Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 29 de junio de 2012

El faro de s'illa de l'Aire


Far de s'illa de l'Aire desde Punta Prima
Siguiendo con lo que explicábamos en esta entrada de 15/12/11, la idea es ir sustituyendo las fotos ajenas de los faros menorquines de nuestro blog por fotos de producción propia: será inevitable, no obstante, que la calidad de las fotos baje. Si no, compárese nuestra foto del faro de Favàritx en la parte superior izquierda del blog con la de Esteve Gallardo que se encontrará aquí.

lunes, 25 de junio de 2012

Corsaris menorquins: laberints a la mar, X

Port de Maó (1715)
X. A LA BOCANA
Tots pendents del capità en arribar a la bocana. Si viraran cap a tramuntana o cap a migjorn. Cap al canal és més probable, i desprès ja es veurà cap on creuen i que trobaran a la mar, si bastiments fàcils i plens de riqueses o canonades per acabar tornant amb quatre pacotilles.
Cap al nord i, en passar la punta de S'Esperó, s'allunyen de terra fent derrota cap a Niça per aprofitar el llebeig.

jueves, 21 de junio de 2012

Josep M. Quintana, Els herois de la nit

Quintana, Josep M. Els herois de la nit (Proa, Barcelona: 2010)
En la plaza des Born de Ciutadella hay un obelisco con una leyenda que -cito de memoria- reza: MDLVIII Hic sustinuimus usque ad mortem pro aris et focis. Traducido más o menos: 1558 Aquí resistimos hasta la muerte en defensa del altar y el hogar; la última expresión (pro aris et focis), recogida explícitamente en la novela (p. 11 y, simétricamente, en la última, la 248), corre por la tradición y viene a significar -casi al modo carlista- por Dios y la patria. Se refiere al asalto turco a la ciudad conocido como sa desgràcia.

domingo, 17 de junio de 2012

Corsaris menorquins: laberints a la mar, IX

Xabec correu mallorquí

SORTIDA DE PORT
-Mon anam!
I al mateix moment en què el xabec queda lliure dels norais els germans Cardona es duen als morros l'escapulari amb la imatge de la verge del Toro que la seua mare else havia penjat del coll. El capità mana silenci i que tothom, sense deixar allò que està fent, escolti el primer tinent, en Puigserver, llegir les normes a bord:
Que no es pot sortir del xabec sense la permissió del capità. Que la part de qui cerqui discòrdia o renou a bord, o s'embriagui o es comporti de forma covarda, s'aplicarà al restant de l'equipatge i el delinqüent serà castigat segons la llei.

miércoles, 13 de junio de 2012

Sófocles, Tragedias

Tragedias de Sófocles (Gredos)
Sófocles, Tragedias (Gredos, Madrid: 1981)
Leí por vez primera las tragedias de Sófocles allá por los 80 en la edición de Julio Pallí en una colección y editorial que cumplió un gran cometido en su época, los clásicos de Bruguera. Luego, diría que en 1982, traduje, durante un trimestre en la universidad, Antígona desde la edición de clásicos de Oxford sólo con el texto griego. Y ahora acabo de releer las tragedias completas en la colección de clásicos de Gredos.
Tragedias de Sófocles (Bruguera)
Siempre actual Sófocles, por supuesto, sobre todo su Edipo y su Antígona. Y siempre se encuentran nuevos matices. Impresionante la frase de la esclava de Áyax ante la locura de éste que le llevará al suicidio: ¿Qué patria podría tener yo que no fueras tú? (518). O el papel de la hybris, ya presente en la Ilíada con Aquiles y aquí llevando al destino fatal a Áyax, que no acepta que haya sido Ulises el premiado con las armas de Aquiles; o a Creonte, que hace caso omiso del coro y de Tiresias ante el asunto sagrado del entierro de Polinices (por cierto: nada se dice en el prólogo acerca de la relación de ese conflicto con la oposición tratada en la filosofía del momento entre fysis [la ley natural por la que Polinices debía ser enterrado] y nómos [la ley humana de Creonte que lo impide]). O esas ironías trágicas: puede decirse que es Héctor, ya muerto, quien mata a Áyax porque éste se suicida con la espada de aquél; de igual modo, Heracles mata al Centauro pero, en trance de muerte, éste regala a Deyanira una túnica envenenada que, al pasar luego al cuerpo de Heracles, lo mata. O el lento proceso de autoanagnórisis de Edipo por el que él mismo se va reconociendo como hijo y asesino de Layo (Yocasta: la figura (de tu padre) no era diferente de la tuya [743]; Mensajero: las articulaciones de los pies te pueden testimoniar [1.031]); este último caso más típico, a partir de una tara, parecido al momento en que Electra reconoce a su hermano Orestes por el anillo (1224).
Por último, algunos detalles:
En el aparato de notas esta edición sufre de alguna falta de coordinación: en Antígona (190) Creonte utiliza el símil del estado como una nave que va a buen puerto y el editor anota que el símil se remonta a Arquíloco; en Edipo rey (695) el coro vuelve a utilizar el símil y la nota, en lugar de remitir a la anterior, repite la fuente de Arquíloco. O notas en las que se podrían profundizar: en Edipo rey (716), a propósito de la muerte de Layo en una encrucijada de tres caminos, se anota que un escoliasta dibuja ahí una Y sin que se añada ni que eso es un símbolo a partir del trazo grueso de la izquierda -camino fácil- y el trazo estrecho de la derecha -camino difícil- ni que el mismo símbolo aparece en el Evangelio. De modo parecido, en Electra (421) se dice que Clitemnestra ha soñado cómo del cetro de Egisto brotaba un tallo que, al florecer, ensombrecía todo Micenas, y se anota como precedente un sueño parecido de Astiages en Herodoto sin aprovechar para decir que sueños con árboles aparecen en los libros de profetas bíblicos.
En cuanto a la traducción, cómo se puede encontrar una frase como ésta en una colección de tanto prestigio: Venid, rápidas y vergadoras Erinis, hartaros, no tengáis clemencia...?: ¿cómo se puede usar un imperativo correcto para, en la misma frase, introducir un vulgarismo tal como el uso del infinitivo hartaros por el imperativo hartaos?
Por fin, algo anecdótico: cuando vi Harry Potter 1 con mi niño y apareció un personaje, la niña peluda, llamado Hermíone, pensé que me sonaba a alguien del mundo clásico que no podía identificar. Ha sido ahora, en una nota a Electra, que he sabido se trata de una hija de Menelao.

Scriptorvm Classicorvm Bibliotheca Oxoniensis

sábado, 9 de junio de 2012

Emma Suárez


Llevo meses esperando que por la tele den alguna película con Emma Suárez (Madrid, 1964) para poder sacar unas fotos que he ido guardando de ella. Puede que algún día dieran El perro del hortelano (1996), la adaptación cinematográfica de Lope de Vega, y que no tuviera oportunidad de verla. Y, de todas maneras, lo único de ella que recuerdo haber visto es, en su momento, alguna película de Julio Médem: o bien Vacas (1992) o bien Tierra (1996) o bien las dos si es que son diferentes.

martes, 5 de junio de 2012

Cecilia, Un ramito de violetas

Pues eso, como hacía tiempo que no ponía música, ya toca: Un ramito de violetas, de Cecilia (1948-1976). Sabido es que la pobrecilla murió en un accidente de tráfico en Colinas de Trasmonte (Zamora), en la N-525, la que va de Benavente a Galicia por los puertos del Padornelo y la Canda y que antaño tanto transité; hoy sigue ahí la carretera pero el tráfico va más arriba por la autovía de las Rías Bajas.
Por lo demás, la letra de la canción, por decirlo con cinco palabras es im, pre, sio, nan, te.

viernes, 1 de junio de 2012

Homero, Odisea

Homero, Odisea (Gredos, Madrid: 1982. Ed. de Manuel Fernández Galiano y traducción de de J.M. Pabón)

Había leído la Odisea en la vieja edición 1967 de Mª Ángeles Cardona de Gibert, que de todo sabía, en los clásicos de Bruguera y con la traducción, hoy ya anticuada, de Luis Segalá. Con esta nueva lectura observo:

1º) Algo tan simple como obvio: que el esquema triangular padre-madre-hijo es el contrario que en Edipo rey:
a) Edipo, creyendo ser hijo del rey de Corinto, intenta huir de su padre pero, camino de Tebas, encuentra casualmente a su padre verdadero; y lo mata. Telémaco, al contrario, parte en busca de su padre y la primera persona a quien pregunta por él es Néstor, que había ejercido como padre, como anciano consejero, de los caudillos que asediaban Troya; se puede entender como recurso al padre para encontrar al padre.
b) Edipo casa con su madre tras haber superado la prueba de la esfinge (como en el folclore el hermano menor que supera la prueba y consigue a la princesa). La intención de Telémaco es la contraria, impedir el matrimonio de su madre con los pretendientes.
c) El reencuentro familiar de Edipo con su madre Yocasta, es decir, el reconocimiento entre ambos, supone la conciencia de incesto que llevará a la catástrofe final (suicidio de Yocasta, ceguera de Edipo y, en el resto de la obra de Sófocles, la muerte mutua de los dos hijos de éstos, Polinices y Eteocles, y la condena a muerte de la hija Antígona). El reencuentro familiar de Ulises, Penélope y Telémaco, en cambio, conlleva la armonía hogareña.

2º) En una segunda lectura, en cambio, se observa cómo el incesto está también presente en la Odisea y penetra incluso en el núcleo familiar central. Es incestuoso, en el plano de los dioses, el hogar de Eolo cuyos seis hijos han casado con sus seis hijas (X, 5-8). Ya en el plano de los mortales, es incestuoso el matrimonio de Alcínoo (VII,66-67) con su sobrina Areta: de ellos nacerá Nausícaa, concebida en la obra como figura contrapuesta a Circe y Calipso, y además, en el país de los feacios, presentado como lugar ameno en contraposición al resto de espacios recorridos por Ulises. Pero léanse detenidamente los vv. XXI,111-117: ¿por qué Telémaco quiere tomar parte en la prueba del arco de cuyo éxito, como en el caso de Edipo y la esfinge o del folclore, se seguirá el matrimonio con su madre Penélope?; ¿qué lectura simbólica se sigue del v. 117 al decir Telémaco que empuñará las armas de su padre?

3º) ¿Es válida para la Odisea la interpretación tradicional para la novela bizantina y las novelas de periplos? Puede entenderse que Ulises tiene que hacerse merecedor de su patria Ítaca tras haber sufrido mil penalidades en el mar; como los israelitas, que sólo alcanzan la tierra prometida tras pasar hambre y castigos de Yahvé en el desierto. Es la idea del homo viator, del hombre de camino y peregrino en el mundo. Como don Quijote, que conquista la cordura tras haber sufrido palos y burlas por los caminos. Pero, al alcanzar su aldea, ¿qué va a hacer don Quijote?, ¿discutir, como antes de partir, sobre libros de caballerías con el cura y el barbero?, ¿no sabe él mucho más que ellos porque no sólo ha leído libros de caballerías sino que, además, ha vivido uno?; por la misma razón, ¿cómo va a seguir leyendo libros de caballerías? Por eso, lo más digno que le queda por hacer es morir, como así ocurre. ¿Y Ulises?: tras los nueve años de la guerra de Troya con su incursión en el campamento troyano, la idea del caballo, el premio de las armas de Aquiles; tras haber cruzado los peligro de los mares, Escila y Caribdis, las sirenas; tras haber pisado peligros en tierra, Polifemo, los lotófagos, los lestrigones; tras haber gozado de diosas como Calipso o Circe y dejar pendiente a Nausícaa..., ¿se va a conformar con quedarse en casa muerto de aburrimiento porque ni siquiera le ha quedado ningún compañero de armas para hablar, a la sombra de los palacios de Ítaca, de las viejas hazañas? ¿o, harto de tranquilidad, contemplará el mar añorando sus peligros y un día se irá sin decir nada?

4º) Como cosa anecdótica y para lectores del Cantar de Mío Cid, compárese XXII,361-363, en el que el heraldo Medonte se oculta bajo un sillón para huir del peligro, con el conocido episodio de Valencia en que Diego González de Carrión se esconde bajo un escaño huyendo del león (vv. 2288-2291).