Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 23 de abril de 2011

Laura y Clara: Dando vueltas al atajo, XL

Como no daban nada por la tele, ya vuelves a estar aquí. Y mientras cenabas te has acordado de lo que compraste hace un par de semanas, una libreta. Sí, una libreta, un cuaderno. Pasabas por delante de la librería y la viste. Uno de esos caprichos tontos, parecido a cuando pasas por delante de una tienda de ropa y te quedas prendada de una blusa o un pantalón que ves en el escaparate. La diferencia está en que la blusa o el pantalón te los pondrás pero la libreta... Por eso te quedaste mirándola. Te gustaba pero no le veías utilidad. Además, en la parte de delante tenía un recuadro para escribir el nombre del propietario o bien para poner un título. En eso pensabas, en qué título le podrías poner a una libreta nueva. No se te ocurría nada y decidiste dejarla ahí para volver cuando tuvieras idea de a qué dedicarla y qué título ponerle. Pero fue andar menos de cien metros y encendérsete la lucecita. Volviste atrás, entraste decidida en la librería, la compraste y, al llegar a casa, lo primero que hiciste fue escribir con tu mejor caligrafía: Cosas que he aprendido hoy. A eso la dedicarías: el día que aprendieras algo nuevo pondrías la fecha y, al lado, lo que has aprendido. Pero cosas curiosas, que te interesaran. Si, por ejemplo, viendo el telediario te enterabas de que había un país del que nunca habías oído hablar, de esos que acaban en -istán, no lo ibas a escribir porque qué más te da si ahí no vas a ir nunca. Y al revés con una palabra curiosa, de esas intelectuales que dice ella y siempre muy bien traídas. En cuanto se la oigas, la escribirás y le pondrás al lado el significado; pero no el del diccionario, sino el significado que diga ella, que se explica muchísimo mejor.
Tienes aquí al lado el cuaderno y aún no lo has estrenado. Pero has contado todo esto porque hoy lo vas a estrenar. Vas a escribir la fecha, 10 de mayo y al lado algo cortito: Ser feliz es muy fácil. Que te llamen cursi pero eso lo has aprendido este fin de semana con ella entre los brazos.
Esta vez no vas a contar los detallitos. Sólo vas a decir que lo hicisteis dos veces, una ayer en cuanto volviste de dejar a Virginia y otra esta mañana después del desayuno. Y haciéndolo os habéis dicho muchas ternuras y dulzuras, que se ve que no sólo tú eres la cursi.
También habéis estado en el jardín tumbadas tomando el sol. Y se ha quedado a comer porque, como su padre acabó apuntándose a aquella excursión a Andalucía a la que colaboraste en convencerle y que se hacía esta semana, no tenía la comida familiar de los domingos. Por eso la ha llamado su cuñada para que fuera a comer con ellos pero Clara le ha dicho que ya la habías invitado tú. Al final, ha tenido que aceptar que pasarais las dos a tomar café y habéis ido. Y luego a hacer un rato de compañía a sus tías, que siempre lo agradecen.
Lo que quieres decir, resumiendo, es que este fin de semana te has sentido feliz y estás segura de que ella también lo estaba. Incluso ha hecho eso que a ti te gusta, lo de que tú le quitas la bata y la dejas desnuda o te la quitas tú y te quedas desnuda delante de ella. Ha sido esta mañana después de desayunar: se levanta de la silla, se quita la bata y te coge de la mano para que te levantes y os abracéis.
Además, tenías todas esas ganas de siempre de pillarla desnuda y poneros. Pero cuando anoche os metisteis en la cama sentías las ganas en el corazón y en la punta de los dedos más que en ese otro sitio donde se sienten las ganas y que no hace falta que digas porque todo el mundo lo sabe. Y te habrías quedado quieta con ella abrazada el tiempo que hiciera falta pero pasó lo que siempre pasa, que en cuanto juntasteis los labios...
También estabas feliz porque sentías el ambiente limpio entre las dos y no con ese regusto amargo que has notado a veces. Como si ella se lo estuviera tomando en serio, como si ya no la rondaran ni Tomás, ni Javier ni esos otros fantasmas peores que a veces se le meten en la cabeza.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Si no te importa que te siga un personaje como yo... pues eso.

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  2. No, si no me importa. Pues esta historia lleva ya 40 capítulos y le quedan unos 5 o 6 para acabar.

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