Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 24 de enero de 2012

Un gran día

Plaça des Born, Ajuntament de Ciutadella
Pues yo no sé cómo las teles, por ejemplo Antena 3 en el telediario del sábado, insistían tanto, por lo demás como cada año, en que esta semana era ese superpuente que ya llaman acueducto: ¿no hemos quedado en que el índice de paro supera el 20%?, ¿a que, entonces, es de mal gusto o falta de tacto hablar de la gente que hace puente? Pues todo eso para decir que a mí no me ha parecido ver por aquí nadie con cara forastera haciendo ese puente.
Pero a lo que iba, que hay días en que uno no hace nada fuera de lo normal y se convierten en un gran día. Por ejemplo:
Catedral
 A las diez dejo el coche frente al mar. Como hacía un día claro se veían las montañas de Mallorca y estaba amarrado en el muelle nuevo el barco de la Balearia que acababa de llegar de Alcudia. Voy a tomar café al Fusion y está cerrado por vacaciones aunque ya llevan un par de meses así, sigo andando y, dando vueltas, voy hasta el Passeig de sant Nicolau; sigo por plaça des Born, ses Voltes, plaça ses Palmeres y -todo eso es un paseo de media hora- me paro en es Molí des Comte para el café. Leo la prensa local y los máximos problemas son: que, como los turistas vienen con paquetes de todo incluido, no salen del hotel y no gastan fuera; y la mala racha del Sporting Mahonés en fútbol. Todo en orden. Vuelvo hacia el coche por otra ruta: sa Contramurada hasta plaça des Pins, plaça Menorca y ya está, a casa. Barro las flores de la buganvilla, entro en internet a ver cómo está el planeta y también en orden: la bolsa con su rally alcista de cada fin de año y, en yahoo, como noticia de la España cañí, que el alcalde de Villalbilla (Madrid) gastó 590 euros desde su móvil oficial en SMS para participar en un concurso en el que sorteaban un Porsche.
Ses Voltes
 La hora de comer y, a la hora de la siesta, el serial Amar en tiempos revueltos al que voy a acabar por abandonar porque ya le he pillado un par de fallos gordos en los diálogos. El otro día, hablando de la sordera de su hija dice el Marce: si es blanco y en botella... ; claro, eso es leche, pero la expresión es moderna y no cuadra en 1956 donde está la serie porque por entonces la mayoría de la leche se vendía a granel y la gente iba a la lechería con la lechera. O cuando Rubín le dice a Rocío, su jefa: ¿Te has cabreado porque...?; una cosa es que los niños de la ESO o sus padres no sepan que cabrear es voz malsonante y otra cosa que no lo sepan los guionistas de la serie: en 1956 eso no se lo dice un hombre a una mujer y menos a su jefa. Pues eso, al próximo error de ese tipo abandono la serie y los pongo en orden en su página oficial.
El resto de la tarde, de estrés total: en el supermercado no he estado más de siete minutos. Y luego, aquí enredando en internet, que me ha entrado un imeil de los que van corriendo por la red en el que se denigra a la pobre Leire Pajín, que no podrá seguir siendo ministra, y he preparado una entrada para pasadomañana en el blog en el que saldré en su defensa cual caballero medieval. También he estado leyendo lo que me va, las historias de corsarios menorquines en tiempos de la dominación inglesa de Menorca, concretamente el recientísimo libro Els corsaris menorquins de Marc Pellicer Benejam (S'auba, Sant Lluís: 2011) con más de 22 páginas dedicadas a mi antepasado directo Francesc Maspoch, capitan del Sant Antoni de Pàdua con unas historias inverosímiles: que si capturan un barco negrero francés y han de ir al Mediterráneo oriental a vender los esclavos, que si la mañana del 23 de junio de 1780 están cinco horas cruzando cañonazos con la galeota española Conde del Asalto en la costa catalana frente a las islas Medas y a los dos se les acaba la munición...
Y ahora voy a ver si me invento algo para Bubok por ese proceso creativo que siempre me ha dado resultado: me saco una palabra rarilla, por ejemplo cairel o pámpano, y a partir de ahí empiezo a parir sin saber si saldrá un poema o un relato, pero algo sale. Después a cenar y luego, CSI en Tele 5. Lo que digo, estrés total. Si todos los días fueran así... Ah, no sé si alguien ha leído Un día en la vida de Iván Denísovich (1962) de Alexander Solzhenitsyn, premio nóbel en 1970, sobre la vida en un gulag. Pues casi lo mismo.
Port de Ciutadella



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