Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 16 de enero de 2012

Apocalypse Now Redux, de Francis Ford Coppola

Apocalypse Now Redux (Francis Ford Coppola, 1979)
Es una buena labor la que hace la Sexta 3 con el cine: buenas y clásicas películas con intermedios publicitarios soportables. Y el domingo 18 de diciembre dieron Apocalypse Now, una mis dos películas preferidas. La otra es La naranja mecánica, claro.
Y, para mí, es una buena película porque cada vez que la veo le voy descubriendo detalles.
Sin haber leído la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, en la siempre he oído decir que se basa, mi lectura es simple, la misma que sirve para toda novela itinerante: el héroe, el capitán Willard, ha de atravesar los mil peligros -pueblos y puentes tomados por el Vietcong, tribus salvajes, ...- para conseguir llegar hasta su objetivo, el coronel Kurtz. Que eso puede suponer un descenso a los infiernos, pues vale; que a medida que avanza en el viaje, Willard va leyendo el currículum de Kurtz y se va sintiendo cada vez más identificado con él, pues vale también máxime cuando al comienzo de la película también Willard está loco; que al matar Willard a Kurtz al final puede darse una interpretación freudiana por la que mata al padre y lo suplanta, pues vale también. Pero el esqueleto es simple: el héroe atraviesa los mil peligros para llegar de un punto A a otro punto B, como Ulises en La Odisea, como el pueblo de Israel en el Éxodo, como don Quijote... Hasta se podría aplicar la fórmula en la que, según demostró Vladimir Propp en su Morfología del cuento (Fundamentos, Madrid: 1987), se basan los cuentos folclóricos.
Por lo demás, los detalles geniales de la película: el militar interpretado por Robert Duvall, mi personaje preferido al que entiendo como antecedente y a la vez reverso de Kurtz, tomando una decisión estratégica dependiendo de dónde hay mejores olas para hacer surf; y los helicópteros, claro, con Wagner; o el corneta tocando retirada al estilo de un fuerte del oeste; o el reparto de las cartas de la muerte; o las frases Me gusta el olor de napalm por la mañana...; ¡Qué pestazo a gasolina quemada... Aquella colina olía a victoria!  Como el surfista californiano que se pasa colgado todo el trayecto y que significativamente es el único de la tripulación que se salva; suya es la frase, referida al ambiente de la guerra: Esto es mejor que Disneylandia. Un puntazo también el del Cucaracha en el puente cuando, en medio de la noche y guiándose por el oído, consigue cargarse con un minimortero al enemigo del otro lado del puente.
Me sobra, en cambio, algún momento lacrimógeno como cuando muere el negro de Harlem mientras está escuchando un casette que ha recibido por correo y la voz de su madre le está diciendo que esquive todas las balas y vuelva a casa.
Y me sobran también todos los añadidos en esa versión redux de 2002. Si ya estaba bien la versión de 1979, ¿a qué variarla? Lo que dice Juan Ramón Jiménez: No lo toques más / que así es la rosa. ¿Qué necesidad hay de que le roben la tabla de surf al militar encarnado por R. Duvall?, ¿para qué sacar por segunda vez a las nenas de Play Boy? Y sobre todo, la larga estancia con los franceses, ¿a qué viene?: quizá tiene una intención didáctica y pretendía explicar en USA que esa guerra la comenzó Francia. Pero para mí ese episodio sólo tendría un pase si la intención del director fuera la de mostrar el desnudo precioso de esa mujer a través de la mosquitera.
Por fín, otro detalle que está muy bien es el de las constantes superposiciones de imágenes. Ahí abajo se verá un ejemplo con la cara de Willard invertida y helicópteros superpuestos mientras suena The end. El fragmento corresponde al comienzo de la película pero diría que en esta versión de Youtube hay un problema de sincronización; si no recuerdo mal, la voz de Jim Morrison diciendo This is the end aparece en el mismo momento en que cae el napalm sobre la selva


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