Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 2 de marzo de 2011

Laura y Clara: Dando vueltas al atajo, XIII

Lo cierto es que te tiene algo nerviosa lo del chico de la cazadora. Por eso ayer tarde le sacaste el temita. Le volviste a preguntar y, como te contestó que no había novedad, le propusiste una manera de encontrarlo. Porque quizá pasa cada día por la carretera a la misma hora como haces tú al ir al hospital dependiendo del turno que tengas. Así, cuando le devuelvan el coche, que aún está en el taller, puede pararse un ratito en el arcén a la misma hora que tuvo el accidente a esperar a ver si pasa y devolverle así la cazadora. Por ti mejor que no aparezca nunca, por supuesto, pero si ha de aparecer, que lo haga cuanto antes y asunto resuelto. No quieres a nadie revoloteando a su alrededor y a lo mejor sí es cierto que el chico no se dio cuenta y se la olvidó sin segunda intención. También puede ser que se presente, recoja la cazadora y gracias, adiós muy buenas. Pero por si acaso.
Además, tú sabes que a ella estas cosas la desestabilizan. En realidad, cualquier banalidad puede desestabilizarla. ¿Cuántas veces se ha quedado encerrada en casa un sábado por ni se sabe qué y, si estabas libre, has tenido que ir a hacerle la comida porque ni en eso era capaz de ponerse? Luego, claro, te pones a contarle tonterías mientras coméis y ya se anima, preparáis entre las dos el café, os lo tomáis sentadas en el sofá y ya está, que sacas tus recursos y acabas llevándotela a la cama aunque sea con la excusa de la siesta. Y a ti te da lo mismo que os deis un repasito o que os pongáis a dormir o a ver la tele, tú lo que quieres es verla bien y que sonría. Y si la ves con ganas de dormir, la dejas porque lo que mejor le va en esos momentos es el reposo. Mil veces le has dicho que lo que ella tiene se llama ciclotimia pero se limita a contestar que ya lo sabe y a no decir nada cuando le explicas que eso tiene remedio. Pues si no quiere poner remedio, allá ella, pero tú por lo menos haces todo lo posible para que no le den esos bajones.
Lo del fin de semana ya lo habéis decidido. Más bien lo has decidido tú y no le has dado posibilidad de replicarte. Y lo que has decidido es que decida ella. El viernes tú sales de trabajar a las seis de la mañana, pasas por casa a ducharte y recoger la bolsa de viaje y la vas a buscar. Te echas a dormir y que conduzca ella. Y que te lleve donde quiera, que lo decida como quiera, que reserve por Internet, lo que le dé la gana. Así tiene la cabeza ocupada estos dos días antes de salir. Ah, y que no te diga dónde vais, que te gustan las sorpresitas.

1 comentario:

  1. Bien ... esperemos al fin de semana. A ver lo que da de sí. Saludos.

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