Ramoncín: Como la sangre que no tiene por dónde pasar (Como un susurro)


Por decir que aún ando por aquí voy a poner algo que ya tenía preparado, una cosilla civilizada de Ramoncín. Del Ramoncín de mediados de los 80, después de declararse el rey del pollo frito y antes de dedicarse a la tele y la SGAE. Hay versos ahí...; o ideas: la frase quiero ver lo que tú ves y tocar lo que tú tocas para mí, que he leído mil tonterías, es de lo más grande que se ha dicho en lenguaje amoroso.
Ya puesto, aprovecho para decir que hoy he sabido que ha muerto Joe Frazier (1944-2011). Leyenda pura. Yo lo vi por la tele contra Clasius Clay; en TVE, lo que es ahora la 1 de televisión. Otros tiempos, tiempos de libertad: había censura, claro, sólo que antes censuraba el gobierno del tirano pero si ahora dieran un combate de boxeo por TVE saldrían 50.000 organizaciones de defensa de quéséyó u oenegés pa'quejarse.
He oído también que el día 20 hay elecciones. Me acuerdo de mi otro abuelo, el de Aragón, que un día me enseñó un retrato de un tío suyo con la boina roja carlista y el trabuco. Creo que va llegando el momento de echarse al monte y cantar el Oriamendi. Siempre será mejor ser carlista que votar; a los unos o a los otros. Lo que decía Valle-Inclán, ser carlista por estética. Por lo menos eres algo.

viernes, 24 de agosto de 2012

El gintónic: basta ya con las tonterías

Esto de la izquierda es un gintónic como Dios manda: con su ginebra, su tónica, su hielo y su rodaja de limón. Y con capacidad de elección: se puede elegir la tónica entre Schweppes u otra; se puede elegir la ginebra entre Gordon's, Beefeater, Bombay o, en plan local, el ginet menorquín Xoriguer; se puede elegir la cantidad de hielo; se puede elegir entre añadirle o no una rodaja de limón o, más menorquinamente, exprimir a mano la rodaja y echar dentro el jugo e incluso el liquidillo que sale al presionar la piel. Hasta aquí, vale. Porque lo que no se puede elegir es el vaso.
Todo eso viene a propósito de esa moda esnob o, más bien, papanata, del gintónic en copa de balón. ¿A que a ningún alfarero se le ha ocurrido nunca fabricar botijos fusiformes o troncocónicos? Pues eso, los experimentos con gaseosa como decía Eugeni D'Ors.
Pocas veces lee uno algo en el periódico con lo que esté al 100% de acuerdo. Pues bien, en La Vanguardia de este sábado 18 de agosto, página 8 del suplemento Vivir en verano había un artículo firmado por Joaquín Luna en el que se trataba de la cuestión. Resumido decía que esto que se ve a la derecha es una gilipollez.
Diría que la única discusión sobre el gintónic vendría de su origen. Lo que he oído siempre, al menos en Menorca y por la presencia inglesa durante el XVIII, es que el gintónic se inventó a partir del uso de la tónica para prevenir el paludismo. A la tónica se le añadía ginebra para darle sabor.
Ah, y lo bueno del artículo de Joaquín Luna es la conclusión. Viene a decir que prefiere beberse un cubalibre en un puticlub de los Monegros a beberse un gintónic en copa de balón.
Por último, para quien no sepa qué es el gin Xoriguer, coloco debajo una botella de cerámica de las que ya no sé si aún se comercializan.

lunes, 20 de agosto de 2012

Andrea Camilleri, Il giro di boa y La pazienza del ragno

Camilleri, Andrea Il giro di boa y La pazienza del ragno (Sellerio, Palermo: 2010)
Las dos novelitas presentan sendos casos investigados por el comisario Montalbano cuyo nombre -hay que recordarlo- es un homenaje de Camilleri a Manuel Vázquez Montalbán y su serie del detective Carvalho con el que Montalbano comparte el gusto por la buena cocina.
Quizá el argumento, que no deja de mantener en vilo al lector, sea cuestión secundaria: en la primera se trata de la explotación de niños entrados clandestinamente en Sicilia y en la segunda, de un secuestro que luego resulta no ser tal. El centro de las novelas quizá radique en esos personajes entrañables que rodean a Montalbano: el seductor Mimì Augello, el fiel Fazio, el zafio y pueblerino Catarella, la novia Livia tan distante, la sensual Ingrid...; o en un cierto costumbrismo siciliano.
Ahora bien: en ciertos momentos no basta con tener unos ciertos conocimientos de italiano para entender el texto pues el autor usa, según criterios que no acabamos de ver, el siciliano: a veces no hay problema de comprensión: Unu, dù, tri e quattru (La pazienza del ragno, [PR], 19); otras veces hay que echar mano del latín o de las leyes de evolución fonética: il nìvuro che si era messo a chiangiri ([el negro que se había puesto a llorar] Il giro di boa [GB], 58); o non va cchiù pi mari ([ya no va al mar], GB, 73); nenti ti fazzu (GB, 59), que en  italiano sería non te faccio niente; o esta conversación entre Fazio y Montalbano:
-...il medico ha voluto fare una gnizione calmante...
-Non si voleva far far l'iniezione ? (PR, 60)
Pero de todas maneras, el comentario no puede ser sino positivo: por los curiosos tipos sicilianos, por sus discusiones llenas de esas expresiones -cornuto, buttana- tan italianas, por una intriga en la que Montalbano acaba por descubrir a los culpables por intuición como en la segunda novela en la que descubre la verdad -y de ahí el título- observando la paciencia que tiene una araña para tejer su tela.

jueves, 16 de agosto de 2012

Marcel Proust, Du côté de chez Swann (y IV)

He dejado para el final algunas notas dispersas que he ido tomando:
  • El narrador se detiene constantemente en temas variados que tratará con especial minuciosidad: la cocina, a propósito de los platos preparados por Françoise (une barbue..., une dinde..., des cardons à la moelle, un gigot rôti,... 133-134); las obras de teatro y los actores con motivo lo que anuncian los carteles callejeros (le plus grand acteur était bien Got, le second Delaunay... 136-138); la arquitectura, la pintura, etc. además de lo ya dicho sobre las flores.

domingo, 12 de agosto de 2012

Marcel Proust, Du côté de chez Swann (III)

Otro de los ángulos desde el que también se puede acceder al texto y encontrar riqueza de significados es a partir de la comparación entre el narrador-protagonista y Swann sea a base de paralelos, sea a base de oposiciones:
  • Las flores:
  1. Ya hemos visto en las entradas anteriores la profusión de flores en el texto. Pues bien, sin entrar en la relación simbólica que desde el mundo clásico (Collige,virgo, rosas [Ausonio]) o renacentista (En tanto que de rosa y azucena [Garcilaso]) se da entre las flores y la mujer, Swann las asocia constantemente: a la vez que con Odette, mantiene relación dentro de su coche con una Petite ouvriére fraîche... comme une rose (316) justo después de haber enviado rosas a Mme Verdurin (316). Y la relación entre Swann y Odette comienza a base de flores: el chrysanthème (318) que Odette ofrece a Swann y que éste evocará cuando la pasión quede atrás (473-475); Elle trouvait... des formes “amusantes”... aux orchideés, aux catleyas surtout, qui étaient, avec les chrysantèmes, ses fleurs préférées (320). Y las catleyas se convertirán en la flor que marca su relación sexual: Odette las lleva en el pelo y en el escote (333); tras un pequeño golpe en el coche, se desplazan, Swann se las recoloca (334-5) y ese mismo día la posee por vez primera. Por ese camino la flor formará parte de la frase eufemística para su relación sexual: la métaphore “faire catleya”, devenue un simple vocable qu'ils employaient sans y penser quand ils voulaient signifier l'acte de la possession physique (336); pas de catleyas ce soir, tu vois bien que je suis souffrante ! (383). Y ni que decir tiene que desflorar es un eufemismo del mismo campo léxico.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Marcel Proust, Du côté de chez Swann (II)

Salta a la vista, al ir recorriendo el texto, la oposición constante que se da entre los dos lados que dan título a éste (Du côté de chez Swann o de Méséglise) y al tercer volumen (Le côté de Guermantes): …il y avait deux “côtés” pour les promenades, et si opposés qu’on ne sortait pas en effet de chez nous par la même porte...: le côté de Méséglise-la-Vineuse, qu’on appelait aussi le côté de chez Swann…, et le côté de Guermantes (p. 211)

sábado, 4 de agosto de 2012

Marcel Proust, Du côté de chez Swann (I)

Proust, Marcel Du côté de chez Swann (Folio, París: 1988; préface d'Antoine Compagnon)
 
No hace mucho dediqué esta entrada más que al primer volumen de la obra de Proust, a la traducción de Pedro Salinas. Y dije que, cuando leyera el original francés, le dedicaría otra entrada. Por eso estoy aquí. Y como el texto es largo y complejo, le dedicaré no una sino cuatro entradas dejando cuatro días de espacio entre ellas.