Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



jueves, 22 de septiembre de 2011

David Monteagudo, Fin


Monteagudo, David, Fin (Acantilado, Barcelona: 2009)

Son riesgos que se corren si uno se fía de las críticas literarias.
La novela, teniendo en cuenta que viene de un autor novel en edad madura está bien: tiene su intriguita y su final no resuelto. O resuelto de un modo tópico: la única que se salva de toda la humanidad es la puta, como se salva en Apocalypse now el que se pasa colgado toda la película o en Alien la tía buena cuando la Sigourney estaba buena. Además, con su simbolismo tonto la puta se llama primero María y luego Eva para poder ser la madre de la nueva humanidad aunque no quede claro quién pueda preñarla. (Evito un comentario sobre la sinonimia bíblica entre Eva y María).
Ahora bien. Véanse críticas positivas como la siguiente:
Kiko Amat en el número 392 de Cultura/s, suplemento de la Vanguardia de 23/12/09:
El autor tiene "un raro e intuitivo oído para el diálogo real de la calle. Monteagudo sabe cómo habla la gente". Pues bueno, pero si el autor tuviera ese oído no habría escrito "¿Qué quiere decir que ese tipo asegurara que iba a venir" (p. 210); y ese "tipo" aparece diseminado por la obra incluso junto a un "descuida" con valor de "no te preocupes" que sólo se utiliza en el doblaje de películas USA. Y si diálogo real de la calle es lo de llamar "cari" al "cari" pues apaga y vámonos. Total, que al autor sólo le falta eso tan fucking-USA de preguntar "¿bromeas?", porque hasta usa "emparedados" (277) para bocatas de bimbo inspirándose, seguramente, en los Simpson.

El resto del lenguaje del autor, para no fijarse: en la página 27 clausuran (¡) una casa sin que se entienda qué quiere decir; sin comentarios al "paisaje arbustivo" de la página 151, y sobre el "flanear nervioso de la carne sobrante" (248) diré que si alguna vez "flanear" ha significado algo en castellano no ha tenido nada que ver con "flan" sino con el francés "flâner" (deambular) y así lo usa, por ejemplo, Galdós en el XIX. Tampoco se ve claro que comprenda bien el significado de algunas palabras: "ventana por la que se avizora el paisaje" (157; luego, 295), la vetusta anatomía de un camello (255), ...

Otras críticas positivas aparecen en fragmentos impresos en la cinta que acompañaba al libro cuando lo compré: entre Jordi Llavina también de la Vanguardia y Ricardo Ruiz del Periódico ven ecos, entre otros autores y obras que no conozco, de:

1) Rulfo: ¿será el paisaje? Y si supiera poner icoñitos, aquí pondría uno de estupefacción.

2) El Jarama de Ferlosio: bueno sí, como aquí, en el Jarama unos amigos se van de excursión y muere uno. Pero eso pasa también en la primera narración del mundo occidental, la Ilíada, donde un puñao de coleguis van de excursión a Troya y alguno que otro también muere. Pero sí, si un crítico literario no sabe trazar un paralelo entre dos obras cualesquiera -p.ej. El señor de los anillos y Ana Karenina -es que no sirve para nada. De eso se deduce que a la obra que más se aproxima ésta sin ningún género de dudas es a los Diez negritos de Agatha Christie.

3) El Mecanoscrit del segon origen, que era aquello que pusieron obligatorio en todos los colegios catalanes para intentar demostrar contra evidencia que existe literatura catalana después de Tirante el Blanco. Y sí, se parecen las dos obras en que el mundo ha quedado desierto y sólo quedan una o dos personas. Pero también hay una película, rimeiq de otra anterior, en la que Charlton Heston se pasea con un rifle, como a él le gusta, por un mundo desolado. Y supongo habría otras películas de la misma ralea cuando empezó la moda del "día después", esa que ahora ha tomado la forma de calentamiento global y tontuna sostenible.

Por último: a pesar de lo dicho sobre el lenguaje la novela, a su nivel, está bien. Contiene personajes architópicos como el maricón, el matrimonio en crisis o la separada que no moja, y discusiones no menos tópicas sobre si los moros merecen derechos. En algún blog he leído que no gusta el final porque no se explica la causa de la desaparición de la humanidad, pero para eso ya está Stephen King.

En cuanto a los críticos literarios de los periódicos barceloneses sólo puedo decir que me han demostrado que yo sé bastante más que todos ellos de diseccionar novelas y les recomiendo, para sus pedanterías, que se lean el segundo libro de los Macabeos: cuando sepan compararlo con Chester Himes -es un poner- volveré a leerlos.

Y lo que no entiendo es cómo puede ser que un editor tan fino como Jaume Vallcorba, que ha editado desde lírica francesa hasta Martín de Riquer, se haya decidido a publicar una cosa así.

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