Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 5 de noviembre de 2011

William Beckford, Excursión a Alcobaça y Batalha

Beckford, William, Excursión a Alcobaça y Batalha (Laertes, Barcelona, 1983)
Ni idea de por qué tenía yo este libro. Quizá porque Beckford es el autor de uno de los grandes cuentos de terror, Vathek, que recogió y prologó Borges en La Biblioteca de Babel de Siruela.
Es éste un libro de viajes como tantos, aunque algo adelantado, que los románticos del centro y norte de Europa -Goethe, Stendhal, Borrow, ...- dedicaron al sur. Quizá el mejor resultado de esa moda que veía en el sur de Europa el espacio romántico por excelencia sea El Archipiélago de Hölderlin, que no es un libro de viajes.
El libro de Beckford relata, con muchos años de posterioridad, un viaje a Portugal en 1794 y muestra el país entre modernidad y tradición representadas, respectivamente, por los marqueses de Pombal y Marialva*. Lo más interesante del texto es la blasfemia, muy del gusto romántico, del inicio del libro: si nos pusiéramos en camino para explorar... el lugar donde don Sebastián dejó sus huesos (si verdad es que reposan en la costa africana y no en el calabozo favorito del rey Felipe)... (p.24). Sabido es en todo Portugal por qué no se podrán encontrar nunca los huesos del rey Sebastián.
La traducción, rozando el escándalo: si bien el traductor sabe decir en la p. 35 al fin plugo al cielo, al llegar a la p. 96 dice todas las especies de pájaros que Dios se plugo crear, con dudosa gramaticalidad; con lo bien que hubiera quedado que a Dios le plugo crear. O el uso del verbo disturbar: si la naturaleza temiese disturbar el sueño (p. 48) y atravesamos muchas galerías disturbando las devociones de algunos viejos monjes (p. 71).
Firma la traducción -lo juro- Luis Antonio de Villena que se permite, además, considerar al autor un antiguo y lejano compañero (p. 16) autosituándose así en la órbita de los poetas malditos sin permiso de Leopoldo María. Enfín...

*El marqués de Marialva fue autor de un tratado sobre el arte de montar a caballo. Sigue llamándose marialva al portugués castizo, al que entiende que la vida consiste en cantar fado, beber vino verde y hablar de caballos y toros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario