Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 12 de enero de 2012

El resplandor, de Stanley Kubrick

El resplandor (The Shining), Stanley Kubrick (1980)
La tarde del sábado 7 de enero, por la Sexta, echaron esta película del gran maestro del que, según mi entender y exceptuando su última película, Eyes Wide Shut (1999), todo fueron aciertos.
Es una adaptación de una novela del mismo título de Stephen King y, como tal, una película de terror. Y haré un breve comentario sobre ello para decir que es muy diferente ver una película de terror -o de lo que sea- tumbado en el sofá de casa que en la oscuridad de un cine. Diré, por ejemplo, que yo vi de estreno El exorcista en Londres en 1974; pues bien, como por entonces, a diferencia de España, en los cines ingleses se podía fumar en una de las tres zonas en las que los dividían los dos pasillos, se podía ver cómo, al acabar cada escena de terror, en esa zona del cine todo eran lucecitas de gente que encendía su cigarrito.
Y es una película de terror con tópicos del género, al menos la casa -en este caso el hotel- encantada por estar construida sobre un cementerio indio; el niño que oye una voz interior, variante del amigo invisible, y que, en tanto vidente, prevé que algo malo va a ocurrir en ese hotel; la mujer hermosa que, al ser abrazada, se convierte en vieja decrépita (quizá derivación del mito de Melusina); la prohibición de entrar en un espacio, la habitación 237... Y, al contrario, rompe con otro tópico del género al tratar con gran luminosidad la mayoría de espacios: prácticamente todos excepto los pasillos helados del final por donde Jack Torrance persigue a su hijo. Lo curioso es cómo se crea toda una atmósfera inquietante en ese espacio, por lo demás tan amplio: con el niño corriendo con el triciclo por los pasillos; con la madre descubriendo que, a pesar de que su marido le pide que no le moleste mientras escribe, sólo ha llenado folios y folios con la misma frase repetida hasta la saciedad.
Genial la interpretación de Jack Nicholson por las caras que va poniendo para marcar su deriva mental hacia la esquizofrenia: supongo que a eso apunta su diferente comportamiento, agresivo frente a su familia y sociable ante los personajes que alucina como el barman o el camarero; o quizá esos personajes son fantasmas, que también su mujer los ve en la escena del personaje disfrazado de osito practicando una felación. Genial también el doblaje en español de su mujer por la sin par Verónica Forqué aunque para eso ya podía haber interpretado el personaje ella misma.
Y la famosa escena del ascensor vomitando sangre que se va repitiendo desde el principio, cuando el niño ya está viendo lo que va a pasar porque, según le dirá el jefe de cocina con el que se comunicará telepáticamente, tiene el resplandor: por eso repite y escribe la palabra redrum (murder, asesino, al revés) momentos antes de que su padre acuda con el hacha a matarlos.
O la escena final con Jack Torrance retratado en una fotografía de grupo datada en 1921 y que apunta a que algún antepasado suyo ya había estado en el hotel y había cometido allí alguna atrocidad como uno de los que le habían antecedido en el mismo trabajo.

1 comentario:

  1. Me gustó mucho cuando salió y me pasó igual que a ti cuando la vi de nuevo en casa por televisión. Resultó menos impresionante. Me llamó la atención el decorado del hotel que ya se ve viejo hoy, pero era de lo más normal en la época. Otra cosa son los teléfonos pues todo era por cable y con cortarlos ya estaban incomunicados, ya que todavía no existía la telefonía celular. Menos mal que ya habían inventado la telepatía. :-)

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