Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 30 de septiembre de 2011

De profundis. Ínsulas y penínsulas

Yo, que odio las fotos


De profundis ad te clamabo... y todo lo demás que diga ese salmo en la versión latina de la Vulgata de san Jerónimo para explicar los días que llevo sin salir por este planeta.
Pues que hace tiempo salió una encuesta que venía a decir que, cuando un hombre acompaña a una mujer a la compra, el máximo tiempo que puede soportar son 45 minutos. Yo, de forma parecida, sólo he podido soportar 20 días en la península, del 10 al 30 de setiembre. Y mal soportados, de ahí lo de clamare de profundis: lo único positivo en esos 20 días, una película que vi a las tantas por La Sexta.3, Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, que ya había visto y de la que no recordaba nada: muy bien la estética tenebrista y mejor aún la oscilación del personaje interpretado por Andy García entre la pija y la puta para preferir a la última. Ah, bueno, también acabé un novela cuya mayor parte había leído en Menorca, en una piscina de Cala Galdana en plan como al comienzo de la película El graduado: la piscina para mí sólo y yo dejándome llevar metido en un flotador tamaño neumático de camión; ya dedicaré, si me apetece, alguna entrada a esa novela, por lo demás de tipo histórico menorquín, lo del saqueo turco en Ciudadela:  me pareció ver al autor el 7 de setiembre para la fiesta mayor de Mahón frente a la iglesia de la Virgen de Gracia pero no me apeteció ir a saludarle porque mi niño andaba agobiado con tanta gente y tantos caballos y nosotros íbamos a lo nuestro de cada año, al cementerio anexo a ver si todo estaba en orden en nuestro panteón. Nada positivo más en 20 días, si acaso alguna partida de dominó jugada al estilo espectáculo, eso que pones cualquier ficha excepto la que espera que pongas el que te está mirando desde atrás.
Pero por ese camino me di cuenta de que estaba en crisis, porque perdí cinco partidas seguidas con uno de mis compañeros naturales, Pacortega, con el que suelo jugar por telepatía. Ahí vi que lo mejor que podía hacer es sacarme un billete para huir de la península. Lo de menos, las 3 horas de retraso en el aeropuerto de Barcelona la mañana del viernes 30 de setiembre: te suben al avión de Spanair y, cuando las azafatas ya han recitado a lo desaborío las normas de seguridad, te salen con que hay un fallo mecánico y que hay que bajarse del avión. Claro, no vaya ocurrir lo que les ocurrió en Barajas con el avión a Gran Canaria...
Pero bueno, llegar aquí y entender el mundo: como que ayer sábado por la mañana hice lo correcto e incluso me leí el Babelia, el suplemento literario dEl País además del resto del periódico y también el Menorca, la prensa local.  Y hoy he plantado dos plumbagos, pa'que se vea nivel. Y con tanto periódico hasta me enteré de lo que pasa en el mundo, que lo último que sabía es que el Betis era líder en primera división. Me he reído con el último fiasco del gobierno del PSOE aunque podía haberlo cometido también el PP, lo de las Loterías y Apuestas del Estado. Quizá pasadomañana le dedique una entrada.

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