Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 20 de febrero de 2017

Habitando tu piel

(Relato, basado en otro anterior, presentado al concurso literario convocado en la página de Zenda: sin ningún éxito, por supuesto)

Atardecer de julio en el campo salmantino. Por salir un fin de semana del pueblo y meternos en cualquier otro. Por sacar nuestros amores de casa y pasearlos por esas geografías.
Tarde de siesta a la espera de que baje el calor. Penumbra y la luz blanca de su cuerpo. Caricias, besos, silencio,…
Salimos a la calle y tomamos el primer camino. Aún queda para el tramontar del sol hacia Portugal. Encinas y chaparros. La cojo de la mano. Por eso también me gusta que salgamos de nuestro pueblo. Allí somos formales y en otros espacios podemos unir las manos, puedo arrinconarla contra un árbol, podemos querernos al aire libre.
De repente, aparece frente a nosotras un caballo con su jinete y ella, instintivamente, tira de la mano para soltarse. La agarro fuerte:
-Como te sueltes, aquí mismo te estampo un beso.
Nos cruzamos y el jinete saluda. Le devolvemos el saludo y ella, cabizbaja como si el mundo no estuviera curado de espantos.
Volvemos al pueblo y nos metemos en el bar a pinchar algo. Y para planificar las vacaciones, que era el objetivo del fin de semana. Lo podíamos haber hablado en nuestro pueblo pero lo habíamos acordado así, salir el fin de semana y empezar a preparar las vacaciones. Además, es ella quien decide; yo escucho y luego todo me parece bien. Porque siempre acierta; como este fin de semana pasado con la casa rural y el pueblo salmantino. Entre cañas y tapas me cuenta: el primero de agosto, a Portugal, a Figueira da Foz, cerca de Coimbra, una ciudad universitaria…:
-¿Son vacaciones culturales o también habrá de lo otro?
Porque ella es una intelectual. Ya una vez me desperté de la siesta y estaba a mi lado leyendo. Le cerré de golpe el libro y se lo expliqué nítidamente:
-A mi cama se viene a lo que se viene.
Y eso no quita para que se me caiga la baba cuando, tras dejarme arrastrar a la fuerza a algún museo –incluso el amor tiene daños colaterales-, me explica una pintura que yo veo normalita con que si la perspectiva, el punto de fuga y qué sé yo. Pero a lo que iba: que si me parece bien. Sí, por supuesto. Que si al volver a la habitación me enseñará en la tablet fotos de las playas y del hotel.

Al volver a la habitación… Pero aún me tuvo un rato de conversación en el bar:
-¿Me perdonas lo de antes en el camino?
Se quita el anillo, me coge la mano derecha con su mano derecha, me quita el anillo, me pone el suyo y se pone el mío. Porque tenemos los dedos del mismo grosor. Fue un regalo que compré después del día en que nos dejamos claro que su cuerpo es sólo para mí y viceversa. Y los anillos son iguales, con nuestros nombres, Eva y María, grabados. Y lo de intercambiarnos los anillos lo hace ella de vez en cuando como símbolo de algo, vete tú a saber de qué:
-Que me perdones, ya sabes de mis pudores y remilgos.
Que si sé… Como esas veces en que, ya con la luz apagada, se me arrima, me acaricia el vientre que ya veo que no es sólo de cariñito, me hago la loca y acaba acercándoseme al oído para, en voz baja, pedirme que si antes de dormir… Enciendo la luz, le pido que me lo repita mirándome a los ojos y le salen todos los colores. Pero me lo repite.
Luego están sus contradicciones. Cambiados ya los anillos me coge la mano. En medio del bar. O sea, en el camino, con una sola persona, no quiere, y en el bar, lleno de gente, me coge la mano y se pone a acariciármela. Frente a frente. Me mira a los ojos y me acaricia la yema de los dedos. Me cogen las prisas:
-¿Volvemos a la habitación?
Al volver a la habitación…

Al volver a la habitación ya me había olvidado de las fotos. Yo desnuda en la cama y ella, con toda su parsimonia, abre la tablet, busca un ficherito y venga a pasar fotos: si te gusta el hotel, fíjate qué playa... Interminable.
-Muy bonito todo. Gracias por  buscar ese sitio. Lo pasaremos muy bien aunque yo contigo...
Besito tierno y por fin empieza a desnudarse.
-Anda, ven, que te explico el mundo.
A lo inefable: labios contra labios, los unos y los otros; y los unos contra los otros. Gritos, espasmos y jadeos. Por ese orden o por cualquier otro. O sin orden. Cuerpos en caos, lenguas al azar y sincrónicas en el placer supremo, como siempre. Hasta quedar exhaustas, saciadas, traspuestas,… que caímos dormidas tal como estábamos, puestecitas del revés.

Fin de semana perfecto. Ya volvemos a estar en nuestro pueblo. Pronto, de vacaciones a Portugal. Mañanas de playa y quizá le deje alguna tarde para sus museos. O no. Si me quedo mirándola al fondo de esos ojos verdes ya sabe lo que hay, que no necesito nada para encenderme. Ni para encenderla. La tengo envuelta en una nube y ella me tiene envuelta en la misma nube. Desde aquel día:
-Eva, no te digo cuánto te quiero, que te asustas.
-Yo también te quiero mucho, María.
-No me seas sosa y dímelo con florituras.
-Pues que te quiero tanto… tanto… que cuando te levantas para ir al baño ya te estoy echando de menos.

Desde ese día da igual que sea verano o lo que quiera el calendario. Si este fin de semana pasado hubiera sido de invierno y nieve nos habríamos quedado en el pueblo pero lo habríamos pasado casi igual. Sólo que encima de los almohadones de mi salón frente a la chimenea. Y lo de ir de vacaciones… Sí, bueno, por ver mundo. Pero el único mundo que quiero ver es su cuerpo desnudo. Y el único museo que quiero visitar. Sí, ése es mi mundo, mi patria, mi mapa, mi único paisaje.

domingo, 12 de febrero de 2017

Quijote, I,13-14

Proseguimos con nuestra lectura del Quijote a un ritmo de dos capítulos mensuales para comentarlos en el Ateneo de Mahón esta vez el día 17 de febrero.

Capítulo 13:
  • Episodio lateral de tipo pastoril: Marcela y Grisóstomo. La pareja protagonista queda en segundo lugar. Episodio contado antes por dos personajes, el mozo que viene de la aldea y Pedro (I,12), y aquí repetido por Vivaldo. Luego será contado, de diferente modo por cada uno de sus personajes, Grisóstomo y Marcela (1,14). De esa manera, aparte de haberse ido creando una cierta tensión por conocer a los protagonistas de ese episodio, aparecerán luego éstos en escena: Grisóstomo muerto y Marcela explicando su papel en esa muerte. Y la historia que antes era relato ahora se convierte en vida; lo que antes había sido oído, será ahora visto; del mismo modo, si el inicio de la historia había sido relatado, su desenlace será vivido; y se vuelve así al binomio vida/literatura tan presente en la novela.
  • Motivo de la encrucijada (al cruzar de una senda) como comienzo de una aventura: el encuentro con seis pastores y dos gentileshombres que acuden también al entierro de Grisóstomo.
  • Diálogo con Vivaldo sobre la condición del caballero andante; éste parece hombre sensato y entiende de novela de caballerías como antes el cura y el barbero. Alusión de don Quijote, para justificar su profesión, al rey Arturo y a la idea de que no murió y ha de volver a recuperar su reino (cf. con el mito sebastianista en Portugal). De paso intenta enlazar con la tradición artúrica a partir de Lanzarote del Lago de un lado y, de otro, con otros caballeros conocidos como Amadís de Gaula y Tirante el Blanco.
  • Defensa de su profesión siguiendo el tópico de la oposición entre el estado religioso y el de las armas: mientras el religioso reza por el bien en la tierra, el caballero ejecuta con las armas lo que él pide.
  • Descripción de Dulcinea idealizada a base de tópicos: como la dulce mi enemiga, […] sus cabellos son oro, […] sus cejas, arcos del cielo (porque la mirada es como una flecha que hiere), […] sus mejillas rosas… Es la típica mujer blanca y sonrosada y de cabello rubio (Cf. Garcilaso, soneto XXIII). Además, la descripción es de tipo celeste (frente como cielo, cejas como arco iris, ojos como soles) en línea con la idea de la dama como camino hacia Dios.
  • Doble sentido del título de Canción desesperada puesto por Grisóstomo: de alguien sin esperanza o de alguien desesperado, un suicida.


Capítulo 14:
  • Consiste en un proceso contra Marcela a la que don Quijote, al final, declara inocente (156).
  • Hablan los dos protagonistas de la historia: Grisóstomo, ya muerto, en sus versos, y Marcela en su largo discurso.
  • En el poema, la explicación de la muerte del pastor no es ambigua: antes se había dicho que ha muerto de amores (XII, 128). Ahora se habla de celos y ausencia (148), de infidelidades y mentiras (149), y se alude a una soga (149) y a un lazo (150). Luego Ambrosio dirá que esos celos y sospechas son imaginados (152) y así parecerá según el discurso de Marcela, quien parece decir que no ha dado en ningún momento esperanza alguna a Grisóstomo (155)
  • Crítica del neoplatonismo y de su idea de amar lo bello porque ello supone amar a Dios, en boca de Marcela: si hay que amar a todas las bellezas, todo sería un caos. Y si Marcela ha escogido la vida pastoril ha sido por deseo de libertad y no condicionada por el amor. La cuestión estriba en que su condición social se lo permite.

viernes, 3 de febrero de 2017

Aristófanes, Las asambleístas

Aristófanes, Comedias, III (Gredos, Madrid: 2013)
Leemos la presente obra para la sesión del grupo de lectura del Ateneo de Mahón que se celebrará el de este mes de febrero. Y la comentamos a partir de los que, según nuestro criterio, son sus puntos de interés:
  • La idea de fondo de la obra es la salvación de la ciudad. Y como los hombres han sido incapaces de conseguirla, la solución va a ser la entrega del gobierno a las mujeres: éstas instaurarán un sistema prácticamente comunista que convierte a la polis en una casa común de todos los ciudadanos con comidas comunales y la colectivización del sexo: es menester que todos tengan en común y compartan todas las cosas. […] en primerísimo lugar haré común la tierra, el dinero y todo lo demás que es de cada uno (590ss); las (mujeres) menos agraciadas y las chatas estarán junto a las de mejor ver, y si (un hombre) desea una de éstas, tendrá primero que trajinarse a la fea (615ss); y también los hombres feos tendrán preferencia ante las mujeres hermosas: con los chatos y feos se ha votado que se joda primero (700ss). El nuevo orden tiene visos de las utopías del XVI: no habrá pleitos (655); no habrá ni un solo ladrón […] pues ¿cómo va a robar lo que ya tiene? (665). Aunque mantiene la división en clases: las esclavas […] Sólo deben yacer con los esclavos (720ss).

lunes, 30 de enero de 2017

Cantar de los cantares

Leemos el 'Cantar de los cantares' en la versión de la Biblia de Jerusalén (Desclée de Brouwer, Bilbao: 1984) y apoyándonos también en la Santa Biblia Reina-Valera (Sociedades Bíblicas Unidas, E.E.U.U.: 1995). El objetivo es presentarlo el texto en la reunión del club de lectura de la Biblioteca municipal de Mahón del 1 de febrero de 2017. Desarrollamos nuestra lectura a partir de ideas dispersas:
  • El título, con su genitivo, hay que entenderlo como superlativo del tipo Dios de dioses.
  • La abundancia de paralelismos hay que entenderla a partir de un modo de composición que apunta a la oralidad y, de ahí, que los paralelismos sean recursos mnemotécnicos. Ejemplos: 1,7; 1,13; 4,7; 4,9; 5,1; 6,1. Eso explica también las muchas repeticiones: 6,4c=6,10d; 2,7=3,5=8,4.
  • Son un conjunto canciones de amor independientes a veces de ámbito rural y, en alguna ocasión, urbano. El tema dominante es la separación y búsqueda: 1,7; 2,14 (en ambiente rural); 3,2 (en ambiente urbano).
  • Las comparaciones sensuales extraidas de la naturaleza: 1,13; 1,14; flores (2,1: narciso, lirio); animales (1,9: yegua; 2,9 y 2,17: gacela y ciervo); perfumes (3,6); y entrega en ambiente sensual (7,13-14) donde la amada expresa sus encantos como fruto.
  • El amor se expresa a veces como enfermedad (2,5; 5,8) y ello pasará al 'Cántico espiritual de san Juan de la Cruz.
  • Otras veces, el amor y la posesión se simbolizan con la casa (2,9; 5,4; Cf. la jarcha Qué faré, mamma / meu habib est ad yana); con el huerto (4,12; 4,16; Cf. La Celestina). Y hay una bonita descripción del amor en 8,6.
  • Se dan descripciones curiosas, por los términos de comparación, de la pareja: ordenada de arriba abajo (de ella: 4,1-5 = 6,4-7; de él: 5,10-15); ordenada de abajo arriba (7,2-6).

jueves, 26 de enero de 2017

Quijote, I,11-12

Proseguimos con nuestra lectura del Quijote a un ritmo de dos capítulos mensuales para comentarlos en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón.

Capítulo 11:
  • Don Quijote está con los cabreros, es decir, con pastores reales y no literarios como los que pueblan la literatura idealista contemporánea: Sannazaro, Garcilaso, La Diana de Jorge de Montemayor, La Galatea del mismo Cervantes… Así lo aprecia Sancho Panza: el trabajo que estos buenos hombres hacen todo el día no permite que pasen las noches cantando. Al contrario, los pastores literarios, desde Virgilio y su Arcadia, se dedican sólo a cantar sus amores y las ovejas se limitan a ser parte del decorado, del locus amoenus.
  • Discurso, sugerido por las bellotas que comen los cabreros, de la Edad de Oro remitiendo al mito de las edades –desde la de oro hasta la de hierro- presente ya en Hesíodo pero con su paralelo en el Edén bíblico. Salta a la vista el contraste entre el ideal literario y la realidad vivida.
  • Cantar popular de Antonio que contrasta con el discurso anterior y presenta de nuevo personajes reales. De tipo completamente realista: por el nombre de la mujer, Olalla, y luego la celosa Teresa del Berrocal; por la descripción de la mujer: como jimio, cabellos postizos, hipócritas hermosuras…; por la finalidad del amor, el matrimonio.

 Capítulo 12:
  • Anuncio de la historia de Marcela y Grisóstomo. Éste se ha suicidado por el despecho de Marcela. En realidad es un castigo por obrar de modo parecido a don Quijote: si éste sigue los modelos de la novela caballeresca, aquél lo hace con los de la novela pastoril, también alejada de la realidad. El castigo del primero es la locura, el de Grisóstomo es la muerte.
  • Juego literario: don Quijote y toda la compañía actúan como oyentes/receptores. Igual que el escritor se presentaba escribiendo, ahora nosotros, lectores/receptores, leemos cómo don Quijote y su compañía escuchan/reciben. 

domingo, 22 de enero de 2017

Veronique Olmi, Une séparation

Olmi, Veronique, Une séparation (Albin Michel, París: 2013)
Leemos la obra para la reunión, el miércoles 18 de enero, del club de lectura en francés de la librería Espai 14 de Mahón.
Hay que decir ante todo que es una obra de difícil catalogación: tanto por su corta extensión como por su presentación en forma dramática, es una obra de teatro y, así, parece que fue puesta en escena el 13 de octubre de 2013 con la misma autora representando uno de los dos únicos personajes de la obra. Pero de otro lado, carece prácticamente de acotaciones -sólo hay indicaciones de Musique apuntando a la recepción auditiva de toda obra teatral- de modo que los decorados quedan -se supone- al arbitrio del director de la obra. Destacaremos los siguientes aspectos:

miércoles, 18 de enero de 2017

Irène Nemirowsky, Le bal

Némirowsky, Irène, Le bal (Bernard Grasset, París: 2014)

Leemos la presente novela para la sesión del club de lectura que se celebrará en el Ateneo de Mahón el 20/1/2017. Es una obra de reducida extensión cuyo argumento gira, según sugiere el título, alrededor de un baile que va a celebrar una familia de nuevos ricos, los Kampf. Aspectos a destacar:
  • La familia está compuesta por:

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Manuel Rivas, La mano del emigrante

Rivas, Manuel, La mano del emigrante (Alfaguara, Madrid: 2001)
Un libro muy gallego. Aparte de un conjunto de fotos en su zona central, consta de dos relatos cuyo punto en común es Galicia desde dos de sus temas más característicos: la emigración en 'La mano del emigrante' y los hombres -y mujeres- del mar en 'Los náufragos'.
Pocos elementos a destacar:

1º) 'La mano del emigrante', relato ambientado en Londres y con un punto de inflexión, un accidente en el taxi que conduce al narrador y a Castro, dos emigrantes que trabajan de camilleros en un hospital, al aeropuerto desde donde van a tomar el avión para pasar las Navidades en Galicia:
  • Se juega con la diferencia entre dos manos: Por un lado, la de Castro -apellido gallego de Rosalía o Fidel-: la mano de Castro ejercía para mí un atractivo hipnótico (15); Me maravilla su mano (17). Es hábil con el lanzamiento de dardos en el pub Old Crow: Los clava en el milimétrico centro (17); y tiene tatuados en tinta negra tres pequeños pájaros. [...] Son paíños. La última compañía del marinero (18). Por otro lado, la mano del narrador, amputada en el accidente y transplantada: hay que notar que, en el momento del accidente, lo último que ve el narrador es la mano de Castro: aquella mano fue lo último que vi antes de que el auto patinase contra el pretil (33). Llegan a confundirse ambas manos cuando, tras el trasplante, la mano que echa de menos el narrador es la de Castro: Aquella mano estaba desadornada. [...] la imagen de los paíños del mal tiempo en el refugio de la mano me había ayudado a sobrellevar el desasosiego. Ahora, no había nada a la vista (46). Por fin el narrador se hace el mismo tatuaje que Castro: Nadie se extrañó en el Old Crow de que apareciese con los pájaros en la mano. Me había hecho el tatuaje [...] en Portobello pero no tiene la misma suerte con los dardos: tiraba a los dardos, y fallaba (67).
  • Compañeros de emigración o de ocio en el pub son, aparte del narrador en primera persona: 1º) Ruán, que había sido vocalista en orquestas volanderas (21) y que emigra para comprar unos zapatos de baile. Como los de Fred Astaire (22). 2º) Arturo Regueiro, del mismo pueblo que el narrador: había trabajado de acomodador de cine y se expresa en términos cinematográficos: Le sacaba mucha punta a los títulos de las películas (42). 3º) Rosalía, que había emigrado en el mismo tren que el narrador y que, antes de embarcar en Calais, dice: ¡Ah, pues es cierto que Inglaterra es una isla! (38).
  • El narrador, tras sobrevivir al accidente y ser operado, sufre alucinaciones al salir de la anestesia que se aproximan a un sueño: recuerda escenas del viaje por el que emigra desde Coruña a Londres (38), imagina a Castro sin la mano de los paíños (39) y luego revive el momento del accidente con el momento en que es él quien pierde la mano (39-40).
  • El narrador se encarga de llevar las cenizas de Castro a Galicia y entregarlas a su madre para echarlas al mar (49-50). Y conoce la historia de Castro y su familia: la costumbre de tirar pan desde lo alto del monte [...] para salvar una vida (52-53) de un náufrago, idea que se repetirá en el segundo relato (125); la vida de su padre, Albino, escondido tras la guerra y perseguido por el cabo Caimán a quien hacen creer -y también al niño- que está en América (54-55); la hermana, arrastrada por una ola por más que Castro llegó a sujetarla por la mano (61-62) y que aparece muerta en una gruta lo que da pie a Castro para inventar la historia del naufragio de una joven navegante solitaria que aparece también en una gruta (63). Por fin, cuando le pregunta a la madre por el tatuaje de Castro, ésta contesta: En algún sitio tenían que posarse los paíños (66).
  • Contiene frases de hondura poética o ideas originales: Estos relojes, decía Castro en las noches de guardia, tienen mala fe. Para mí que atrasan la hora cuando no los miras (37); No sabíamos casi nada unos de los otros, como si fuésemos soltando el lastre de la memoria (59).
2º) 'Los náufragos' tiene como eje precisamente eso, protagonistas de diferentes naufragios:
  • El de Juan Jesús Piñeiro que, en solo en el mar medita sobre su testamento y dice que a eso que me pasó le llaman los pensamientos de oro (126).
  • Los de Avelino Lema, que sufre tres naufragos entre 1958 y 1989 (132-136).
  • Estrella Méndez, que espera el regreso de su marido del Gran Sol y a cuya hija, de nueve años, un hombre le dice en la calle: "¿Qué haces tú jugando si tu padre está muerto?" (139).
  • Ramón Seoane, que sobrevive al naufragio en el que perece el marido de Estrella Méndez y que Cuando entraba o salía de la bahía coruñesa, se refugiaba en la sala de máquinas. No quería ver el cementerio marino (141). Es curioso cómo establece relación con María Arca, con la que se casará: era gaiteiro. Pasó un día por delante de mí y yo le llamé caramuxo, porque era muy bajito, y fue él y me tiró un guijarro. Nos enamoramos de esa manera, peleando. Ramón, además, Rompe con los viejos tópicos de la retórica poética sobre la irresistible atracción entre el marinero y un mar de supuesto género femenino, que él tiene por macho cabrón. "No, no me atrae nada el mar, ni siquiera la playa" (141).
  • José Luis, el hijo de Estrella Méndez: tras faenar en Mauritania estudia Medicina en Santiago y Durante el curso, por la noche, hacía escapadas al puerto de A Coruña para quitarse el moho de las ausencias (143).



viernes, 16 de diciembre de 2016

Montserrat Roig, El temps de les cireres

Roig, Montserrat, El temps de les cireres (Edicions 62, Barcelona, 2008)
Leemos la novela para comentarla en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón en su sesión de 16 de diciembre. Comentaremos en ordenado desorden:
  • La anécdota de partida, el regreso de Natàlia Miralpeix a Barcelona desde Londres, se pone en relación con un hecho simultáneo, la ejecución de Salvador Puig Antich -Feia dos diesque havien matat en Puig Antich (13)-, que luego aparecerá repetidamente citada (15, 17, 19, 111...) y asociada primero a la Balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde (18) y luego a la muerte de Julián Grimau: Te'n vas anar quan mataren en Grimau, no? (111 y luego 253); y, así, la estancia de Natàlia en Londres queda enmarcada entre las ejecuciones de Grimau y de Puig Antich. 
  • Los personajes principales son los que forman el grupo familiar de Natàlia:
  1. La tía Patrícia Miralpeix, viuda de Esteve Miràngels, que vive en un piso de la Gran Via, entre Bruc i Girona (23) con su criada Encarna. Patrícia está bastante alcoholizada: diu que beu per empassar-se les penes (79) i Encarna, harta de ello: Ja estic tipa d'aguantar les ploradisses d'aquesta vella borratxa (96).
  2. Su hermano Lluís, arquitecto como su padre (51), casado con Silvia Claret, que viven en la calle Calvet.Tienen un hijo, Màrius (11), con veleidades literarias -lee a Novalis o Aleixandre (247)-,  y una amante, Roser Roura (246); sale una noche con su tía por el barrio gótico (240ss.).
  3. Su madre, Judit, que parece centrar los momentos más felices de la familia (170ss) pero que acabará cayendo enferma: en realidad, lo que se dice de ella es que es ferí (194). Tiene una amiga, Kati, y se insinúa una atracción lésbica entre ellas: la Kati collí una rosa de terra i la donà a la Judit. Les dues mans quedaren agafades durant una curta estona. Quan es deixaren anar encara s'esguardaren una estona (170ss).
  4. El padre, Joan Miralpeix, tras vivir en la casa familiar del Montseny, busca el amor de su vida: creia que la dona que ell estimaria seria com l'estel de parpella de plata i que li feia pampallugues, seria alada, com la mare, una ombra d'amor. Les altres dones, totes, eren, mules (193). Natàlia y él viven en tensión; dice Natàlia refiriéndose a su aborto: l'home "pur" que es volia reventjar de mi denunciant-me i deixa que cinc homes morin carbonitzats en un hotel! (209). Sólo hacia el final de la novela se trata su demencia senil basada en fetichismo con prendas de su mujer muerta y en alucinaciones con ella: creu [...] que la Judit, la seva Judit, és a la vora (263).
  5. Los hombres con los que tiene relación y que pronto aparecen anunciados: Sergio, Jimmy, Emilio (20); de Sergio se dice que li havia proposat d'anar junts a Llatinoamèrica per a enrolar-se a la guerrilla (243). La relación con Emilio será la que se trate más detalladamente en medio de revueltas políticas que provocan que ella y él acaben en comisaría y él en la cárcel. Es en la comisaría donde Natàlia oye silbar a Emilio Le temps des cerises que da título a la obra (135) y que, según se explica más adelante, está basado en un poema de J. B. Clément del tiempo de la Comuna francesa, y asocia el temps de les cireres (a) la primavera de la felicitat (141); Natàlia volverá al asunto la noche que salga con su sobrino Màrius. Y será Emilio quien la deje embarazada; ella abortará.
  • Se alude constantemente a secretos callados:
  1. El que afecta a los motivos por los que Natàlia se fue a Londres: La Patrícia coneixia prou bé tot el que havia passat a casa dels Miralpeix quan la Natàlia s'anà de casa barallada amb el seu pare (31); la Natàlia no se'n va anar per la qüestió de comissaria ni tampoc perquè tu no l'anessis a veure a la clínica. Doncs, preguntà al seu fill, se'n va anar per allò que va passar a l'hotel de Lloret? (164). 
  2. Algún otro que se supone aparecerá: Demà, quan dinarà amb en Lluís i la Sílvia ja sabrà les novetats (31). Se irá concretando: dice Encarna a Patricia: No creu, senyoreta, que hauríem de dir a la nena allò del seu papà? (91); e insiste: Prou que vaig soportar les rareses del papà de la Natàlia (96). Pero será justamente cuando Natàlia salga con su sobrino Màrius y tras un momento que recoge motivos que han ido recorriendo la obra -ejecuciones de Grimau y Puig Antich, el temps de les cireres- cuando Màrius desvele el misterio: L'avi és al manicomi, el papà el va tancar el any passat (253).
  3. Otro sobre el que se va dando vueltas: allò de l'hotel de Lloret (47); Quan va passar allò de l'hotel de Lloret, en Joan Miralpeix es replegà encara més dintre d'ell (194); luego sabremos que Joan Miralpeix provoca la muerte de cinco personas en ese hotel (209, vid. supra): Havia aixecat l'hotel a corre-cuita (266). De ahí una contradicción que Natàlia destaca al final: Com era ara l'home que mig l'havia treta de casa, disposat a denunciar-la a la policia per haver avortat mentre ell era el responsable de cinc morts? (278; y, ya antes, 209, vid. supra).
  4. Otro que afecta a Patrícia: la Patrícia es posava trista de debò. I s'hi posava perquè li venia al cap el seu secret. Allò que no havia explicar mai a ningú. Pensava en en Gonçal (99). Y en seguida nos enteraremos de que Gonçal era amante de su marido y ella los descubre: Respiraven, en Gonçal i l'Esteve [...] sota el cobrellit de setí estampat amb unes enormes flors blaves (106).
  • Hay motivos recurrentes como las películas pornográficas: Lluís Miralpeix va a Perpiñán y las ve con sus amigos (59). Su mujer Sílvia lee el Garbo en la peluquería: Parlaven de la Maria Schneider, la del Tango, l'actriu ullerosa [...] s'havia tornat boja per una amiga seva (61); luego lee un reportaje sobre el comportamiento sexual del gorila y acaba teniendo un sueño erótico mientras está en el secador y en el que Maria Schneider copula con el gorila mientras ella menjava un plàtan amb delit (63).
  • Algunos miembros de la familia practican perversiones sexuales: Per què el seu pare (de Joan Miralpeix) havia lligat la Remei al capçal del llit i semblava com si li gratés l'esquena mentre anava a cavall? (191); tras ello el mismo Joan Miralpeix va de putas y a una de ellas la lligava i li gratava l'esquena mentre li deia mula, muleta, eh, escolti!, jo puc ser un tomàquet, quin remei, però de mul, res, què s'ha cregut? (193). Cuando Lluís Miralpeix y su mujer van a ver El último tango a Perpiñán ella le comenta a Natàlia: ¿saps que em vaig quedar d'una peça quan vaig veure que en Marlon Brando feia a la noia -i que tothom diu quina marranada- el mateix que en Lluís m'ha fet a mi des que ens vam casar? A en Lluís, només li agrada fer-ho pel darrere i jo pensava que això passava en molts matrimonis [...] per això no em quedo embarassada (210-211). La misma Sílvia organiza una fiesta con sus amigas del colegio de monjas y, tras emborracharse, organizan una sesión lésbica recordando el colegio que acabará avergonzando a todas: la madre Socorro pentinava amb els dits els cabells de la Sílvia, [...] besava els llavis de la Sílvia i la consolava, li descordava els sostenidors estripats i li acariciava les sines (237).
  • Otros sueños son los que afectan a Natàlia como el que acaba con una araña: un focus il·luminava una part del sostre d'on baixava una enorme aranya y se despierta bategant els braços dins el llit (121); se repetirá más adelante varias veces: La Natàlia s'havia aixecat al matí, després d'una nit de malsons en què l'aranya l'havia abraçada més fort que mai (125); l'aranya que bategava les potes tot davallant del sostre de la cambra il·luminada pel focus, cada vegada més grossa, la cenyia, la estrenyia ben fort (157); Després aparegué l'aranya, que l'embolcallà amb els milers de potes peludes dins el regne de la son (257).
  • Por momentos la narración avanza de modo libre: l'Encarna féu per aixercar-se, vinga, senyoreta, que demà [...], espera, espera, i la Patrícia la feia seure, doncs, com et deia (95).

lunes, 12 de diciembre de 2016

Quijote, I,9-10

Seguimos con la lectura del Quijote y abordamos ahora los capítulos 9 y 10:

Capítulo 9:
  • Juegos metaliterarios: 1) El narrador segundo, presente desde la primera frase de la obra (no quiero acordarme) es, a la vez, lector de los textos que hablaban de don Quijote (autores hay que dicen que…). 2) Ese narrador segundo supone otro narrador –algún sabio- que escriba sobre don Quijote concidiendo con la suposición de éste en I,2: el sabio que los escribiere (mis famosos hechos) (46) con lo que resulta que el protagonista ha generado al autor (y no viceversa). 3) Aparece ese otro autor-narrador arábigo y se dice que es propio de los de aquella nación ser mentirosos con lo que, en realidad, se niega todo el texto. 4) Se introduce la figura del traductor, que mediatizará el texto: habrá veces que se niegue a traducir o traduzca comentando que un episodio parece poco fiable. 5) Así, el esquema queda: primer autor (Cide Hamete Benengeli), traductor, segundo autor que, actuando de editor, nos lo transmite a nosotros, lectores; pero a su vez y como ya se ha anunciado, el autor segundo ha leído al traductor y éste, al primer autor. 6) Quedan establecidos dos niveles de narración: a) aventuras de don Quijote; b) proceso para presentarlas (Cf.: Las mil y una noches, La historia interminable). 7) Se entra en paradoja o bucle cuando se constata que el texto de Cide Hamete contiene, incluso, su propio hallazgo: en efecto, según se sigue del final de la tercera parte (I,27), es el propio Cide Hamete quien ha dividido el texto en partes y el responsable, por tanto, de la primera de ellas y del comienzo de la segunda que contiene el hallazgo de su texto.
  • Se sigue con la idea de las múltiples posibilidades y visiones de la realidad: 1) Igual que el amo puede llamarse Quesada o Quijana, ahora Sancho puede llevar también el nombre de Zancas. 2) Se imagina un texto ilustrado como si anticipará a Gustave Doré con el detalle añadido de que la escena representada se corresponde con el punto donde había quedado interrumpida la narración con las espadas de don Quijote y el vizcaíno en alto.
  • Toques humorísticos: 1) doncella hubo (que) se fue tan entera a la sepultura como la madre que la había parido en vez de como su madre la había parido. 2) Tenía a los pies escrito el vizcaíno un título que decía “don Sancho de Azpetia” […] y a los pies de Rocinante estaba otro que decía “Don Quijote”.
Capítulo 10:
  • Es de notar la falta de correspondencia entre el epígrafe del capítulo, acerca del vizcaíno y los yangüeses, y el contenido del mismo porque la aventura del vizcaíno ya está acabada y los yangüeses no aparecen.
  • Predomina el diálogo y en él se tratan o se insiste en temas -el gobierno de la ínsula, el bálsamo de Fierabrás, el yelmo de Mambrino...- que aparecerán más adelante. Ello da idea de una concepción global de la novela.
  • Don Quijote come de lo que lleva Sancho, una cebolla y un poco de queso. Se equipara así don Quijote a Tirante el Blanco según se le había ponderado en el capítulo del escrutinio.
  • Otro toque humorístico será una promesa del casto don Quijote: ni con mujer folgar.