Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 25 de noviembre de 2011

Chico Buarque, Estorvo

Chico Buarque, Estorvo (Companhia Das Letras, São Paulo: 1991)
Hemos leído la primera de las novelas de Chico Buarque y va a ser que no. A lo mejor tiene un pase porque es la primera pero es bastante inferior a Budapeste, la penúltima, y -paradójicamente- se acerca a la última, Leite derramado, que reseñamos aquí hace algún tiempo.
Poca cosa: desarraigo y deambular caótico. Eso en literatura española está desde la picaresca hasta La Colmena de Cela. En Estorvo asistimos a un constante dar vueltas de un personaje por ambiente tanto urbano como rural y de casa en casa, la de la hermana, la de la ex, la de la madre... Ya digo, como el protagonista de la Colmena, ahora en el café de doña Rosa, ahora en una casa de citas, ahora por la calle...
Eso sí, la novela, como las demás de su autor, tiene alguna ocurrencia lingüística: Inventou e queria me ensinar uma língua chamada desesperanto (41); eu não olhava o espelho há tanto tempo que ele me toma por outra pessoa (101).
Y como no he encontrado por la red ninguna imagen de la portada de mi edición del libro, en vez de poner eso, como a mí me gusta, pondré una canción de su autor, Cálice, a dos voces con Milton Nascimento, una canción en la que la gracia gira alrededor de la coincidencia de sonidos entre cálice (cáliz) y cale-se (cállese); de ese modo, la frase evangélica Padre, aparta de mí ese cáliz se convierte en Padre, aparta de mí ese "cállate" (habida cuenta el tratamiento en brasileño por você de donde cale-se y no cala-te):

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