Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



viernes, 18 de octubre de 2019

Antología de buenas frases, III



Hay que ser un buen judador de póker para jugar al póker con un buen jugador de póker (Ted Lewis)
Cualquier inglés es más inglés que un alemán alemán (Stefan Zweig)
Todo el mundo sabe que una mujer no se pone el mismo sombrero si espera a su amante que si espera a su confesor (Stendhal)
Ginebra, ciudad muy instruida, está hecha para ganar dinero y quemar a Servet (Stendhal)
Un paraguas cerrado es tan elegante como es feo un paraguas abierto (Unamuno)

martes, 15 de octubre de 2019

Viaje a la Bretaña, VIII (Toulouse, fútbol)

19/9/19
Nos despertamos en Montauban, desayunamos y, por la carretera general, nos presentamos en Toulouse. Deambulamos otro paseo larguísimo y la ciudad me parece una mezcla de París y ambiente del Midi. Damos con la FNAC donde, por fin, mi niño se puede comprar dos libros del tema que le interesa, la comuna de París, y que no pudo comprar en Burdeos, y yo, que ya llevo días buscando la primera parte de la Comèdie humaine de Balzac en La Pléiade me conformo con: 1º) La Fortune des Rougon de Zola, que es el primer volumen de la Historia natural y social de una familia bajo en Segundo Imperio.
Y con La Chartreuse de Parme de Stendhal, que ya leí en castellano: traté de ella aquí en este blog y en ese momento prometí releerla en francés; pronto me pondré con la labor. Tras ello buscamos un café para descansar y hojear/ojear los libros, y damos con uno en una avenida estilo boulevard parisién. Descansito y vuelta a pasear prácticamente hasta la hora de comer, que topamos con un curioso mercado callejero de comestibles. Y comimos en el mismo Toulouse, en una casa de comidas modesta junto a la estación de autobuses a base de dos platos y postre.

Toulouse: mercadillo

Toulouse: mercadillo
Y, tras ello, vuelta a la autopista hacia España por la ruta normal: Carcasone, Narbonne, Perpignan, hasta salirnos de la autopista en La Junquera para repostar y bajar a ritmo normal hacia Barcelona porque tenemos entradas para asistir al partido de fútbol entre el Español, que este año juega la Europa league, y un equipo no sé si húngaro, de nombre impronunciable.
Ambientazo alrededor del campo a pesar de ser jueves y luego empatamos a uno, que nos marcamos en propia puerta. En la foto de la izquierda, si se la amplía hasta el quasiinfinito, se me verá envuelto en el círculo amarillo.



sábado, 12 de octubre de 2019

Viaje a la Bretaña, VII (De la Bretaña a Montauban; Burdeos)

Miércoles, 18/9/19
Toca ya viaje de vuelta y, como el camino es largo, hemos decidido hacerlo en dos etapas y pernoctar en Montauban, ya más allá de la mitad de camino hacia Barcelona. Salimos así después del desayuno, antes de las ocho, y, tras las paradas reglamentarias para descansar y tomar café, decidimos apearnos  de la autopista para comer unos 100 quilómetros al norte de Burdeos.
Fuera ya de la autopista, le preguntamos al GPS dónde comer y nos anuncia un restaurante a 5 quilómetros, llegamos y, en un callejón de un pueblo de cuatro casas, prácticamente en medio de la nada, nos encontramos el local de la foto de la izquierda en plan gourmet y marco incomparable con su terraza exterior y todo.
Caracoles
En la carta, o bien el menu petit gourmand con entrada y plato o plato y postre, o el menú gourmand con entrada, plato y postre. Nos decidimos por lo segundo, claro está. Mi niño, de primero, Petits pots d'escargots au beurre d'herbes aillé, lo que vienen a ser unos caracoles en los potitos que se ven en la foto.
Gazpacho de melón...
Por mi parte, pedí un Gazpacho de melon, gingembre gelée des Charentes et crème à la menthe, lo que vino a ser el gazpacho sofisticado de la foto de la izquierda.
De segundo pedimos sendos platos de nombres incluso más largos que los anteriores lo que se vino a resumir en pescado para mi niño y pato para mí.







Postre y café. Luego, vuelta a la autopista, un ratito de ruta y llegamos a Burdeos. Buscamos un supermercado con gasolinera para repostar, lo justo hasta la Junquera donde el gasoil está más barato, repostamos y veo que anuncian cerca el tranvía. Lo cogemos y, cuando nos parece que estamos en el centro, justo al atravesar el Garona, nos bajamos y paseíto largo. Nos metemos primero por el casco antiguo y nos damos de frente con una librería libertaria o algo así, de lo que era la izquierda antigua. Mi niño interesadísimo en algún libro que hable de la comuna de París, lo de 1870, y no tienen ninguno.
Burdeos
Seguimos paseando hasta el río y, bordeándolo, volvemos al tranvía. Y, sin querer, nos colamos en el tranvía. Resulta que el billete que habíamos cogido antes valía durante una hora pero en ningún sitio decía la hora en que lo habíamos validado. Resultado, que estaba caducado y de hecho, no pagamos. Sin consecuencias, que sólo eran dos paradas.
Burdeos
Vuelta a la autopista en dirección a Toulouse y, según habíamos decidido, nos paramos a pernoctar en Montauban, poco antes de Toulouse. Y nos metemos en un hotel -por llamarlo de alguna manera, de la cadena Formule 1, baratito y lleno de rumanos. Ni toallas tiene, que lo tienen organizado para venderlas por tres euros.
Ya tarde, vamos al centro y buscamos un bar para ver el partido del París Saint-Germain contra el Real Madrid. Encontramos uno elegante y cómodo y presenciamos la derrota del Real Madrid con la ironía de que Di María, que era jugador suyo, les mete dos goles; y el portero del Paris Saint-Germain, Keilor Navas, que era jugador suyo, queda imbatido.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Amélie Nothomb, Stupeur et tremblements

Nothomb, Amélie, Stupeur et tremblements (Albin Michel, París: 2018)
Había oído mencionar mucho a esta autora, que incluso tiene página oficial; aunque quizá eso sea lo normal y yo no lo sepa. Por eso, por haberla oído citar, me decidí por esta novela suya y la compré en la FNAC de Lorient durante mi reciente viaje a la Bretaña.
Narrada en primera persona expone la vida de una empleada de origen belga en una gran compañía japonesa. Y algo de autobiografía debe de haber en ello: además de que la protagonista se llama también Amélie, la autora, belga, vive sus primeros años en Japón donde su padre es cónsul; y más tarde vuelve y trabaja de intérprete.
¡No veas sombrero!

domingo, 6 de octubre de 2019

Viaje a la Bretaña, VI (Lorient, Quimperlé)



Martes, 17/9/19
Otro buen día con ese amanecer de la foto tomada desde la terraza del hotel justo después de desayunar.
Decidimos ir a Lorient, ya en el departamento de Morbihan, por seguir cubriendo las principales ciudades de la zona vistas ya Quimper y Brest. Y poca cosa había que ver en Lorient. Vamos, según costumbre, a la FNAC, y luego nos damos un paseo largo, larguísimo, hasta el río Scorff.
Quimperlé
Y como ya va siendo hora de comer y en Lorient no vemos mucho plan, decidimos llegarnos hasta Quimperlé, otro pueblecito típico más al interior y que no está muy lejos. Y lo de siempre: paseíllo previo mirando dónde comer hasta que nos decidimos por un restaurante cuyas mesas de la terraza están situadas justamente encima de un puente sobre el río.
Quimperlé: puente
Y ahí comemos el plato del día consistente en carne variada de cerdo y un postre.
Otro paseíllo después de comer y hacia el hotel a aprovechar la tarde del modo que solemos, con siesta y playa.
Quimperlé

Quimperlé



jueves, 3 de octubre de 2019

Viaje a la Bretaña, V (Brest, Pointe Saint-Mathieu, Landernau)

Lunes, 16/9/19
Brest
El día amanece soleado y decidimos acercarnos hasta Brest, la principal ciudad de los alrededores. Sin embargo, a medida que avanzamos por la autopista empieza a ponerse todo grisáceo y, al llegar, lloviznea casi imperceptiblemente. Conseguimos aparcar el coche y salimos a una calle que parece importante: al menos se llama Jean Jaurès y por ella pasa el tranvía. Total, más de veinte minutos cuesta arriba hasta lograr encontrar un bar abierto y tomar café. Con la mayoría de los comercios cerrados porque es lunes, para que se vea fin de semana largo. Como el tiempo no acompaña, decidimos buscar la FNAC a ver si compramos algo y luego acercarnos al castillo de la foto, obra de arte de Vauban, el gran ingeniero militar. Y eso hacemos, que en la FNAC compro un libro de Amélie Nothomb, Stupeur et tremblements.
Pointe Saint-Mathieu

Pointe Saint-Mathieu
Tras ello, vamos a un par de lugares que me recomendó un amigo, la Pointe Saint-Mathieu y Le Conquet. Llegamos a la Pointe Saint-Mathieu, un lugar precioso abierto al Atlántico con su faro y todo junto a una fortificación medieval. Paseamos un buen rato y después nos decidimos para comer por uno de los dos únicos restaurantes. Y un menú a lo grande: de primero, ostras para mi niño y paté para mí; y tagliatelle con langostinos para él y steak tartar para mí de segundo.


Tras ello, otro paseíllo para bajar un poco la comida:
Pointe Saint-Mathieu
Pointe Saint-Mathieu
De ahí nos vamos con el GPS hasta Landernau por carreteras secundarias y casi evitando Brest. Otro pueblo precioso con su río, su puente y esas casas de arcilla de la foto. Y aprovechamos para comprar en el Carrefour cosillas para la cena:
Landernau
Y de vuelta al hotel con la curiosidad de que el tiempo ha ido mejorando a lo largo del día y aún queda un rato de playa:


lunes, 30 de septiembre de 2019

Macarena Gómez

Hace tanto tiempo que no hablo de mujeres en el blog... Pues ahora le ha tocado a esta nena.
No es que sea una belleza, pero tiene su aquél. Y sus añitos, que Macarena Gómez ya pasa de los 40 (Córdoba, 1978).
Lo que también tiene es un tiento. Morboso en el sentido prístino de la palabra; o sea, enfermizo. Y lo sabe. De ahí esa abertura de piernas a lo bailarina en la foto de la izquierda. Aunque yo, que en todo me fijo, pienso más que en lo que habrá debajo de esas bragas, en el sitio donde está colocada la criaturita, no se vaya a caer al vacío y adiós cuerpecito. Pero me quedo mirándole los ojos, preciosos.
Mirada diferente es la de esta otra foto de la derecha, de pícara. Y la actitud, claro está,  es de guarrindonga. Debe de ser foto para fetichistas que prefieren una chacha a una enfermera o para nostálgicos de Gracita Morales. Y ahí está anunciándole al señorito el puturrú que aparecerá debajo de las bragas.
Ahora sí, ahora, en esta foto de la izquierda tocando qué se yo -quizá sea una escultura representando al dios Baco: vino y vicio- ya no anuncia sino que enseña: unas tetas bastante correctas y redonditas; y el vientre plano; y el cuerpo para morder; y el pelo a lo casual. Y los ojos...: ¿qué mirará? Y el mar detrás como diciendo: Vente a dar un chapuzón conmigo. Sólo que no, no es a nosotros a quienes pretende sino al niño de la escultura: unión imposible.
Esta foto de la derecha también. Las tetas de frente con los brazos bien separados para que se vean bien. El pelo -¿para qué teñirla de rubio?- bajándole por el pecho e intentando no ocultar los pezones. Las piernas cruzadas no se le vaya a ver la flor, que ya sabemos que sólo la insinúa debajo de las bragas...
Y, por último, nos obsequia con una tortillita de rubia contra pelirroja: ella, la pelirroja, sonríe mientras le toca la teta a la rubia, que cierra los ojos pensando y sintiendo quién sabrá qué.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Viaje a la Bretaña, IV (Bénodet Pont-l'Abbé, Penmarch)

Bénodet
Domingo, 15/9/19
Salimos a la buena de Dios a recorrer zonas al azar de la costa del departamento de Finisterre. La primera etapa, no lejos de donde pernoctamos, Bénodet, donde nos damos un largo paseo matinal a lo largo de la playa cuando la gente -es domingo- parece no haber despertado aún: 20 minutos en una dirección y 20 de vuelta. Y aunque el paisaje de costa es bonito -de ahí las fotos-, tampoco es que dé para mucho, que lo demás está lleno de residencias de verano.
Bénodet

martes, 24 de septiembre de 2019

Lazarillo de Tormes

La vida de Lazarillo de Tormes (Castalia, Madrid: 1972)
Este jueves 26 de setiembre se comentará esta novela en la tertulia del grupo Temps de lectura del Ateneo de Mahón y a propuesta mía. Con esta entrada no pretendo un comentario exhaustivo de la obra sino sólo exponer algunos puntos de reflexión. Notaré, además, que hace un tiempo ya publiqué una entrada comparando el Lazarillo y el Amadís en la que entendía la primera obra como respuesta dialéctica a la segunda; allí notaba desde el calco de los nombres -antropónimo + de + topónimo- hasta el común nacimiento de ambos protagonistas en relación al agua para luego ver cómo se oponen diametralmente sus genealogías, los valores por los que se mueven e incluso la concepción del tiempo y el espacio.
Ahora añadiremos:

sábado, 21 de septiembre de 2019

Viaje a la Bretaña, III (Concarneau y Pont-Aven)


Sábado,14/9/19
El desayuno en el hotel, hipermegapotente: que si higos, que si embutidos –salchichón y 3 tipos de jamón-, que si queso, y de ahí me salían tres minibocadillos, sus cuatro pastitas para mojar en la leche con cacao, su zumito de naranja y, después, un café expreso potable para tomar en la terraza del hotel frente al mar con el cigarrito en plan marco incomparable.
Concarneau