Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 24 de octubre de 2011

Sangre en la arena: Gadafi y la tauromaquia

No hace ni cuatro días, a propuesta de cuatro tarados incultos de esos que tanto abundan en el nordeste español, se abolieron los toros en Cataluña. Bueno, sólo las corridas de toros porque ellos, ignorantes de cositas tales como que una de las plazas más antiguas de España es la de Olot, creen que las corridas son cosa española; y sólo se prohibieron las corridas porque los martirios taurinos de la zona del Ebro, como son tan catalanes como la Virgen de Monserrat, que de tan catalana es negra, esos espectáculos, digo, sí se valen.
¿Qué tiene que ver eso con Gadafi? Pues nada, que el argumento era lo del martirio del toro, el espectáculo sangriento y lo que siempre han argumentado quienes no ven más allá de sus narices. Y luego resulta que este viernes 21 de octubre, en los telediarios del mediodía, al menos en la 1 y en Antena 3, repitieron una y otra vez la muerte, asesinato, linchamiento o como se quiera llamar a eso, de Gadafi. Y no pasa nada. Y no sé si eso está considerado horario infantil. Y como el telediario es un espacio informativo y esas imágenes eran informativas, formativas y performativas... pues eso.
Suerte que los aficionados a la tauromaquia son gente más civilizada y tienen más seso que el resto de la población precisamente por eso, porque son aficionados a la tauromaquia. Si no, podrían proponer que, del mismo modo que con Gadafi, se podría practicar en la plaza Monumental de Barcelona y retransmitir por televisión una lidia con sus dos picas, sus tres pares de banderillas y su muerte a espada de uno de los artífices de la prohibición, el hijoputa de José Luis Carod Rovira (José Luis sic, que habría que ver con qué nombre lo registraron al nacer máxime fuera de Cataluña). Y luego se saca un primer plano de su cuerpo ensangrentado mientras los caballos lo arrastran fuera de la arena.
Y eso me recuerda una cita de Séneca en la que, criticando el salvajismo del circo romano, dice que quienes más disfrutan allí son las niñas.
Bueno, y la Chacón ya salió rápido a decir que había que aclarar las circunstancias de la muerte de Gadafi, que la Otan no tiene nada que ver. O sea, se monta en Libia una guerra entre tribus -aquí hay un vídeo donde Julio Anguita lo explica con su lucidez habitual- y rápidamente decidimos quiénes son los buenos y quienes son los malos y ya nos ponemos a tirar bombas al que hace cuatro días era colegui de Zapatero y puso su jaima en la Moncloa pero de repente se ha convertido en un superdictador como aquel Idi Amín que se comía a los niños. Más digno fue Felipe: cuando USA bombardeó Libia en el ochenta y pico se negó a que sus aviones sobrevolaran territorio español o se abastecieran en Rota. Y lo de Libia ha sido clavadico a lo de Irak: mucho criticar a Aznar por querer salir en la foto de las Azores e intervenir en la guerra y ahora, lo mismo, venga a instaurar democracia a base de bombas ignorando que, como se está demostrando en Irak, más valía una dictadura que el caos total. Pero a lo mejor lo que pasa, con ese paralelo entre Aznar y Zapatero aficionados a esas guerras, es una cuestión sólo explicable desde la psicología de los pueblos: puede que la cuestión consista en un sustrato atávico por el que desde don Pelayo España esté llamada por la historia a luchar contra los moros; no sólo la Reconquista sino campañas en el norte de África en el XVI (Orán, batalla de Alcazarquivir), la guerra de Marruecos de comienzos del XX... y hasta cabría ahí la no-guerra de Afganistán.
Y a la Chacón un consejito: que se vaya a pasar revista por esos cuarteles a ver si la vuelven a preñar.
Luego lo de imponer la democracia -la pidan o no- por la fuerza de las armas. Me suena que puede ser burda copia de otra idea española, la de imponer la religión a los indios americanos. De ahí aquella cita de una de las crónicas de Indias, no recuerdo si de Bernal Díaz del Castillo o de Francisco López de Gómara, en la que se dice aquello tan bonito de que les quitamos el oro pero qué más quieren si a cambio les enseñamos la religión verdadera. Algo parecido a lo que Pablo Neruda parafraseará después: se llevaron el oro... y nos dejaron las palabras (Confieso que he vivido)
 Por cierto, que no sé cuántas veces habrán pasado hoy por la tele el accidente en el que muere Marco Simoncelli ... En fin, que este mundo es un snuff movie (o como se diga).


2 comentarios:

  1. Cierto que es una snuff movie. Si hasta los telediarios, que antes se limitaban a informar, ya tienen contenidos publicitarios... Y no me refiero a los espacios promocionados, no. Creo que es en A3 TV donde el de los deportes se saca un speech de la manga, sin venir a cuento, cada dos por tres...

    En este mundo falta rigor. Muuucho rigor. Y sobran políticos. Pero ese es otro tema.

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  2. Gracias por el comentario, Moisés. Lo del snuff movie, precisamente en Antena 3 pasó anteayer, creo, que Pablo Motos hizo ver que le cortaba la cabeza a Dani Martín o no sé quién.
    Y los espiches publicitarios y los políticos: a ver por qué los políticos no pueden llevar camisetas con propaganda de empresas como los futbolistas.

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