Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 9 de marzo de 2012

Matrix Revolutions

Matrix Revolutions (Hermanos Wachowski, 2003)
El otoño pasado ya tomé nota aquí de la primera película de la trilogía aun confesando no haberla soportado hasta el final a pesar de habérmelo propuesto y haber empezado a verla hasta tres veces. Pues el domingo 19 de febrero echaron por la Sexta la tercera parte y la he visto enterita. Otra cosa es hasta qué punto me he enterado de la historia si no vi ni el final de la primera ni la segunda.
De momento, insisto en lo que dije en su día sobre las resonancias clásicas y bíblicas: aquí se verá cómo el protagonista Neo actúa de Mesías salvando a Sion, que ya dijimos que -se escriba como se escriba- es uno de los nombres de Jerusalén; de ahí ese renacer que se simboliza con el amanecer al final de la película (y que, ya puesto, me ha recordado aquello de Volverá a reír la primavera que por cielo, tierra y mar se espera ¡Arriba escuadras a vencer, que en España empieza a amanecer! al final del Cara al Sol). Otro detalle relacionado más con la luz que con ese amanecer: hay un momento en que Neo y Trinity salen con la nave de la oscuridad a la luz. Ya dijimos en la anterior entrada cómo Matrix tiene sus deudas con Blade Runner: pues bien, la misma escena está en esa película.
Más rasgos que asocian a Neo a la divinidad son su denominación como el Elegido, su poder sobre las máquinas o su capacidad de visión estando ciego.
Hay otros toques clásicos en la denominación de los personajes: Perséfone, figura asociada al inframundo en la mitología griega; o el personaje que aparece a su lado, Merovingio, de nombre gratuito y descontextualizado porque merovingia se llama a la dinastía reinante anterior a los carolingios. Y la mujer negra llamada Oráculo que aparece en algunas escenas con una niña india: como las pitonisas de Delfos con las vírgenes que se iniciaban.
Nada más. O sí, que hay detalles que se me escapan como la identificación de Neo con el agente Smith, que supongo representará la imposibilidad de separar el bien del mal como dos caras de la misma moneda. Espero algún día poder soportar enterita la primera parte, ver la segunda y tener así una visión global de la trilogía.
Por fin diré sólo que lo mejor de la película, aparte, por supuesto, del abrigo de cuero que, desde la primera parte, lleva Morfeo, son los pezones que se le adivinan a Monica Bellucci:
Monica Bellucci



2 comentarios:

  1. Matrix es toda una metáfora de la esclavitud y de las jaulas de oro en las que vivimos. No sé en qué episodio, creo que en la 2, cuando aparece el arquitecto y dice que matrix va tapando grietas y arreglando fallos pero sigue siendo matrix, se llega a comprender que siempre, versión tras versión, seguimos siendo esclavos del sistema (matrix). No digo menos esclavos, digo igual de esclavos pero más ciegos.

    De ahí al mesías que viene a salvar a su pueblo de la esclavitud hay un pasito pequeño: la verdad es que esa parte de la metáfora es la más tópica y la menos interesante.

    Vas a tener que verte todas, S. M.

    ResponderEliminar
  2. Bueno, el lunes pasado empecé a ver por la Sexta la segunda parte pero me quedé dormido. A la larga acabaré por ver las tres enteras y enterarme de algo.

    ResponderEliminar