Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 21 de mayo de 2011

Lecturas variadas

Hace dos domingos compré por seis euros en un mercadillo los siguientes títulos:
-Psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim (Crítica, Barcelona: 1977). Eso es un clásico que no había leído. Quiero hacerlo porque me da que es ahí donde se pone en relación el color rojo de Caperucita con la menstruación. Me costó 1,20 euros.
-Chatherine de Médicis de Jean Orieux (Flammarion, s.l.: 1998). La biografía de la reina francesa procedente de las grandes familias de la Italia renacentista. Tiene 800 páginas y, como se ve, es de una prestigiosa editorial francesa. Me costó 0,60 euros supongo que porque estaba en francés y nadie lo iba a comprar.
-Rebeca, Daphne du Maurier (La nave, San Sebastián: no sé la fecha porque lo tengo aún envuelto en celofán pero parece de alrededor de 1950). Es la base de la película del mismo nombre. Fue el más caro y un capricho que me entró por los ojos: 3 euros.
-Asesinato en el Savoy, de Per Wahlöö y Maj Sjöwall (Versal, Barcelona: 1987). Es el que está en la imagen, me costó 1,20 euros y lo compré -digamos- para airear.
Este último libro pertenece a una de las muchas colecciones de novela negra que corrían por los años 80: en Bruguera tanto en su colección de bolsillo como en otras como el Círculo del crimen; en Orbis, que por entonces empezaba en los quioscos y sacó desde Agatha Christie hasta los clásicos estadounidenses pasando por Simenon; Seix Barral, que publicaba los casos de Carvalho... Hasta hubo una revista dedicada al tema, Gimlet, aunque de corta duración. Y otra revista que leían los intelectuales de la transición, los Cuadernos del Norte que editaba la Caja de Ahorros de Asturias, sacó un monográfico dedicado al tema.
Lo anterior va a parar a que ya existía novela policíaca sueca traducida antes de la trilogía Millenium cuya primera parte dieron ayer por la Cuatro (por cierto: qué tetas más raras tiene la niña). De estos dos autores, que son matrimonio, Bruguera había sacado en el Club del misterio El coche de bomberos que desapareció.
En cuanto a Asesinato en el Savoy no es gran cosa, claro. Pero tiene su gracia: matan a un hombre de negocios que tiene empresas legales a la vez que trafica con armas en África. La investigación apunta hacia los negocios turbios y, al final, el asesino no es más que un antiguo empleado al que había despedido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario