Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 5 de marzo de 2012

La piscina

La piscina (Swimming pool, François Ozon, 2003)
Una película rarita. Tan rarita como que empecé a verla hace unos días por inercia, porque la dieron a continuación de otra, El molino negro, protagonizada por Michael Caine, y, al cabo de media hora o así, como no había meneo, apagué la tele y a dormir. Pero la estaban echando por una cadena regional, la 8, de esas que repiten las películas dos días después de modo que el sábado 4 de febrero a primera hora de la tarde la volvieron a dar. Sólo que entonces vi que estaba anunciada como thriller cuando, en la media hora que había visto el jueves, no había nada que hiciera pensar en eso.
El sábado, pues, la volví a ver y casi lo mismo: al cabo de una hora y cuarto de película y aún nada hacía pensar en un thriller.
Charlotte Rampling en su esplendor
El argumento gira alrededor de una escritora inglesa de novela negra, Sarah Morton (Charlotte Rampling), a la que su editor deja una casa en Francia para que pase una temporada tranquila y pueda escribir una nueva novela (y hay otra película parecida protagonizada por Demi Moore). La casa, ideal, con jardín y piscina y ambiente del Midi. Sarah se instala y confía en que su editor acuda un fin de semana a verla. Sin embargo, quien acude sin previo aviso es Julie (Ludivine Sagnier), una hija que su editor tuvo con una mujer francesa.
Más esplendor
A partir de ese momento la película se plantea como un conflicto generacional: frente a la rigidez de la novelista, que sólo desea tranquilidad para poder trabajar, el desorden de Julie, que se baña en la piscina completamente desnuda, pone la música a todo volumen o trae cada noche a casa a un hombre diferente. Hasta ahí lo que parece es que, a pesar de la distancia inicial, las dos mujeres van acabar por entenderse, aceptarse y hacerse amigas y, en parte, es así: Sarah empieza bebiendo té y acaba bebiendo güisqui con Julie; o comiendo un batido de no se sabe qué y robándole después el paté a Julie; o fumando porros las dos.
Ludivine Sagnier
Sí, acabarán amigas e incluso en algún momento no extrañaría que acabaran en una relación lésbica. Al menos así parece desearlo Sarah, que ejerce continuamente, con esos ojos de Charlotte Rampling, de voyeur (eso, en francés, no tiene el femenino esperable *voyeuse) espiando a Julie mientras se baña, toma el sol e incluso está follando o similar.
Ludivine Sagnier: eso es un escote
Y por ahí se derivará al thriller: Julie invita a un hombre a casa, el camarero del bar al que acude Sarah cada mañana, y bailan los tres pero el hombre acaba agarrado a Sarah mientras Julie se aburre en una butaca. Sarah acaba retirándose a dormir y Julie y el hombre se bañan en la piscina; luego ella le está practicando una felación y Sarah, que los mira desde su habitación, lanza una piedra a la piscina y el hombre decide irse a casa en medio de las súplicas de Julie para que se quede. Julie acaba golpeándole en la cabeza y matándolo no se sabe si porque se siente rechazada o por celos, porque el hombre parecía haber sentido cierta atracción por Sarah. Cuando más tarde Sarah se da cuenta de lo que ha hecho Julie, le ayuda a enterrar al muerto en el jardín con lo que pasan a convertirse en cómplices. Y luego se separan: Julie dice marcharse a Niza a trabajar y Sarah vuelve a Inglaterra.
Más Ludivine Sagnier
El final viene a ser desconcertante: Sarah sale del despacho de su editor y en ese momento entra una hija de éste llamada Julia que, por detrás, es igual a Julie pero, al girarse, es diferente y completamente antierótica con hierros en los dientes. Las posibilidades de interpretación son, al menos, dos: 1º) La literal, que esa Julia es una hija del editor habida dentro del matrimonio mientras Julie lo era de otra relación. 2º) La más compleja y sugerida por el parecido entre Julie/Julia: Sarah se ha inspirado en Julia, la hija real del editor, para imaginar a Julie, una mujer entre femme fatale y Lolita que representa el modo de vida que Sarah tiene reprimido y que se convertirá en personaje de la novela que pretende escribir; visto así, todo lo que ocurre tras la llegada de Julie a la casa francesa no ocurrirá en la realidad sino en el plano literario, en la novela que está escribiendo Sarah. Sólo que esta última solución del estilo dEl sexto sentido, aunque plausible, es tramposa porque no se acaban de dar datos suficientes para distinguir cuándo se ha producido ese salto entre la realidad y la ficción. Quizá habría que ver otra vez la película a la luz de esa lectura para verlo más claro, pero no creo que yo lo haga.
Ludivine Sagnier en un plano de la película
Y difícilmente se puede catalogar como thriller: se produce un asesinato, real o ficticio, y nada más, ni hay descubrimiento del cadáver, ni investigación policial... Estamos más bien ante un drama psicológico, de oposición de caracteres Sarah/Julie, de buceo en el subconsciente de Sarah...
Queda un detalle, para mí importante, por destacar: uno de los atractivos de la película es el cuerpo de Ludivine Sagnier cuyo desnudo se repite agradablemente una y otra vez. Pues bien, el último desnudo que se ve no es el de ella sino un desnudo integral de Charlotte Rampling. Y es un desnudo consistente para una actriz que en ese momento tenía 57 años frente a los 24 de Ludivine Sagnier: como si Ludivine Sagnier hubiera querido ser la telonera que prepara al público para la aparición de la estrella y, también, como si el director hubiera querido rendir homenaje a aquella Charlotte Rampling que, con El portero de noche, se convirtió en mito erótico de los 70.
Hay otras lecturas y  críticas de esta película en esta página. Para mi gusto la mejor es ésta de alguien que pone el DVD esperando, como yo, un thriller convencional:
Cinco minutos de película, ahora mismo seguro que matan a alguien, me digo a mi mismo.
Diez minutos de película, esperando que pase algo, pero no pasa...
Quince minutos de película, la cosa sigue igual: sosa.
Veinte minutos de película... Se abren las puertas del cielo y aparece Ludivine Sagnier, me da igual lo que diga. Pulso el "pause" y la contemplo.




2 comentarios:

  1. Bella Sagnier. Hace muchos años que vi esta película.

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  2. David, gracias por tu visita. He visto que tienes un bonito blog dedicado al cine.

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