Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 25 de febrero de 2012

Benito Pérez Galdós, El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén

Pérez Galdós, Benito El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén (Hernando, Madrid: 1961)
Prosigo con la lectura de la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós, de cuya segunda novela, La corte de Carlos IV ya hablé aquí. Las dos novelas que nos ocupan son, pues, la tercera y cuarta de la serie y con el mismo narrador-protagonista, Gabrielillo.
Siguiendo con algo que dije en mi anterior comentario, en los episodios nacionales Galdós combina historia y novela, y aquí, en el plano histórico se abarcarán los hechos que van desde el motín de Aranjuez hasta la batalla de Bailén, todos en 1808; y en el plano novelesco el eje central van a ser los encuentros y desencuentros de Gabriel e Inés en Aranjuez, Madrid y Andalucía. Y tal oposición entre historia y novela se podrá poner en relación con la unamuniana oposición entre historia e intrahistoria: mientras los libros de historia nos hablan de personajes como Godoy, Daoiz y Velarde, Murat, Castaños, hay por debajo de ellos toda una masa anónima que aquí estará representada por Gabriel e Inés, el cura don Celestino, los hermanos Requejo, Santorcaz, el conde de Rumblar, ...
En cuanto a la primera novela, El 19 de marzo y el 2 de mayo, entiendo que tiene bastante más consistencia narrativa que la anterior, La corte de Carlos IV: está simétricamente encuadrada entre dos levantamientos populares, el motín de Aranjuez y el 2 de mayo; y los personajes son más verosímiles y están próximos a los de las llamadas novelas contemporáneas: así, desde el sacristán Santurrias hasta los miserables hermanos Requejo pasando por los majos y manolas que intervendrán en el 2 de mayo.
Y algunas notas dispersas:
-El chiste que casi pasa desapercibido: La tía Gila... volvió... diciendo que estaban quemando todo el Palacio Real de punta a punta, y los jardines, y el Tajo, y la cascada (p. 95).
-El desprecio que parece sentir el narrador, que dice escribir sesenta y cinco años después (8), esto es, con ochenta y dos (120), por el pueblo amotinado contra Godoy: la turba chillaba; no he podido olvidar nunca aquellos gritos que relaciono con la voz de los seres más innobles de la Creación (103); esa bestia que se llama vulgo (105). Pero también hay que decir que esa visión negativa desaparece al final de la novela cuando, en mayo, el pueblo se levanta contra los franceses en Madrid.
-La cita en homenaje a Cervantes con cuya narrativa quiere enlazar Galdós constantemente: Mauro Requejo pide a su hermana para comer: no me pongas más olla con cabezas de carnero, sino que quiero carne de vaca (148) donde resuena una olla de algo más vaca que carnero del primer párrafo del Quijote (I,1).
-En la parte final de la novela Gabriel, Inés y el cura don Celestino se ven envueltos, con los históricos Daoiz y Velarde, en el 2 de mayo y los fusilamientos subsiguientes. La novela de Pérez Reverte Un día de cólera (2007) narra los mismos hechos pero de modo muy diferente, de forma coral y casi como si fuera un reportaje. Quizá Pérez Reverte, además de aprovechar el tirón del bicentenario del 2 de mayo quería homenajear a Galdós; y del mismo modo con Cabo Trafalgar (2004) a propósito también del bicentenario de la batalla y acudiendo al primero de los episodios nacionales.

En Bailén, en cambio, volvemos a dejar  de lado la verosimilitud propia del realismo y caer del lado de lo folletinesco. Con el trasfondo de la batalla de Bailén en la que participará Gabriel, se nos cuenta la nueva separación entre éste e Inés, que ha sido recogida por su madre verdadera, la condesa Amaranta, y metida en un convento hasta que se case con el joven conde de Rumblar para que así entronquen dos nobles familias. Pero Inés, reacia a ese matrimonio, prefiere permanecer en el convento y profesar hasta que Gabriel, casi convertido en ese galán de monjas que viene del Libro de Buen Amor y pasa por El Buscón de Quevedo, acude a verla y la convence para que salga.
Otras notas acerca de la novela:
-El texto se abre con Santorcaz, a quien Gabriel conocerá en Madrid; con él acude a Andalucía y de él se dejará entrever que es el padre de Inés. Y quizá lo más destacable de la obra sea la oposición ideológica entre éste, que viene de Francia con nuevas ideas, y el conde de Rumblar, educado según la tradición española. Estamos, pues, ante el eterno conflicto, el que se remonta al XVIII y da cuenta de las guerras civiles españolas de los dos últimos siglos.
-La visión de la Mancha recorrida por el caballo de don Quijote: es la más fea y la menos pintoresca de todas las tierras conocidas (52).
-Y otro homenaje a Cervantes en las palabras de Santorcaz, que ha estado en las guerras napoleónicas. Camino de Andalucía le dice a Gabriel:  aquellas torres que distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las del castillo de Austerlitz? (56) y ahora tenemos enfrente los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia allá. ¿No oyes ruido de tambores? (57) Si tenemos en cuenta que Santorcaz dice tales palabras en medio del desnudo y solitario paisaje (55) manchego, ¿no nos recuerdan las de don Quijote (I,18) cuando confunde rebaños con ejércitos y describe pormenorizadamente éstos últimos?
-¿Cómo se hace en Andalucía el reclutamiento de soldados para la guerra?: rechazando negros, mulatos, carniceros, verdugos y pregoneros (127).

José Casado del Alisal: La rendición de Bailén

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