Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 14 de febrero de 2011

Maite Salord, La mort de l'ànima

Salord, Maite, La mort de l'ànima (Proa, Barcelona: 2007)
Una buena novela. Y entretenida: la he leído en sólo cuatro días a pesar de tratar un tema que, de por sí, es espeso. La culpa pesa sobre una anciana y, en círculos concéntricos, sobre quienes tiene alrededor. Es un pecado de familia; y otra ventaja para la autora porque el tema es tópico y de un lado se remonta, por lo menos, hasta el ciclo tebano de Sófocles -Edipo, Antígona, Los siete contra Tebas...- donde una culpa anterior al propio Edipo destruye a la familia. Y de otro lado, también desde el aspecto mitológico y clásico, volvemos a estar ante el mito de Electra aunque esta vez es la hija quien mata a la madre, en este caso madrastra, para luego invertirse el mito al no reclamar el regreso de Orestes sino, al contrario, rechazar al hemanastro a su llegada. Todo está en los clásicos; y además, suficientemente estudiado: la tensión hija/madrastra por C.G. Jung desde el lado de la psicología con los arquetipos y, desde el del folclore, por V. Propp. Nuevo mérito de la novela: la recreación de todo ese fondo ancestral de forma más que digerible y actualizado en una Ciudadela actual que incluye hasta sus inmigrantes sudamericanos.
Del lado formal, combina diversas voces narrativas de modo polifónico: un narrador externo a la acción en tercera persona; un narrador interno en segunda persona con valor de primera, el hijo de la anciana, y con un narrador omnisciente detrás (nos referimos a momentos como: I això que tu no saps que és llicenciada en Administració d'empreses [248]); monólogos interiores de la anciana en primera o en segunda persona y que se complican, en sus momentos de delirio previos a la muerte, al imaginar ésta a su propio hermanastro, ya muerto, hablándole.
En cuanto a los elementos narrativos, los personajes se pueden analizar desde diversos ángulos: a) la decadencia familiar (ya tratada, por cierto, en el mismo espacio pero en el XVIII por Pau Faner en Flor de sal): el bisabuelo Tomás hace fortuna en Egipto; su hijo Miquel compra a la aristocracia el lloc de son Ullastre; a partir de ahí han de vender propiedades para los estudios del bisnieto Miquel Àngel que se endeudará por su negocio y piensa en vender son Ullastre a la muerte de la madre; y el último vástago, Arnau, ni estudia ni trabaja; b) la pérdida progresiva de papel por parte de los hombres en beneficio de las mujeres: es nulo el papel de Tòfol, marido de Esperança, y va siéndolo progresivamente el de Miquel Àngel en favor de su mujer Júlia y su hija Lara, independientes económicamente; c) las relaciones de paralelismo y oposición entre personajes: c1) Esperança y Estrella, opuestas por edad, origen y clase, comparten no sólo el secreto familiar sino el miedo a la pérdida de sus respectivos hijos; Esperança si su hijo Miquel Àngel descubre el secreto familiar y Estrella, la emigrante ecuatoriana, porque su propia madre le retiene a su hija en Quito; c2) Andreu, el hermanastro vuelto de la Argentina, y Miquel Àngel, su sobrino, son los únicos en moverse por la zona de Ciudadela más allá de sa Contramurada y, en cambio, viven un desencuentro que se resolverá en una lenta anagnórisis: el sobrino ve una figura en una ventana a distancia, llega luego a la conclusión de que la figura es un maniquí, ya en el espacio ve que es un ahorcado de espaldas, sabe luego que comparte apellido con él y al final sabrá, justamente por Estrella, ajena a la familia, que era su tío.
Algún comentario rápido al espacio nos lleva a observar recorridos simétricos de ida y vuelta por parte del suicida Andreu: de son Ullastre, lugar de la muerte de su madre, a la Argentina, donde llega a regentar un hotel; vuelve a Ciudadela, se instala en un hotel, visita son Ullastre y se suicida.
El tiempo, por fin, se viene a concentrar en una semana bien estructurada con capítulos para cada uno de sus días; y a partir de ahí, las retrospecciones inmediatas a los días anteriores y las necesarias más allá para acudir al momento de la culpa y proyectarlo hacia el presente.
Una novela, en consecuencia, bien construida, equilibrada, ágil...
(Por cierto, en el diario Menorca de hoy 25/1/2011 se anuncia una próxima novela de Pau Faner dedicada a la conquista de Menorca)

1 comentario:

  1. Al leer la novela le envié el comentario a la autora por ser semipaisana mía; en aquel momento tenía mal configurados los comentarios y quizá intentó, sin poder, escribir aquí y por eso me escribió a mi correo lo siguiente:

    Bona nit, Santiago,
    Acab de llegir la crítica que has fet a La mort de l'ànima i t'he de donar les gràcies pels teus elogis, no sé si del tot merescuts. T'he de reconèixer que, com acostuma a passar tantes vegades, has vist aspectes que jo no era conscient que hi eren: per exemple, el fet que Estrella i Esperança comparteixen la por a perdre els fills.
    Pel que fa als aspectes que em planteges al teu correu, acostum a mesclar les formes verbals simples i compostes sense cap problema. De fet, mai no ho he vist com una incorrecció. Pel que fa a "és clar" / esclar, les dues formes són correctes tot i que, certament, per una qüestió de coherència, no s'haurien de mesclar.
    Capítol a part mereix l'explicació sobre el centenar de metres que separen les dues cases. Veuràs, jo visc al Camí de Baix i, des de la finestra de l'altell on escric, veig una casa vella del Camí de Sant Nicolau, amb una finestreta d'un porxo que em va inspirar l'escena. Segurament, la distància no és tanta però, en fi, som de lletres i supòs que se'm poden perdonar aquests errors de càlcul.
    He vist que també escrius i, per això, esper que, a partir d'avui vespre, puguem compartir més reflexions literàries.
    Una abraçada.
    Maite Salord

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