Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 22 de marzo de 2011

Yo, tú, él (Concurso de relatos Bubok, LIII [tríos])

El cazador, el chamán, el jefe de la tribu...
El patio de letras de la universidad de Barcelona. El estanque, los naranjos, junio, las once menos diez y los alumnos, nerviosos, se agolpan en la esquina del zaguán que da al aula ocho, la que está en pendiente con escalones como un estadio o un teatro griego. Examen de lingüística estructural. Llega el catedrático, abre la puerta, los alumnos se distribuyen y Juan se coloca en el centro de la fila superior. Reparto de folios: uno en blanco para borrador y otro, para entregar, con el sello y el lema de la universidad: Perfundet omnia luce.
-No leeré más de un folio; por tanto, resuman ustedes.
Si fuera un profesor no numerario... pero un catedrático puede decir lo que le venga en gana. También es cierto que puede llenar un examen con comentarios en rojo, aunque ilegibles, más extensos que lo que ha escrito el propio alumno. Sin más dilación escribe en la pizarra:
Yo estoy aquí, tú estás ahí y él está allí. Tradúzcase al francés (o al inglés) y coméntese.
Susana está sentada en el extremo izquierdo de la primera fila. Lee la pizarra y se extraña: el estructuralismo, ¿no es lo de que todo funciona por casillas que se oponen las unas a las otras?... entonces, ¿eso toca?, ¿entra en tema?, ¿no entra en tema? Juan sabrá, que es el listillo del grupo. Él la ha intuido y, cuando ella se gira para preguntarle con los ojos, ya le ha dibujado en la hoja de borrador una T invertida que le enseña disimuladamente. Susana sólo es una niña bien de la Bonanova que viene a la universidad a lucir modelitos y estaría mejor en la facultad de Farmacia... va pensando Juan mientras, tras dejar un espacio en blanco para traducir más tarde la frase de la pizarra, va escribiendo: Con las tres cruces del monte Calvario, Jesús alcanza la divinidad y se cierra el triángulo -Dios Padre, Dios Hijo y el Espíritu que ya corría por el Antiguo Testamento- con el que el cristianismo se alinea junto a la tríada capitolina de Júpiter, Juno, Minerva o la hindú con Brahma, Vishnú y Shiva... No es exacto pero empezar así queda mono, y procura no pasarte de pedante.
Yésica, en cambio, su nombre ya lo dice todo, es de la Verneda, hija de familia obrera y quiere ser profesora de instituto. Está en el lado derecho de la tercera fila y mira también a Juan. Éste le dice con los labios: Traduce y deduce.
Paredes desnudas color viscoso. Calor. Fuera, colores y olores de primavera. Unos cuantos alumnos, desanimados, han entregado el examen en blanco; otros escriben a su ritmo; los más esperan inspiración. De fondo el rumor del tráfico en la Gran Vía. Los más sensibles notan periódicamente ligeros temblores en el suelo: es el metro, que pasa cerca.
El campesino, el clérigo, el noble...
Susana estudió en el Liceo Francés y ya tiene la frase traducida: Je suis ici, tu es là, il est là-bas. Y lo de la T invertida, que eso sí que es estructuralismo puro: a la izquierda del palito de la T Yo/Je, el que habla, opuesto al que escucha, Tú/Tu, a la derecha del palito; y los dos a la vez opuestos a Él/Il por debajo del trazo horizontal de la T invertida y representando todo lo demás, aquél o aquello de lo que se habla. Bueno, vale, ¿y ahora qué más pongo?
Yésica anda intentando traducir la frase al inglés. I'm here, you're there y luego ¿qué?: ¿he's over there?, ¿down there? He's over there y va que chuta porque supongo que eso es lo que Juan quiere que deduzca, o que no hay una palabra clara para decir ahí como en español o que, cuando están hablando de tres lugares a la vez mediante adverbios, el inglés tiene que echar mano de palabras compuestas como lo de over there. Está claro, ese chico, Juan, es un genio. A ver si luego me dice de ir a tomar algo y le invito.
El mendigo ciego, el cura, el escudero: y Lázaro de Tormes huyendo del uno para caer en el otro...
Entre Susana y Yésica... bueno, ya lo decidirás, tú no te entretengas y sigue escribiendo: desde el fondo indoeuropeo una estructura ternaria de pensamiento va impregnando las estructuras religiosas y sociales de un lado y el lenguaje cotidiano del otro... Has repetido la palabra estructura pero no vuelvas atrás y corrijas con típex; total, si va de estructuralismo... Yésica sin dudar. Pero tiene novio. Y no sólo eso sino que es de las que constantemente sale con lo de mi novio dice que... Y seguro que no es más que un repartidor de Telepizza. Déjalo ya y traduce de una vez la frase. No se te vaya a pasar con tanta tontería y pinches.
Susana sale de su bloqueo. Suerte que he dibujado una T bien grande. Porque ahora, para rellenar papel, voy a ir escribiendo todo eso que va de tres en tres, pronombres y lo que sea, a los lados y por debajo de los palitos de la T invertida: yo, aquí, mi, este; tú, tu, ahí, ese; él, su, allí, aquel. Guapo, lo que se dice guapo, Juan no es. Feo tampoco es que lo sea. Vamos a dejarlo en interesante. Y no me importaría... claro que puede ser de los que confunden las cosas, se enamoran y luego no sabe una cómo quitárselos de encima.
Juan duda entre traducir al inglés o al francés. Al francés, claro, que si te fijas el inglés está entre paréntesis en la frase de la pizarra como diciendo: los pobrecillos que no sepan francés lo pueden hacer en inglés. Y lo que se te está ocuriendo... el examen de lírica románica la semana que viene... el apartamento de Calafell... las dos a la vez... le pides las llaves a tu padre... te las llevas allí a estudiar... Bueno, no fantasees y acaba de traducir de una vez... ¿Y por qué no?
Yésica se gira hacia Juan y le sonríe. Acaba de darse cuenta. ¿No era más fácil que nos hubiera puesto una frase con demostrativos? Porque ahí en inglés sí que no hay salida: o this o that sin que quepa nada más. Ya tengo para escribir hasta el final: En el demostrativo inglés that se confunden los campos de la segunda y tercera persona con lo que this car sería este coche pero that car ese o aquel coche, los coches de ahí y de allí...
¿Y por qué no? Te beberías entera la sonrisa de Yésica pero si se lo propones sólo a ella seguro que te dice que no. Como que se vería clara la encerrona. En cambio, si se lo propones a las dos a la vez... la una por la otra... Pero además estudiáis de verdad y a la noche...
Luego llega la revolución francesa y todo se viene abajo. Mira que saben que por eso les llaman le tiers, el tercer estado. Pues ahí tienes: cuatro cabezas cortadas y el mundo de tres reducido a dos, ricos y pobres. Y los ricos cada vez más ricos y los pobres, más pobres.
Decidido. Por lo que escriben y por las caras que hacen las dos cuando se giran a mirarte les va a ir bien el examen. Al salir les dices de ir a tomar algo y les planteas lo de ir los tres el fin de semana a estudiar lírica al apartamento de Calafell. Tu abuelo dice que todas las mujeres se ponen tiernas con la poesía, pero eso sería hace cincuenta años, que se les caía la baba con Bécquer. Sin embargo, con estas dos...
Ricos y pobres. Las dos Españas. Las dos torres gemelas. Analógicos contra digitales...
Pero vamos a ver: si no te atreves con una...

No hay comentarios:

Publicar un comentario